“Dejadez institucional” y amenaza de ruina: Amigos del Sanatorio de Sierra Espuña se plantan y anuncian acciones legales

El histórico edificio, abandonado desde hace casi 30 años, sufre un grave deterioro sin que la Administración regional haya invertido un solo euro en su conservación

El tiempo pasa, y el Sanatorio-Escuela Hogar de Sierra Espuña se desmorona, literalmente. La Asociación de Amigos del emblemático edificio ha denunciado públicamente la “nula voluntad” del Gobierno regional para frenar el deterioro de este bien patrimonial, que califican ya de alarmante y “al borde de la ruina”. Y advierten: acudir a la vía judicial se ha vuelto “inevitable”.

Según denuncia la asociación, la Comunidad Autónoma, titular del inmueble a través de la Dirección General de Patrimonio Natural, “no ha invertido ni un solo euro, como por Ley es su obligación”, pese a que la Comisión de Industria, Trabajo, Comercio y Turismo de la Asamblea Regional aprobó en abril una moción que instaba a tomar medidas urgentes para evitar su colapso. Pero el tiempo pasa y nada.

“El edificio se cae, y la Administración mira para otro lado”, resume el presidente de la asociación, visiblemente frustrado. “Desde hace años estamos ante un evidente bloqueo por parte de la Dirección General de Patrimonio Natural”, señala. A su juicio, el abandono es injustificable: “No se atienden ni las obligaciones básicas de conservación estructural. Lo mínimo sería consolidarlo para poder darle uso en el futuro, revitalizar la zona y preservar un patrimonio histórico de gran valor”.

El empujón político que no llega

En un intento por abrir vías de solución, la diputada socialista Lola Jara se reunió recientemente con miembros de la asociación. Entre sus propuestas: iniciar el expediente para declarar el edificio Bien de Interés Cultural (BIC), lo que lo blindaría legalmente y permitiría acceder a financiación estatal y europea. También planteó implicar a las universidades para dar nuevos usos a las instalaciones (formación, investigación), elaborar un proyecto integral que contemple costes y usos potenciales, y presentarlo ante las consejerías competentes.

Jara incluso sugirió que el Ayuntamiento de Alhama de Murcia asuma la gestión del edificio mediante un convenio de cesión, reactivando la Mesa de Trabajo que en su día ya se creó. Además, instó a contactar con empresas de la zona y presentarles un proyecto atractivo de inversión. Sin embargo, de momento, todas estas propuestas siguen en el aire.

La denuncia, cada vez más cerca

Cansados de esperar promesas que nunca llegan, desde la asociación ya preparan una denuncia ante la Fiscalía o el juzgado competente por “los reiterados incumplimientos de la Ley 4/2007 de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia”. Sospechan que podrían haberse cometido delitos contra el patrimonio histórico, y tampoco descartan una demanda contencioso-administrativa por no consignar ni ejecutar las partidas necesarias para conservar el edificio.

“Esto ya no va solo de patrimonio: va de responsabilidad pública”, remarcan. Para la asociación, permitir que el Sanatorio de Sierra Espuña se venga abajo es una forma de negligencia que no debe quedar impune. Por eso, han decidido dar un paso más. Porque cuando la ruina se vuelve institucional, alguien tiene que decir basta.

Un gigante herido en el corazón de Sierra Espuña

El antiguo Sanatorio‑Escuela Hogar de Sierra Espuña no es una ruina cualquiera. Es un coloso de piedra que guarda casi un siglo de historia social, sanitaria y educativa de la Región de Murcia. Inaugurado en 1935 como sanatorio antituberculoso -uno de los más importantes del país en su época- fue reconvertido en los años 60 en Escuela Hogar para niños de zonas rurales y más tarde en albergue juvenil. Su estructura monumental, de más de 7.000 metros cuadrados, sigue en pie en pleno Parque Regional, aunque a duras penas.

Lo diseñó el arquitecto Pedro Cerdán (el mismo del Mercado de Verónicas de Murcia), y se construyó por iniciativa del ilustre ingeniero forestal Ricardo Codorníu. Su torreón central y sus pabellones simétricos aún impresionan al visitante que se atreve a acercarse. Pero hoy, lo que fue símbolo de salud pública y progreso rural, es solo un esqueleto apuntalado, vandalizado y con riesgo real de derrumbe.

No se trata de una simple edificación abandonada. El Sanatorio está incluido en la Lista Roja del Patrimonio que elabora Hispania Nostra, y forma parte del Catálogo de Bienes Culturales de la Región de Murcia. Está situado en una parcela pública de más de 300.000 metros cuadrados y posee instalaciones históricas únicas, como un antiguo velatorio, un depósito de cadáveres y hasta un acueducto del deshielo.

Según varios estudios técnicos, no sería necesario mucho dinero para evitar que el deterioro sea irreversible. Pero ni eso. Nada. Cero euros de inversión en décadas.

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