El Ministerio de Hacienda ha notificado esta semana a todas las comunidades autónomas las cifras previstas de financiación para 2026. Y en el caso de la Región de Murcia, el dato es histórico. Las entregas a cuenta alcanzarán los 4.880 millones de euros, un 6,7% más que este año. A esta cantidad hay que sumar los 465 millones correspondientes a la liquidación del ejercicio 2024, lo que eleva la financiación total a 5.316 millones, un 7,5% más.
Desde el departamento que dirige María Jesús Montero lo tienen claro: “Se trata de una cifra histórica que muestra la buena marcha de la economía española y el compromiso del Gobierno para garantizar a las comunidades los recursos necesarios para prestar servicios públicos de calidad a los ciudadanos”.
Sin embargo, el discurso que impera en San Esteban va por otro camino: la queja permanente por una infrafinanciación crónica, mientras se omite convenientemente el aumento constante de transferencias y el impacto positivo de medidas como la desvinculación de las entregas a cuenta respecto a los Presupuestos Generales del Estado.
705 millones en dos días
Pero eso no es todo. En solo dos días -el 30 y el 31 de julio- el Gobierno de España habrá transferido 705 millones de euros a la Región de Murcia. ¿El motivo? Dos pagos extraordinarios: 304 millones de euros por la actualización de las entregas a cuenta de 2025 correspondientes a los meses de enero a junio, desbloqueados gracias a un Real Decreto-ley aprobado en junio tras el rechazo inicial del PP en enero. 401 millones de euros por la liquidación definitiva de 2023.
Con este movimiento, el Gobierno central busca dar “certidumbre presupuestaria” a las comunidades, para que puedan planificar sus presupuestos de 2026 con garantías.
Memoria selectiva
Conviene recordar que durante la pandemia, el Ejecutivo de Pedro Sánchez no solo mantuvo inalterables las entregas a cuenta pese al desplome del PIB, sino que asumió las liquidaciones negativas derivadas de la caída de recaudación. Además, transfirió cerca de 30.000 millones de euros en fondos extraordinarios para paliar los efectos del COVID-19.
Pese a ello, en la Región de Murcia el discurso no cambia. La financiación “es insuficiente”, “no cubre las necesidades” o “margina a los murcianos” son expresiones habituales en boca del presidente López Miras, aunque los datos digan otra cosa.
Sí, hay que cambiar el modelo. Pero con propuestas serias
Que lleguen más fondos no significa que el sistema de financiación actual funcione bien. El modelo caducó en 2014 y necesita una reforma urgente. Pero si no se ha reformado aún es, en parte, porque las propias comunidades autónomas no se ponen de acuerdo sobre qué modelo aplicar. Y la Región de Murcia, que tanto protesta, no juega limpio en esa negociación.
Según reconoció el propio consejero de Hacienda, Luis Alberto Marín, en sede parlamentaria, el Gobierno regional sí tiene una propuesta de reforma del sistema, pero no la quiere enseñar. Literalmente. No la comparte con el resto de comunidades, ni con el Gobierno central, ni con los grupos parlamentarios. ¿Así quieren liderar un nuevo modelo?
La situación roza lo esperpéntico: la Región de Murcia exige una reforma, dice tener una solución, pero se niega a mostrarla. ¿Espera acaso la bendición de Génova y de Feijóo? Mientras tanto, se parapeta en la queja perpetua, repite que “el Estado nos maltrata” y elude su propia responsabilidad.
La Región de Murcia necesita una financiación justa, como el resto de comunidades. Pero también necesita un Gobierno que juegue con cartas visibles, que no esconda sus propuestas detrás de excusas y que deje de utilizar el victimismo como arma política. Porque una cosa es reclamar lo justo, y otra muy distinta es seguir llorando cuando te están dando más dinero que nunca.