Tras los disturbios racistas registrados este fin de semana en Torre-Pacheco (Murcia), el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha salido al paso de quienes intentan vincular inmigración con criminalidad. En una entrevista concedida a la Cadena SER este lunes, el titular de Interior ha sido tajante: “No hay ninguna identificación entre delincuencia e inmigración”.
La afirmación llega como respuesta indirecta a las declaraciones del alcalde del municipio, Pedro Ángel Tornel (PP), quien aseguró que el aumento de la población migrante ha ido acompañado de un incremento de la delincuencia en la localidad. Eso sí, reconoció que no dispone de datos oficiales que sustenten esa afirmación.
Grande-Marlaska, en cambio, ha atribuido esta narrativa a los “discursos de la ultraderecha”, que según él están siendo “en cierta medida y desgraciadamente avalados por la derecha tradicional”. Una estrategia que, advierte, alimenta la estigmatización social al presentar la inmigración irregular como una amenaza para la seguridad o para los valores democráticos.
Frente a ese enfoque, el ministro ha reivindicado la necesidad de construir “discursos muy eficientes” a favor de la convivencia y la diversidad. También ha querido subrayar el papel clave que desempeña la población extranjera en el desarrollo económico de España: “Tenemos más de tres millones de trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social que están participando activamente en el crecimiento del país”, ha recordado.
No hay un problema de inseguridad y delincuencia en Torre Pacheco
Torre Pacheco ha registrado 509 infracciones penales durante el primer trimestre de 2025, frente a las 489 del mismo periodo de 2024, es decir, 20 delitos más en términos absolutos, lo que supone un incremento del 4,1%. Así se recoge en el Balance de Criminalidad publicado por el Ministerio del Interior, que agrupa los datos facilitados por Policía Nacional, Guardia Civil y cuerpos de Policía Local.
El balance refleja una criminalidad estable en el municipio, sin ningún repunte grave ni cifras que justifiquen el discurso de “inseguridad creciente” agitado desde determinados sectores políticos y mediáticos. De hecho, la mayoría de las infracciones penales registradas siguen siendo no violentas, y los delitos más graves permanecen en niveles muy bajos o inexistentes. Eso se desprende de los números absolutos.