Un descuido, una chispa, y casi mil metros cuadrados de monte bajo y pino carrasco ardieron en plena Sierra de los Álamos, en el municipio murciano de Moratalla. La Guardia Civil ha identificado a un vecino como presunto autor del incendio forestal declarado el pasado 9 de abril en una zona de alto valor ecológico, incluida en la Red Natura 2000. Se le investiga por un delito de incendio forestal por negligencia.
La operación, bautizada como ‘Pavesa’, se inició gracias a la alerta emitida por un vigilante de la garita permanente El Salto E06, del Servicio de Prevención de Incendios Forestales de la Región de Murcia. El aviso llegó a las 23:30 horas, justo al final de su turno, cuando detectó el fuego en la umbría de la sierra.
Al lugar acudieron brigadas forestales de la Comunidad Autónoma y bomberos del parque de Caravaca de la Cruz, que lograron controlar el incendio antes de que se propagara. No fue necesario evacuar a nadie, pero el daño ambiental ya estaba hecho.
La investigación, llevada a cabo por agentes del SEPRONA en coordinación con agentes medioambientales y la BRIDA (Brigada de Investigación de Delitos Ambientales), determinó que el foco del fuego se encontraba en unas brasas aún calientes de una barbacoa mal apagada, arrojadas sobre terreno forestal. Un gesto tan irresponsable como prohibido en un espacio natural protegido.
La Sierra de los Álamos forma parte de la Zona de Especial Conservación (ZEC ES6200018 “Sierra de la Muela”) y de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA ES0000266 “Sierra de Moratalla”), dentro de la Red Natura 2000. Este estatus obliga a extremar las precauciones y a cumplir con la normativa ambiental vigente.
No es la primera vez que una barbacoa termina en tragedia ecológica. La Guardia Civil recuerda que, según la Orden de 24 de mayo de 2010 y el Plan INFOMUR 2025, queda terminantemente prohibido el uso del fuego en terrenos al aire libre durante todo el año, salvo en infraestructuras fijas y autorizadas. Además, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, se considera época de peligro alto.
Una barbacoa puede ser un gesto cotidiano, pero en el monte puede costar caro. El Código Penal castiga este tipo de conductas con penas que van desde multas elevadas hasta prisión si hay agravantes. El caso ya está en manos judiciales.