No es una percepción. Tampoco una exageración. Es un dato objetivo: Murcia, Cartagena y Lorca están entre las ciudades europeas peor diseñadas para favorecer la salud de quienes las habitan. Así lo confirma el Índice de Diseño Urbano Saludable (IDUS), una herramienta elaborada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) que evalúa la calidad del entorno urbano en base a 13 indicadores que impactan directamente en el bienestar físico y mental de la población. El veredicto es demoledor.
De las cerca de 1.000 ciudades analizadas, Murcia ocupa la posición 839, Cartagena la 881 y Lorca cae hasta la 913. Es decir, se sitúan en el último decil del ranking europeo, lo que implica un suspenso en factores como el acceso a zonas verdes, la densidad de tráfico motorizado, la contaminación del aire, la conectividad peatonal o la exposición al ruido.
Las tres ciudades comparten algo más que el calor sofocante del verano murciano: están gobernadas por el Partido Popular y, según los datos del índice, no han mostrado avance alguno en los últimos años en lo que respecta al urbanismo saludable.
“Una ciudad bien diseñada puede salvar vidas. Una mal diseñada puede enfermarlas”, afirma ISGlobal, centro impulsado por la Fundación ‘la Caixa’.
En el caso de Murcia, Cartagena y Lorca, el entorno urbano más que favorecer la salud, la deteriora.
El IDUS parte de una premisa clara: cómo se configuran las ciudades importa tanto como lo que se hace dentro de ellas. El acceso a espacios verdes, la proporción de suelo destinado a peatones, la densidad residencial, la disponibilidad de servicios públicos o la calidad del aire son determinantes de salud pública tan importantes como la alimentación o la atención sanitaria.
En este sentido, el informe lanza una advertencia: muchas urbes españolas siguen atrapadas en un modelo de expansión descontrolada, dependencia del coche y escasa planificación verde.
Murcia, por ejemplo, suspendió en indicadores como zonas verdes accesibles, índice de caminabilidad y exposición al ruido nocturno. Cartagena y Lorca arrastran déficits estructurales similares, con un diseño urbano que favorece la fragmentación, la contaminación y el aislamiento social.
Y todo ello con un agravante: la inacción política. Ni las estrategias urbanísticas recientes ni los planes municipales de movilidad sostenible han sido capaces de revertir esta tendencia. No hay apuesta clara por un modelo urbano centrado en las personas. Y los resultados están a la vista.
Mientras ciudades europeas como Utrecht, Copenhague o París avanzan hacia entornos urbanos más saludables, nuestras ciudades se quedan ancladas en una planificación del siglo pasado. Una planificación que mata lentamente.
El Índice de Diseño Urbano Saludable (IDUS) es desarrollado y gestionado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), un centro impulsado por la Fundación “la Caixa”.
Se trata de una herramienta científica publicada en The Lancet Planetary Health, que evalúa 917 (casi 1.000) ciudades europeas. Califica cada ciudad en 13 indicadores agrupados en cuatro ámbitos: diseño urbano, transporte sostenible, calidad ambiental y acceso a espacios verdes.