En España, la desigualdad no es una percepción, es un dato. Y tiene cifras contundentes. Según un análisis publicado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), el 1,6% de los contribuyentes concentra el 52,9% de todas las rentas del capital declaradas en el IRPF de 2023: 22.375 millones de euros, embolsados por apenas 149.685 personas.
Y si nos fijamos en quién gana más y cuánto más gana, la Región de Murcia lidera un ranking nada envidiable: en esta comunidad, las personas con mayores ingresos perciben 89 veces más que la renta media regional. Le siguen Andalucía (73 veces) y la Comunitat Valenciana (71). El promedio nacional se sitúa en 64 veces.

Madrid, a pesar de tener los sueldos medios más altos, registra la menor brecha: sus rentas más altas ganan “solo” 46 veces más que la media autonómica. Aunque este dato merece un matiz: cuando se observa quién se lleva el grueso de las rentas del ahorro, Madrid escala posiciones.
Murcia: la más desigual de España
La Región de Murcia se sitúa a la cabeza en desigualdad de ingresos entre declarantes del IRPF
- Renta media general y del ahorro: 20.417 €
- Renta media del 0,2% más rico (236 personas): 1.820.549 €
- Brecha entre ricos y media regional: x89,2
Según Gestha, este nivel de concentración extrema de ingresos es “un riesgo para un crecimiento económico inclusivo” y “un lastre para la cohesión social”. Lo afirman en línea con las advertencias del Foro de Davos, que en 2024 alertó de que la desigualdad “limita las oportunidades de las clases medias bajas y frena el crecimiento”.
Madrid, Baleares y Cataluña: los reyes del capital
Aunque Madrid aparece como la comunidad “menos desigual” en términos de renta total, se convierte en campeona cuando se trata del reparto del capital financiero. Solo en Madrid, 55.961 contribuyentes -el 3% de los que declaran rentas del capital- se repartieron 7.140 millones de euros. Es decir, el 62,9% de todas las rentas del capital declaradas en la región.
En Baleares, la situación es aún más concentrada: el 2,6% de los contribuyentes se lleva el 63,1% de estas rentas. Le sigue Cataluña, donde el 2,2% concentra el 58,7%.
En el otro extremo del ranking, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cantabria y Asturias muestran concentraciones algo menores, pero aún alarmantes: en torno al 35% de las rentas del capital en manos del 0,6% al 0,9% de sus contribuyentes.
El capital, aún más desigual que la renta
El análisis de Gestha concluye que la desigualdad patrimonial es incluso más grave que la de rentas. ¿La razón? Una parte relevante del 1,6% más rico posee grandes patrimonios financieros -acciones, fondos, dividendos- que generan año tras año voluminosas rentas del ahorro, sin que ello se traduzca en una redistribución significativa.
Por eso, Gestha vuelve a poner el foco donde duele: urge reforzar los sistemas tributarios y reorientar el gasto público hacia políticas más redistributivas. En línea con el Fondo Monetario Internacional, los técnicos reclaman “reformas fiscales estructurales” que incluyan mayores impuestos para los más ricos y las grandes empresas, si se quiere avanzar en igualdad real de oportunidades.
Comparativa entre comunidades autónomas (2023):
- Media nacional de renta declarada: 24.578 €
- Media de los más ricos: 1.586.117 €
- Brecha promedio: x64,5
- Murcia: x89,2
- Madrid: x46,4 (pero con mayor concentración del capital)
La Región de Murcia se confirma como la comunidad autónoma más desigual de España en términos de renta, según los datos del IRPF 2023 analizados por Gestha. Las personas más adineradas de la región ingresan 89 veces más que la media del resto de declarantes, una brecha que no tiene parangón en el resto del país.
Además, aunque solo el 0,8% de los contribuyentes murcianos declara rentas del capital entre los tramos más altos, estos concentran el 51% de todas las rentas del ahorro declaradas en la región. Esta doble concentración -de renta y de patrimonio- evidencia un modelo económico profundamente desequilibrado, donde el crecimiento no se traduce en mejora para la mayoría. La situación en la Región de Murcia no solo es insostenible a largo plazo, sino que compromete la cohesión social y limita las oportunidades de las clases medias y bajas.