Antelo aviva el odio en Torre Pacheco con un discurso racista preñado de bulos

En pleno repunte de tensión social y amenazas contra la población migrante, Antelo carga contra “los ilegales” con bulos y promesas imposibles, sin una sola palabra de condena por parte del Gobierno regional

José Ángel Antelo, líder de VOX en la Región de Murcia, ha ido este sábado a Torre Pacheco a echar más gasolina al fuego sabiendo de los graves disturbios ocurridos en las últimas horas. Antelo se ha plantado en el municipio pachequero con un discurso cargado de odio para avivar aún más los ánimos y dejar claro que su única política es el miedo. En lugar de calmar, ha incendiado. Y lo ha hecho sabiendo perfectamente que en las últimas horas se están organizando en grupos de WhatsApp y Telegram auténticas cacerías de inmigrantes, promovidas por grupúsculos de ultraderecha.

Pero cuando se rasca un poco, lo que queda de su discurso es un panfleto sin base jurídica, sin datos verificados y con un tufo autoritario.


“Vamos a deportar a todos. No va a quedar ni uno”

Es una de las frases más estremecedoras de su intervención. Pero, para empezar, es imposible. En España, como en cualquier país democrático, las deportaciones deben respetar el Derecho internacional, el principio de no devolución (artículo 33 de la Convención de Ginebra sobre los refugiados), y las garantías del artículo 13 de la Constitución Española, además de múltiples sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No se puede expulsar masivamente a nadie sin un proceso legal individualizado.

De hecho, España no puede deportar a inmigrantes que estén en trámite de asilo, que sean menores de edad no acompañados, ni a personas que provienen de países en conflicto o riesgo, como muchos de los llegados del Sahel o Afganistán.

La criminalización sin pruebas

Antelo afirma que los inmigrantes ilegales “violan a nuestras hijas, pegan palizas a nuestros ancianos y agreden a homosexuales”. Esa criminalización sistemática es una incitación al odio y no se basa en datos oficiales. Según el Ministerio del Interior, la tasa de criminalidad entre inmigrantes no es superior a la de la población española. De hecho, varios estudios, como el del Real Instituto Elcano (2021), desmontan esa narrativa: no hay correlación entre aumento de inmigración y aumento de delitos.

Además, asociar inmigración con delitos sexuales o agresiones a homosexuales no solo es falaz, sino extremadamente peligroso. Instrumentaliza el dolor de las víctimas para obtener rédito político. Y lo que es peor: invisibiliza a los agresores nacionales, que también existen.

El delirio de Molenbeek

Antelo alertó de que no quiere que “Torrepacheco se convierta en el Molenbeek de Murcia”. Comparar un pueblo agrícola, con fuerte presencia magrebí y perfectamente funcional, con un barrio belga marcado por la radicalización islámica es una estrategia de terror psicológico. No existe en Torrepacheco ninguna célula yihadista ni foco de violencia religiosa, como confirmaron en su momento fuentes de la Guardia Civil.

Lo que sí existe es una alta tasa de empleo agrícola entre inmigrantes, muchos de ellos trabajando en condiciones precarias, y otros sin regularizar porque el sistema de permisos es lento y restrictivo. Pero eso no convierte al municipio en un “gueto islamista”. Lo convierte en un ejemplo de convivencia multicultural, con problemas sociales similares a los de cualquier otro municipio en situación de desigualdad.

“El Partido Popular y el PSOE financian viviendas solo para menas”

Falso. Los menores extranjeros no acompañados (los llamados MENAs, término que el propio Defensor del Pueblo pide dejar de usar por su carga peyorativa) son protegidos por el Estado, como marca la Convención sobre los Derechos del Niño, firmada por España. Las comunidades autónomas, no el Gobierno central, gestionan su tutela.

Y si se destinan recursos a su cuidado, es porque son menores de edad, no delincuentes. La mayoría de estos chicos y chicas no han cometido delitos y necesitan protección, no estigmatización. Lo que Antelo llama “financiación de viviendas para menas” es, en realidad, cumplimiento de la legalidad internacional.

Marruecos, cárceles y teorías conspiranoicas

Otra afirmación temeraria: que Mohamed VI está liberando delincuentes para que lleguen a España. No existe ninguna evidencia pública, ni informe de inteligencia, ni declaración oficial, que avale semejante teoría. Es puro discurso de desinformación, en la línea de otros líderes ultras europeos que han difundido bulos similares para justificar políticas xenófobas.

“Solo queremos inmigrantes que trabajen y se adapten”

El argumento de “los buenos inmigrantes” es tan viejo como hipócrita. Se les exige trabajo duro, adaptación y silencio. Pero cuando exigen derechos laborales, se les vuelve a señalar. Y lo que es peor: se les divide entre “legales” y “ilegales” como si fueran mercancía, sin tener en cuenta que la mayoría de las personas en situación irregular lo están porque la ley de extranjería impide regularizar su situación aunque tengan trabajo.

El odio como programa electoral

El discurso de Antelo no es un análisis político: es un llamamiento a la expulsión colectiva, basado en mentiras, con una visión excluyente y peligrosa de la sociedad. Y lo más grave: lo hace sabiendo que miente. Porque no es ignorancia, es estrategia. Una estrategia que divide, estigmatiza y ataca derechos fundamentales en nombre de una “España decente”.

Pero una España decente no se construye señalando al diferente. Se construye garantizando la dignidad humana, el cumplimiento de la ley y la convivencia democrática. Y todo eso es justo lo que VOX desprecia.

¿Y López Miras?

Mientras tanto, el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras, permanece desaparecido, sin una sola declaración pública que condene los discursos de odio ni las amenazas que se cuecen en la calle. ¿Dónde está cuando la Región necesita firmeza institucional frente a la xenofobia?

La Guardia Civil sigue investigando la agresión. Aún no hay detenidos. El anciano agredido en Torre Pacheco se desmarca de las ‘cacerías’: «Yo la violencia no la quiero».

Domingo ya ha declarado ante la Guardia Civil. Según su testimonio, no fue una paliza en grupo: un joven fue quien lo golpeó directamente, mientras otro gritaba consignas y un tercero, según cree, lo grababa con el móvil. “Pasó todo en un minuto”, repite, todavía en estado de shock por la violencia repentina e injustificada. Domingo no quiere venganza. Solo quiere que lo dejen vivir en paz.

Lo más preocupante es el contexto: en redes sociales y grupos de Telegram están apareciendo convocatorias para la semana que viene en el propio Torrepacheco, en las que grupos ultras llaman abiertamente a “dar con ellos y darles justicia directa para reunirlos con Alá”. Un mensaje de odio con tintes de linchamiento que convierte a cualquier persona migrante o racializada en blanco de agresiones indiscriminadas.

Mientras tanto, ninguna autoridad regional ha condenado aún los hechos. El clima es irrespirable. El silencio institucional, atronador.

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