Ni rastro de cifras claras. La Región de Murcia carece de datos oficiales sobre el volumen anual de residuos SANDACH -Subproductos Animales No Destinados al Consumo Humano- generados en su territorio. Así lo ha reconocido el propio Servicio de Sanidad Animal de la Comunidad Autónoma en respuesta a una solicitud de información registrada por RRNEWS. La opacidad se extiende incluso a los residuos más delicados: los de Categoría 1 y 2 , considerados de alto riesgo para la salud pública.
La explicación oficial es directa: “Los establecimientos SANDACH incluidos en el ámbito competencial del Servicio de Sanidad Animal no tienen obligación de presentar declaración anual de producción de SANDACH, por lo que no se dispone de la información del volumen estimado anual de residuos generados”.
Así, ni mataderos, ni fábricas de alimentos para animales de compañía, ni plantas de transformación están obligadas a cuantificar lo que generan. Un vacío preocupante en una región con una potente industria ganadera, sobre todo, porcina.
¿Qué son los residuos SANDACH?
Los SANDACH son subproductos de origen animal que, por razones sanitarias, no pueden destinarse al consumo humano. Se clasifican en tres categorías, en función de su peligrosidad:
- Categoría 1: la más peligrosa. Incluye cadáveres de animales sospechosos de enfermedades transmisibles a humanos o animales (como el mal de las vacas locas), residuos de experimentación y otros materiales de alto riesgo biológico. Deben ser destruidos obligatoriamente.
- Categoría 2: también de alto riesgo, aunque menor que la anterior. Incluye purines, estiércoles y algunos subproductos no aptos ni para alimentación animal ni compostaje directo.
- Categoría 3: la menos peligrosa. Engloba restos de carne no aptos para el consumo pero sin riesgo sanitario evidente, como subproductos de matadero, productos lácteos caducados o restos de la industria alimentaria.
La normativa europea y española exige una gestión rigurosa de estos residuos, no solo por razones medioambientales, sino por su potencial para propagar enfermedades si no se controlan adecuadamente.
Lo que sí se sabe: animales, muchos
Aunque se desconozcan los residuos que generan, sí es posible asomarse a la dimensión del problema a través del censo ganadero regional, actualizado con datos de 2025. La Región de Murcia declara más de 4,5 millones de animales vivos, distribuidos entre cerdos de cebo (1,6 millones), lechones en transición (312.000), cerdas (139.000), verracos (969) y otras categorías. En aves, la cifra también impresiona: más de 8 millones de gallinas ponedoras y cerca de 8 millones más dedicadas a carne, recría y reproducción. A eso hay que sumar 279.000 ovejas, 167.000 cabras, 10.443 equinos y más de 75.000 bovinos.
Toda esta actividad ganadera produce inevitablemente enormes cantidades de estiércoles, purines y residuos SANDACH. Pero al preguntar por el volumen anual total de estos residuos, la Administración regional tampoco aporta cifras concretas. Se remite a una tabla orientativa del Código de Buenas Prácticas Agrarias de la Región de Murcia, advirtiendo además que los valores son «máximos teóricos» y podrían ser inferiores gracias a “mejoras genéticas y técnicas disponibles”. Es decir, una estimación sin base empírica comprobable.
¿Y quién gestiona estos residuos?
Tampoco hay un listado o número oficial de gestores autorizados en la respuesta remitida por el Servicio de Sanidad Animal de la CARM. La Administración regional sugiere a quien quiera saber más que consulte el registro público del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, accesible online, pero no facilita una recopilación regional ni datos agregados.
En definitiva, no hay datos públicos ni centralizados sobre qué volumen de residuos SANDACH se produce, dónde se generan ni quién los gestiona. Una laguna informativa que contrasta con la magnitud de la actividad ganadera murciana.
Biogás y SANDACH: una bomba sin control
Mientras tanto, las plantas de biogás que se están construyendo o tramitando en la Región de Murcia incluyen entre sus materias primas a tratar los residuos SANDACH, especialmente los de Categoría 2 y 3. Estas instalaciones, presentadas como soluciones energéticas sostenibles, manejarán residuos con un potencial contaminante y sanitario elevado. Sin embargo, la falta de información pública sobre la cantidad exacta de SANDACH generada, su origen y destino final convierte este escenario en una caja negra de difícil fiscalización. ¿Cuántos residuos se están valorizando realmente? ¿De dónde vienen? ¿Qué controles existen? Por ahora, preguntas sin respuesta.
Riesgos
Los residuos SANDACH son peligrosos porque pueden transmitir enfermedades, contaminar el medio ambiente, generar gases tóxicos, atraer plagas y, si se desvían, comprometer la seguridad alimentaria. Por eso su gestión está sujeta a una normativa europea muy estricta (Reglamento (CE) 1069/2009).
Su peligrosidad varía según la categoría asignada, pero en general pueden transmitir enfermedades zoonóticas graves como salmonelosis, tuberculosis o encefalopatías espongiformes, contaminar suelos y acuíferos con patógenos y exceso de nutrientes (nitrógeno, fósforo), generar gases tóxicos o inflamables como amoníaco, metano o ácido sulfhídrico, y atraer vectores biológicos (ratas, insectos, aves carroñeras) que diseminan enfermedades.
Además, existe el riesgo de que estos subproductos sean desviados ilícitamente hacia la cadena alimentaria o reaprovechados sin control como fertilizantes o piensos, comprometiendo la bioseguridad de todo el sistema agroalimentario. Por ello, su manipulación está sujeta a estrictas normas europeas de trazabilidad, transporte, almacenamiento, tratamiento y eliminación.