Mientras medio país bostezaba entre las sábanas, el sureste de España despertó con una sacudida que no estaba en la agenda. Un terremoto de magnitud 5,4 con epicentro frente a la costa de Almería, a solo 2 kilómetros de profundidad, hizo temblar viviendas y abrir más de un ojo de repente. No hubo daños materiales, pero sí una buena dosis de susto.
El seísmo, registrado por el Instituto Geográfico Nacional, se produjo en el mar de Alborán, a 67 kilómetros de la capital almeriense. La sacudida se sintió con fuerza en decenas de municipios de Almería, Granada, Murcia, Jaén, Alicante y hasta Melilla. También llegó a Gibraltar, Marruecos y Argelia. Porque cuando la tierra se enfada, no entiende de fronteras.
Intensidad moderada, alarma emocional
Según el IGN, la intensidad máxima fue de IV en la escala EMS, es decir, lo suficiente como para hacer sonar vasos en las estanterías y revolver el estómago a quienes estaban en la cama o en la ducha. Municipios como Albox, Huércal-Overa y Garrucha notaron con claridad el seísmo. En redes sociales, decenas de personas narraron su experiencia con la mezcla habitual de susto, humor y desconcierto.
Aunque Protección Civil y Emergencias descartaron daños personales o materiales, se han activado los protocolos de seguimiento. El Centro Sismológico Euro‑Mediterráneo advirtió que, dada la escasa profundidad del epicentro, podrían producirse réplicas en los próximos días.
El terremoto se ha sido sentido con claridad en 120 municipios repartidos por ocho provincias españolas. Hasta las 9:55h se han registrado al menos 13 réplicas de menor intensidad, según el Instituto Geográfico Nacional (IGN), sin que se hayan producido víctimas ni daños materiales de gravedad.
Entre los incidentes registrados, destaca el desprendimiento de parte del techo de la cafetería del aeropuerto de Almería, ya desalojada en el momento del temblor por precaución. Aena ha confirmado que la operativa del aeropuerto no se ha visto afectada y que la zona dañada ha sido acotada de inmediato para garantizar la seguridad.
Réplicas a mayor profundidad y sin apenas percepción
El IGN ha detectado nuevas sacudidas en la misma área con magnitudes entre 3,4 y 1,8, la mayoría de ellas a mayor profundidad, lo que ha hecho que apenas fueran perceptibles. Solo una de estas réplicas ha tenido lugar a una profundidad más superficial.
El primer seísmo ha sido especialmente intenso en la provincia de Almería, donde se ha dejado sentir en 57 municipios, así como en 21 localidades de Granada, nueve de Jaén y cinco de Málaga. En la Región de Murcia, la sacudida ha sido percibida en 27 municipios, además de siete en Alicante, cuatro en Albacete y algunos puntos de Ciudad Real, Madrid y Melilla.
Una zona sísmica muy viva
No es la primera vez que la tierra ruge en esta región. El mar de Alborán, encajado entre la placa tectónica africana y la euroasiática, es un punto caliente del mapa geológico. En 2016, un terremoto de 6,3 ya provocó importantes daños en Melilla y varias personas resultaron heridas.
Y aunque España no sea Japón, el riesgo sísmico en el sureste peninsular es real, aunque silencioso. Cada tanto, la naturaleza recuerda que el suelo que pisamos no es tan estable como aparenta.