Álvaro Pasquín Mora, apodado como el fugitivo de los tatuajes, ha sido detenido tras cinco años escondido en un cobertizo, en la parte trasera de una vivienda del barrio madrileño de Colonia Jardín. El arrestado estaba incluido en la lista de “Los 10 más buscados” de la Policía Nacional y era reclamado por un delito de abuso sexual cometido en 2017.
Llevaba tanto tiempo oculto que ya contaba los días para que el caso prescribiera: apenas faltaban diez.
Según ha informado la Policía, Pasquín había alterado por completo su aspecto para evitar ser reconocido. Se dejó el pelo largo, se lo tiñó de rubio y vivía recluido, sin contacto alguno con el exterior, alimentándose únicamente a base de pedidos de comida a domicilio que realizaba bajo una identidad falsa. Nunca salía de la finca.
La pista decisiva
El arresto ha sido posible gracias a la colaboración ciudadana. El prófugo fue incluido en la campaña “Los 10 más buscados”, en la que se difunden los rostros de los delincuentes más perseguidos a través de medios y redes sociales. Una pista enviada al correo losmasbuscados@policia.es, junto con las labores de investigación de la Sección de Localización de Fugitivos, permitió localizar el cobertizo donde se escondía.
Contra el reloj
Desde que se activó la requisitoria judicial en 2020, el delincuente no había dado señales de vida. Su estrategia: aguantar escondido hasta que el delito prescribiera. Pero la cuenta atrás se truncó este miércoels cuando agentes de la Policía Nacional irrumpieron en la vivienda y procedieron a su detención.
Tras ser arrestado, Pasquín fue puesto a disposición judicial. El juez ordenó su inmediato ingreso en prisión.

Seis capturados, cuatro pendientes
La campaña lanzada por la Policía Nacional en julio de 2024 ha permitido, hasta la fecha, capturar a seis de los diez fugitivos más buscados. Solo quedan cuatro. La colaboración ciudadana sigue siendo clave.