Turismo en la Región de Murcia: mucho sol, poco brillo

Alta estacionalidad, dependencia del turismo nacional, baja internacionalización, escasa rentabilidad, falta de diversificación y un modelo desfasado lastran el desarrollo turístico de la Región de Murcia, según el Consejo Económico y Social
El Gobierno regional firma un gran pacto con el sector turístico para reforzar esta actividad como industria estratégica. Foto CARM. Julio 2025

El turismo en la Región de Murcia mejora en cifras, pero no en ambición. Aunque crece el número de visitantes y el gasto asociado, el modelo sigue anclado en viejos patrones: fuerte dependencia del turismo nacional, estacionalidad excesiva, bajo nivel de internacionalización y escasa modernización del sector. Así lo señala, sin eufemismos, el Consejo Económico y Social (CES), que ha radiografiado un sector estratégico que aún no ha encontrado su sitio en el mapa turístico nacional e internacional.


En este contexto, el presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, acaba de firmar el primer Pacto por el Turismo de la Región de Murcia, acompañado por las principales asociaciones empresariales del sector. Un acuerdo, que no ha incluido a los ayuntamientos, que define como “histórico” y que, en sus palabras, llega en un momento en el que “el turismo vive un momento dulce en la Región de Murcia”. Según el Ejecutivo autonómico, las «cifras récord» de visitantes, empleo, gasto turístico y pernoctaciones demuestran que el sector va al alza y que existe “un gran margen de crecimiento”.

Más turistas, pero casi todos españoles

Pero esa visión triunfalista contrasta con el análisis riguroso del CES, que pone el foco en las debilidades estructurales del modelo turístico murciano. Porque si bien los 1,23 millones de turistas internacionales en 2023 suponen una mejora del 27,2 % respecto al año anterior, lo cierto es que la Región sigue siendo una de las comunidades con menor volumen de turismo extranjero. De hecho, el 84 % de los visitantes son españoles, frente al 50 % de media nacional.

El CES lo deja claro: “La Región continúa siendo un destino eminentemente nacional, lo que la hace más vulnerable a los cambios en la demanda interna y limita su capacidad de atracción de divisas y diversificación de mercados”. O dicho en plata: seguimos jugando en casa, sin apenas competir en la liga internacional.

Solo y playa y poco más

Uno de los males endémicos del turismo murciano es su marcada estacionalidad, muy centrada en los meses de verano. El modelo dominante sigue siendo el del turismo residencial, basado en segundas residencias y una ocupación temporal muy vinculada al litoral.

Según el CES, “se mantiene un modelo turístico basado en volumen y precio, más que en calidad y valor añadido”, lo que genera empleos estacionales, de baja cualificación y escasa rentabilidad. En otras palabras: el turismo trae trabajo, sí, pero no siempre empleo digno ni estable.

A esto se suma la limitada diversificación de la oferta. A pesar del potencial de la Región en productos como el turismo cultural, de naturaleza, de salud o gastronómico, el peso sigue recayendo en el clásico “sol y playa”. Y ni siquiera eso se explota con visión estratégica. “La oferta complementaria sigue siendo escasa y poco profesionalizada en amplias zonas del litoral”, denuncia el informe.

¿Cuánto aporta realmente el turismo?

En términos macroeconómicos, el turismo aporta el 9,2 % del PIB regional, una cifra significativa, pero por debajo de la media estatal (11,6 %). Genera más de 65.000 empleos, lo que representa alrededor del 11 % del total. Pero no todo lo que reluce es oro: muchos de esos empleos son temporales, mal remunerados y con escasa formación.

“La contribución del empleo turístico al crecimiento del empleo regional es positiva, pero limitada”, subraya el CES. De hecho, advierte de un problema estructural: la baja cualificación de buena parte de la fuerza laboral turística, un factor que lastra la competitividad del sector y dificulta la mejora del servicio.

Además, los indicadores de rentabilidad muestran que el sector hotelero murciano sigue teniendo márgenes bajos respecto a otras comunidades. Aunque se han registrado subidas de precios en el alojamiento y la restauración, la rentabilidad sigue siendo limitada por el peso del alojamiento en viviendas particulares y la baja estacionalidad de la demanda.

Un modelo que no despega: falta visión de futuro

Uno de los mensajes más contundentes del CES es que la Región de Murcia no ha dado todavía el salto cualitativo necesario para posicionarse como un destino turístico moderno, competitivo y sostenible. “El modelo actual no responde a las exigencias de un turismo internacional más exigente y diversificado”, alerta el informe.

El documento insiste en que la digitalización del sector avanza lentamente, y que no se han desarrollado suficientemente estrategias de desestacionalización, ni políticas públicas ambiciosas que permitan a la Región competir con otras autonomías con modelos turísticos más avanzados, como Valencia, Baleares o Andalucía.

Tampoco se está integrando de forma efectiva el enfoque ambiental: “El turismo regional debe asumir de forma real y no meramente formal los principios de sostenibilidad”, advierte el CES, en un contexto en el que las políticas europeas están alineando la financiación con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG).

¿Qué propone el CES?

El informe no se limita a diagnosticar los problemas, también lanza propuestas concretas:

  • Reforzar la promoción exterior de la Región, especialmente en mercados emisores de alto valor.
  • Invertir en la profesionalización del sector, mejorando la formación del personal turístico.
  • Fomentar el turismo no estacional: cultural, de salud, deportivo, de naturaleza.
  • Impulsar la digitalización, tanto en los servicios como en la gestión turística pública.
  • Coordinar políticas turísticas con otras áreas clave, como infraestructuras, transporte, medio ambiente y formación.

En definitiva, el CES lanza una advertencia seria: “El turismo debe dejar de ser una oportunidad desaprovechada y convertirse en una verdadera estrategia de desarrollo regional”.

La Región de Murcia tiene potencial turístico, y no poco: un clima privilegiado, un litoral diverso, un patrimonio infravalorado y una gastronomía de primera. Pero sigue anclada en un modelo del siglo pasado. Si no se revierte la dependencia del turismo nacional, la estacionalidad crónica y la falta de inversión en calidad y profesionalización, el turismo seguirá siendo un gigante con pies de barro.

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