En política, los discursos cuentan, pero los votos mandan. El Debate sobre la actuación del Consejo de Gobierno celebrado en la Asamblea Regional de Murcia ha dejado algo más que promesas en el aire: ha dibujado con claridad la hoja de ruta ideológica del bloque que sostiene al Ejecutivo de Fernando López Miras. Y lo ha hecho desde el rechazo. PP y VOX han votado en contra de resoluciones de PSOE y Podemos que abordaban algunos de los principales retos sociales, ecológicos y democráticos de la Región.
El plan de inclusión social, fuera de juego
PP y VOX han votado en contra de activar un Plan de Inclusión Social en la Región de Murcia tal y como propuso el PSOE. El objetivo era impulsar una estrategia regional contra la pobreza y la exclusión, integrando a colectivos especialmente vulnerables y manteniendo los procesos de acogida e inserción de menores extranjeros no acompañados (MENA). No se trataba de una propuesta nueva, sino de una línea de trabajo ya presente en múltiples estrategias autonómicas y respaldada por redes europeas como la Red de Luchas contra la Pobreza (EAPN).
Pero el bloque conservador votó en contra. Sin matices. Ni un intento de enmienda o reformulación. Para una Región que lidera los rankings nacionales de pobreza infantil, exclusión severa y riesgo de vulnerabilidad, la decisión equivale a cerrar los ojos ante una emergencia estructural. Un síntoma claro de que lo social ya no entra en los presupuestos de la política regional.
El Mar Menor puede seguir esperando
Cinco años después de aprobarse la Ley 3/2020 de Protección del Mar Menor, la realidad en la laguna sigue siendo dramática. Frente a esta situación, el PSOE propuso en su resolución acelerar el cumplimiento y desarrollo de la ley.
Era una propuesta lógica, que recoge el clamor de científicos, colectivos sociales y vecinos del entorno. Pero PP y VOX votaron en contra. El mismo Gobierno que presume de compromiso ambiental, se niega a fijar plazos, reforzar recursos o asumir públicamente su responsabilidad en la parálisis administrativa. En su lugar, más tiempo, más espera y más degradación. El Mar Menor, por ejemplo, siguen sin plan de ordenación territorial de la cuenca vertiente.
De apoyar la igualdad a rechazarla: el giro del PP
La resolución más significativa por lo que revela tiene que ver con la violencia machista. El PP votó en contra de una propuesta que apoyó el año pasado. En 2024, los populares respaldaron la renovación del Pacto Regional contra la Violencia de Género, así como el impulso de medidas para la igualdad y la no discriminación por orientación sexual, identidad de género, raza o religión. En 2025, han cambiado de opinión. Y no es por falta de contenido: el texto es prácticamente el mismo.

¿Qué ha ocurrido en estos doce meses? Una sola palabra: VOX. La extrema derecha ha logrado algo más que escaños: ha impuesto condiciones ideológicas que ahora el PP acata, aunque supongan una regresión. Negar el pacto contra la violencia machista equivale, en la práctica, a romper consensos que se habían consolidado en la Región durante más de una década.
La Ley 8/2016, de igualdad social LGTBI, sigue en vigor, pero no se cumple ni se desarrolla. El Observatorio contra la LGTBIfobia está desaparecido, las campañas públicas han desaparecido y las entidades feministas y sociales denuncian un claro desmantelamiento institucional. Con este voto, el PP no solo se desdice, sino que legitima la agenda reaccionaria de su socio de gobierno.
También tumban las propuestas de Podemos
El bloque PP-VOX no solo rechazó resoluciones del PSOE. También vetó siete propuestas clave de Podemos-IU-Verdes-Alianza Verde, centradas en pobreza, vivienda pública, educación y servicios públicos.
Entre ellas, destacaban:
- Un plan contra la pobreza infantil, que ajustaba las ayudas de comedor escolar al umbral oficial de pobreza.
- La adhesión al Acuerdo Estatal de Vivienda para ampliar el parque público.
- Un plan de climatización de centros educativos ante las olas de calor.
- El desarrollo del Consejo de la Juventud, pendiente desde 2007.
- La contratación de 120 bomberos más para el consorcio regional.
- Una ley de financiación local para ayuntamientos.
- Y la mediación del Gobierno regional en el conflicto de la industria auxiliar de Navantia en Cartagena.
Todas fueron rechazadas con el mismo patrón: 14 votos a favor, 30 en contra. El mensaje es claro: los derechos sociales, laborales y medioambientales no entran en la agenda del actual Gobierno regional.
Tres negativas que afectan directamente a la seguridad ciudadana, la representación juvenil y el empleo industrial. Tres decisiones políticas que cierran la puerta a colectivos con pocas herramientas de presión.
Una política de veto
Los rechazos sistemáticos a propuestas del PSOE y de Podemos dibujan un patrón: todo lo que suene a redistribución, igualdad, refuerzo de lo público o colaboración interadministrativa queda fuera.
El bloque PP-VOX no solo veta lo que no comparte: veta lo que no quiere ni discutir. Y al hacerlo, define una hoja de ruta que margina las necesidades de las familias vulnerables, de los ayuntamientos sin recursos, de los jóvenes sin voz, de los trabajadores sin respaldo institucional, y de los servicios públicos sin personal ni inversión.
El Debate sobre el Estado de la Región no fue solo una cita parlamentaria. Fue una declaración de prioridades. Y lo que se ha dicho “no” es, hoy, la noticia más clara.
¿Qué dice el Gobierno con sus votos?
Cuando se vota en contra de proteger a los más pobres, de aplicar la ley ambiental más importante de la Región, y de renovar el pacto contra la violencia machista, el mensaje es claro: esos temas ya no interesan al poder político. Son molestos, divisivos, incómodos para los equilibrios parlamentarios. Y, sobre todo, no dan rédito inmediato.
La foto que deja este Debate sobre el Estado de la Región es la de un Ejecutivo que cede terreno en lo social, en lo ecológico y en lo democrático, empujado por una extrema derecha que ha pasado de negarlo todo a imponer su veto.
La paradoja es cruel: lo que hace un año se consideraba necesario, hoy se tacha de ideología. Y lo que debería ser transversal -como combatir la pobreza, salvar el Mar Menor o proteger a las mujeres- se convierte en moneda de cambio política. En este nuevo tablero, el PP ya no marca rumbo: sigue la estela de VOX.