El Gobierno regional ha presentado su nuevo Parque Regional de Vivienda Pública, un espacio simbólico compuesto por una maqueta a escala 1:100, una infografía esperanzadora y una rueda de prensa sin preguntas.
“Es una apuesta por la accesibilidad visual”, ha declarado el consejero de Fomento, señalando con entusiasmo una casa de juguete con bandera de España en el tejado. “Este parque demuestra que creemos en la vivienda pública mientras no haya que construirla”.
“No es que falten viviendas. Lo que falta es gente dispuesta a conformarse con las que no existen” dice.
Según datos oficiales, actualmente hay más carteles de “futura promoción de vivienda protegida” que viviendas protegidas. La mayoría de proyectos públicos se encuentran en fase de documentación emocional, también conocida como “powerpoint y foto con casco”.
Fuentes cercanas al Ejecutivo explican que “el verdadero problema no es la falta de vivienda, sino el exceso de exigencia ciudadana: la gente quiere vivir en casas y no en promesas”.
Listas de espera con banda sonora de ascensor
Los registros de demandantes de vivienda pública no se actualizan desde 2014 porque, según la Administración, “eso genera falsas expectativas y papeleo innecesario”. A cambio, se ofrece a los solicitantes un diploma que dice “Gracias por participar” y una foto del solar donde algún día podrían vivir.
Para acceder a una vivienda social en la Región de Murcia, actualmente se exige: tener paciencia infinita, no molestar en exceso, no estar afiliado a ningún sindicato molesto y tener un familiar que trabaje en el Ayuntamiento, pero no en voz alta.
La patronal celebra que “así se evita la competencia desleal con el mercado libre”
Desde CROEM aplauden la escasez de vivienda pública: “El ladrillo debe ser libre, como el alma del inversor. Si regalamos casas, ¿qué incentivo queda para especular?” Han propuesto incluso reconvertir los pocos pisos públicos existentes en “centros de formación para futuros propietarios con ambición”.
Por su parte, desde la Consejería aseguran que ya se está trabajando en una solución estructural: reconvertir oficinas vacías, recalificar esperanzas y pedir fondos europeos para construir hologramas habitables.