La violencia racista desatada en Torre Pacheco no solo ha golpeado a jóvenes marroquíes. También ha puesto en la diana a quienes se han atrevido a contar lo que estaba ocurriendo. Periodistas locales, nacionales e internacionales han sido increpados, insultados y agredidos mientras informaban desde el epicentro de los disturbios. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y Comisiones Obreras (CCOO) han alzado la voz para denunciar lo ocurrido y exigir garantías reales para quienes ejercen el derecho —y el deber— de informar.
“Esto atenta contra la libertad de información”
La FAPE ha condenado con contundencia los ataques sufridos por periodistas, especialmente durante la concentración no autorizada convocada por grupos de ultraderecha en el centro del municipio. Reporteras de RTVE y RNE fueron hostigadas con insultos machistas, lanzamiento de agua, empujones e intentos de impedir su trabajo en directo. El acoso fue “intenso y prolongado”, y la federación ha subrayado su solidaridad con las víctimas y con el grupo de fotógrafos que acudieron en su ayuda.
“La FAPE deplora que esas personas, con actitudes matonas y machistas, impidieran realizar su labor informativa a los periodistas, quienes, en todo momento, mantuvieron una actitud correcta y profesional”, señala la organización, que califica de ejemplar el temple con el que las profesionales mantuvieron la conexión pese al asedio.
La federación alerta de que este tipo de comportamientos no son anecdóticos: forman parte de una tendencia creciente que pone en riesgo la libertad de prensa. Por ello, reclama a los organizadores de manifestaciones que adviertan a sus seguidores sobre la obligación de respetar el trabajo de los medios, y exige a las autoridades que adopten medidas concretas para proteger a los equipos de prensa, en especial a los de televisión, más visibles y más vulnerables.
La precariedad también golpea a quienes informan
Desde otro ángulo, pero con el mismo propósito, el Sector de Comunicación de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO en la Región de Murcia ha emitido un comunicado en defensa de las y los periodistas que están cubriendo los acontecimientos en Torre Pacheco. El sindicato felicita expresamente a quienes, pese a las amenazas, siguen ejerciendo su labor “como altavoces de la información veraz”, y denuncia tanto los ataques sufridos como las condiciones laborales en que muchas veces se desarrolla esa cobertura.
CCOO exige retribuciones dignas y medidas de prevención reales para los trabajadores de medios que, en demasiadas ocasiones, “lo hacen como falsos autónomos, sin dotación de medios materiales, sin regulación horaria y sin ninguna protección”.
El sindicato recuerda que los bulos y discursos de odio se extienden más rápido cuando no hay periodistas presentes para contrastar, explicar y contextualizar. “Lo que no se cuenta no existe y, si no se explica con profesionalidad, da lugar a la manipulación y a la desinformación”, advierte el texto.
También hace un llamamiento al conjunto de la profesión para no contribuir al espectáculo ni a la instrumentalización del miedo: “No debemos convertir en un espectáculo un problema social como el que estamos viviendo”.
Dos voces, un mismo mensaje
Tanto la FAPE como CCOO coinciden en señalar lo esencial: sin periodismo, no hay democracia. Y sin condiciones para ejercerlo -libertad, seguridad, dignidad laboral- lo que queda es silencio, o peor: manipulación. En Torre Pacheco se están jugando muchas cosas, pero una de ellas es crucial: el derecho a saber qué está pasando y a que lo cuenten quienes están sobre el terreno, no quienes difunden bulos desde un despacho.
Los que intentaron agredir a periodistas serán sancionados
La concentración no autorizada que tuvo lugar este martes por la tarde en Torre Pacheco, convocada por grupos de ultraderecha en protesta contra la inmigración, se saldó con más de veinte denuncias por desórdenes públicos y tenencia de objetos peligrosos, así como con numerosas identificaciones de asistentes, entre ellas una persona que se encontraba en busca y captura por un presunto delito de robo.
Según la delegada del Gobierno, Mariola Guevara, el despliegue policial “funcionó como estaba organizado” y contuvo cualquier intento de sabotaje violento. Si bien señaló que la concentración fue “mayoritariamente pacífica”, también reconoció la presencia de “un pequeño grupo más alterado” que intentó agredir e insultar a periodistas y medios de comunicación que estaban cubriendo el evento.
“Esas personas que intentaron agredir y acosar a periodistas están identificadas”, afirmó, y aseguró que se procederá a su sanción o detención “en función del delito cometido”.
El operativo desplegado por la Guardia Civil no solo impidió altercados mayores, sino que sirvió para frenar la entrada de elementos ultras que, según Guevara, acudieron expresamente con intención de provocar incidentes. La convocatoria se había difundido ampliamente en redes sociales.