En Torre Pacheco, uno de cada tres vecinos es de origen extranjero. A fecha 1 de enero de 2025, el municipio cuenta con 12.904 personas inmigrantes, lo que supone el 32% de su población total -algo más de 40.000 habitantes-. La mayoría procede de países no comunitarios, especialmente del norte de África. Según datos municipales, 11.927 de estos inmigrantes no tienen nacionalidad de la Unión Europea, frente a los 977 que sí la tienen. La comunidad más numerosa es la marroquí, con más de 6.300 personas empadronadas, muchas de ellas concentradas en barrios como San Antonio o El Jimenado. Representan más de la mitad del colectivo extranjero en el municipio.
Pero más allá de las cifras, hay una verdad incómoda que conviene repetir sin paños calientes: en Torre Pacheco se está agrediendo a personas por su origen, su idioma o el color de su piel. Y no solo a inmigrantes. También a ciudadanos españoles de nacimiento, hijos de padres magrebíes, con papeles, con cotizaciones al día y, en muchos casos, con más aportación fiscal que varios de los que gritan «¡Fuera!» con la banderita en la muñeca.
Mientras algunos pasean su odio por las calles, conviene recordar quién levanta cada día el motor económico del municipio. La economía local gira en torno al campo. Y el campo, sin la mano de obra inmigrante, se para. Así de simple. Según el Servicio Regional de Empleo (SEF) y el propio Ayuntamiento, el 83% de los contratos laborales en Torre Pacheco se firman en el sector agrario. Y de ellos, un 85% corresponden a trabajos manuales: recolección, selección, envasado de productos hortofrutícolas. Gran parte de esos trabajadores son extranjeros, muchos con residencia regular y contratos temporales. Son los que, bajo el sol o bajo plástico, sacan adelante las cosechas.
En total, se estima que más de 5.000 inmigrantes trabajan en el campo de Cartagena. Lo hacen en condiciones duras, con salarios exiguos. Algunos cobran el SMI si la empresa respeta el convenio agrícola. Otros trabajan a destajo. Y lo hacen porque nadie más quiere ocupar ese puesto por ese sueldo. Porque no hay mano de obra española dispuesta a soportar esas condiciones.
La mano de obra inmigrante sostiene la agricultura de la Región de Murcia, pero a muchos les incomoda verlos fuera del invernadero. Ni en la calle, ni en las tiendas, ni en la escalera de su edificio. Que recojan, que carguen, que suden, pero que no existan.
Lo que está ocurriendo en Torre Pacheco no es un brote aislado. Es el reflejo de un clima social envenenado por discursos populistas, bulos racistas y una indiferencia institucional que ya no se puede esconder. El presidente López Miras tardó más de 24 horas en reaccionar y romper su silencio después de los primeros disturbios. Y lo hizo después del presidente nacional del PP, Alberto Nuñez Feijóo. Pero ni una palabra para condenar a los agresores. Ni una mención a los agitadores. Nada. Sigue sin condenar el discurso racista del presidente regional de Vox, José Ángel Antelo con quien ha pactado los presupuestos regionales de 2025.
En Torre Pacheco se está atacando a los que trabajan. A los que sostienen el campo. A los que hacen el trabajo que otros no quieren. A los que pagan impuestos. A los que también son, aunque a algunos les escueza, parte de este país. Igualmente resulta ensordecedor el silencio de la patronal agraria murciana.
Inmigración: el pilar silencioso del empleo en la Región de Murcia
La Región Murcia depende del trabajo inmigrante para sostener su crecimiento económico, pero no lo reconoce. Más de la mitad del empleo creado en Murcia desde 2021 ha sido cubierto por inmigrantes, según BBVA Research. Los inmigrantes realizan trabajos que los españoles no quieren hacer.
Concretamente, el 54 % de los 41.300 empleos generados entre 2021 y 2024 fueron cubiertos por trabajadores de nacionalidad extranjera. En el conjunto de España, ese porcentaje se queda en el 47 %. Esto convierte a Murcia en una de las regiones más dependientes del aporte migrante para sostener su economía real. No es ideología, son cifras.
Más datos. La población nacida en el extranjero que reside en la Región de Murcia realiza una contribución fiscal neta positiva y generó el 35% del crecimiento económico regional entre 2005 y 2019. Éstas son algunas de las conclusiones del estudio ‘El impacto económico de la inmigración en la Región de Murcia’, realizado por profesores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) y encargado por el Consejo Económico y Social (CES) de la Región.
Por cada euro recibido en prestaciones, los nacidos en el extranjero ingresan 1,72 euros al erario pública, cifra que supera en un 30% a los 1,32 euros que aportan los nacidos en España residentes en la Región y también superior a los 1,63 euros de los nacidos en el extranjero que residen en el resto de España, según detalla el informe.