En la Región de Murcia, ser pobre y trabajar no son realidades excluyentes. La pobreza laboral, los abusos en el campo, el miedo a sindicalizarse o la falta de vivienda son el pan de cada día para miles de personas. Y justo en medio de ese panorama de precariedad estructural, una mujer ha roto un techo de cristal que llevaba más de 40 años sin tocarse. Teresa Fuentes es la primera mujer en liderar Comisiones Obreras en la región y lo hace con una mezcla de claridad, contundencia y compromiso. Feminista, activista y sindicalista de largo recorrido, no se anda con rodeos.
En RRNEWS conversamos con ella para entender por qué la clase trabajadora sigue empobrecida en la Región de Murcia, cómo debe combatirse la explotación en el campo, tiene que ver todo esto con la ultraderecha y los silencios incómodos del Gobierno regional.
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PREGUNTA: ¿Quién es Teresa Fuentes?
RESPUESTA: Bueno pues, Teresa Fuentes es una mujer que cree mucho en la justicia social y, además, por eso he dado este paso, porque tengo también un claro componente feminista y porque considero que puede haber una sociedad, sobre todo en la Región de Murcia, que es muy necesaria, pues que sea mucho más igualitaria.
Y bueno, creo que soy un poco kamikaze de dar este paso, porque has hecho muy bien la radiografía que hay ahora mismo en la Región de Murcia, donde hay un 21% de personas trabajadoras pobres, que bueno, pese a que trabajando no llega a fin de mes. Estamos en un momento donde además hay mucha polarización política, mucha crispación y mucha desafección hacia la clase política. Y bueno, yo considero que el sindicato es una herramienta que puede servir mucho para hacer un poco de consenso, por lo menos intentar poner un poquito, o por lo menos intentarlo, pues bueno, ir hacia una sociedad más igualitaria y más justa, como he comentado antes, y que creo que es muy necesaria en esta región.
“La gente lo está pasando muy mal y necesitamos políticos que defiendan a la ciudadanía”
P: ¿Puede un sindicato volver a ser incómodo, útil, de calle y no solo de despacho?
R: Bueno, es que si eso no fuera así, si no creyera en eso, yo no hubiera dado este paso. Quiero decir, no hubiera dado este paso porque considero que para mí el sindicato desde siempre ha sido una herramienta muy útil, desde que empecé como delegada sindical en la empresa privada hace años, y luego he trabajado en los diferentes puestos de trabajo que hay aquí, desde ser agente electoral a dirigir una federación o formar parte del equipo de la ejecutiva regional, y creo que es fundamental. Y además, Comisiones Obreras es un sindicato que tiene un carácter sociopolítico, por lo cual no solo vamos a denunciar lo que está ocurriendo en el ámbito laboral, sino que vamos a denunciar las injusticias que hay, por ejemplo, con el tema de vivienda, con el tema de las personas migrantes, con el tema de la violencia de género. ¿Por qué? Porque esas cosas, el acceso a la vivienda y cómo están los precios, que estén en máximo histórico, eso también es salario.
El precio de la compra, que ha subido un 35% en los últimos tres años, eso también es salario. No tiene ningún sentido que estemos hablando de incrementar el salario en la negociación colectiva, pero luego suba un 35%. Por ejemplo, la cesta de la compra en los últimos tres años, que se come no solo el salario que han subido, sino lo que no tenemos. Y luego también, por supuesto, el tema del precio de la vivienda. Por lo cual, para mí, se trata de desarrollar, ni siquiera hablo de incomodidad, quiero decir, se trata de desarrollar la labor, la esencia del sindicalismo.
Creo que es muy importante y, evidentemente, cuando algunas fuerzas políticas intentan denostar el papel de los sindicatos, eso es una estrategia política para debilitar la parte que podemos movilizar a la ciudadanía. ¿Por qué? Porque Comisiones Obreras, en concreto, es el sindicato más grande en esta región. Tenemos más de 26.000 personas afiliadas que pagan su cuota todos los meses para que hagamos una acción sindical contundente.
P: ¿Qué le parece que el presidente autonómico, López Miras, haya renunciado a fondos estatales para triplicar la inversión pública en vivienda en la Región de Murcia?
R: Bueno, pues yo creo que, claramente, igual que ha pasado con ese acuerdo, con los presupuestos, con la ultraderecha, creo que aquí no se está mirando por el bien de la ciudadanía. Creo que se está mirando por un bien puramente partidista. No tiene sentido que el 42% de los jóvenes en la Región de Murcia tengan que seguir viviendo en casa de sus progenitores, que tengamos el índice más alto de desahucios en la región y que, sin embargo, se tomen esas medidas. Me parece una falta de responsabilidad política y que no nos merecemos este tipo de gestión. La gente lo está pasando mal y necesitamos políticos y políticas que defiendan a la ciudadanía en general.
“Rechazar fondos para vivienda es una irresponsabilidad política”
P: ¿Qué hace más daño al obrero, la precariedad o la falta de conciencia?
R: Bueno, yo creo que va todo unido. La falta de conciencia hace que tú consideres la precariedad como algo habitual. Hay algo que la ciudadanía, y sobre todo las personas trabajadoras, tienen que tener claro: en la empresa donde hay concienciación, donde hay representación sindical, donde hay gente afiliada, ahí hay organización. Y las relaciones son más igualitarias entre empresa y trabajadores. Y quiero que la gente recupere la ilusión de que las cosas pueden cambiar. Un ejemplo: en el sector del metal es donde menos horas anuales se trabajan. Eso no es magia, es porque hay organización sindical y fuerza en la negociación. Porque hay afiliación. Y eso se construye día a día.
P: ¿Cuáles son esos cuatro convenios que permanecen bloqueados?
R:Tenemos dos del sector agrícola, que afectan a unas 40.000 personas. Están bloqueados porque las patronales no quieren subir el salario ni aplicar la reducción de jornada a 37 horas y media.
Luego está el convenio de transporte y mercancías, también paralizado desde hace años. Y el de sanidad privada, que lleva sin negociarse desde 2009. En estos tres sectores, hay personas cobrando el salario mínimo interprofesional porque lo ha subido el Gobierno central, no porque se haya pactado en convenio.
Y muchos trabajadores del campo son personas migrantes, que trabajan a destajo, sin contrato, en situación irregular y con casos de explotación, incluso sexual, como el que denunciamos en Aguari.
P: ¿Qué tal con el nuevo presidente de CROEM, Miguel López Abad?
R: Hasta el momento solo me he reunido una vez con él con carácter formal, y la verdad es que tuvimos una conversación donde ambos pusimos nuestra postura en cuanto a los objetivos que teníamos en las mesas de negociación que hemos empezado. No tengo ninguna queja.
Le hablé de la importancia de los incrementos salariales y de las cifras de pobreza en la Región: un 40% de pobreza infantil, un 21% de trabajadores pobres, casi un 33% en riesgo de pobreza. Se sorprendió. Creo que no conocía esas cifras.
Y le dije que se iba a cansar de oírlas de mí, porque son reales y porque hay mucho que hacer desde la negociación colectiva.
P: ¿Por qué cree que la ultraderecha cala tanto en barrios obreros?
R: Porque la gente lo está pasando muy mal. Encienden la tele o las redes y solo ven peleas entre partidos. Hay un hartazgo. Y la ultraderecha ofrece un discurso simple, agresivo, que canaliza el cabreo.
Además, tiene un lenguaje que conecta con ese enfado. Pero también hay que preguntarse por qué la izquierda no llega, cuando muchas de sus políticas sí resuelven problemas reales.
P: ¿Se puede ser feminista y sindicalista sin que te tachen de radical en la Región de Murcia?
R: Probablemente no. Pero a mí el término radical me gusta, porque significa ir a la raíz de las cosas.
El feminismo es justicia, es igualdad. Y aún hay muchas desigualdades: en el mercado laboral, en los cuidados, en las pensiones. Las mujeres seguimos haciendo el doble de trabajo que los hombres, dentro y fuera de casa. Y cobramos menos. Eso no es casualidad. Es estructural. Queremos la mitad de todo. Ni más, ni menos.
P: ¿Qué opina de las mujeres que no se consideran feministas?
R: Creo que les falta información. El feminismo es justicia. No puedo entender que una mujer no quiera su parte de la tarta. Muchas veces me han preguntado: “¿Qué queréis?”
Y yo respondo: “La mitad de todo”. Y punto.
P: ¿Cuántas veces ha sentido que la miraban con condescendencia en una mesa de negociación?
R: Afortunadamente muchas veces, sí. Con comentarios tipo: “Eres muy joven”, o “esto no lo entiendes”. Incluso con lenguaje no verbal: miradas, toses, movimientos de silla. Pero eso solo me indica que tenemos que seguir estando. Y llegar más.
“No se puede decir que vivimos en la mejor tierra del mundo con un 40% de pobreza infantil”
P: ¿Qué le diría a una temporera víctima de acoso que no se atreve a denunciar?
R: Que Comisiones Obreras es su casa. Que pregunten por mí. Vamos a habilitar vías para canalizar denuncias, porque muchas veces ni saben que existimos. Estas mujeres están en situación de extrema vulnerabilidad, sin apoyo, sin idioma, sin red. Vamos a llegar a ellas. Y lo vamos a hacer con compromiso real.
P: ¿Qué parte del PIB regional desaparecería si mañana desapareciesen los inmigrantes del campo?
R: Un 35%. Así de claro. Y sin embargo, se aplican políticas racistas. Ellas cuidan a nuestros mayores, limpian hoteles, transportan mercancías. Aportan muchísimo a la economía regional. Y si no lo hacen por humanidad, que al menos lo hagan por egoísmo. Porque sin ellas, esto se cae.
P: ¿Por qué se toleran condiciones de semi-esclavitud en los campos de la Región de Murcia sin que pase nada?
R: Porque cuando no es un día, es otro. Y porque se mira hacia otro lado. Igual que se toleran prácticas lamentables en extranjería que afectan a los trabajadores migrantes. Les caducan los papeles y pierden el contrato. Todo eso tiene consecuencias directas.
“Muchas personas migrantes pierden el trabajo porque no pueden renovar el permiso”
P: ¿Qué propone entonces?
R: Hablar con Inspección de Trabajo para que hagan inspecciones de oficio en el campo. Y que sean por sorpresa, sin aviso previo.
P: ¿Qué dice la Delegación del Gobierno sobre los problemas en la oficina de extranjería?
R: Que van a poner siete personas más con la nueva ley, pero el problema va más allá. Hay una brecha salarial respecto a otras oficinas públicas. Las condiciones laborales en Extranjería son peores que en el SEPE, por ejemplo, y eso hace que la gente pida traslado. Además, no se les da formación suficiente. Se están acumulando más de 200.000 expedientes en toda España. Falta interés político para arreglar esto.
P: ¿Cree Teresa Fuentes que algún día veremos una semana laboral de cuatro días?
R: Ojalá. Pero de momento, con que salga adelante la jornada de 37,5 horas, me doy por satisfecha. Sería un primer paso.
P: ¿Qué le diría a ese trabajador que ha mejorado gracias a la subida del SMI y, sin embargo, dice que Pedro Sánchez le roba y vota a la derecha?
R: Que le falta información. Desde 2018 el SMI ha subido un 61%. Ha sido este gobierno quien ha revalorizado las pensiones, quien ha hecho reformas laborales que han mejorado los contratos. La reforma de 2012, con Rajoy, abarató el despido. También se están privatizando sanidad y educación. Hay mucha manipulación. Y hay que defender lo público.
P: ¿Qué le diría a quien opina que hay demasiados sindicalistas liberados?
R: Que no saben de lo que hablan. Gracias a esas personas liberadas se negocian convenios que benefician a decenas de miles de trabajadores. Yo lideré el convenio de hostelería, que afectó a 45.000 personas. Estamos en 96 mesas de diálogo social. Y ahí se defiende el empleo joven, la empleabilidad, las personas paradas de larga duración, los mayores de 45 años, la violencia de género. Sin esa red de personas, no podríamos llegar a todo.
P: ¿Qué tiene la Región de Murcia para ser líder en economía sumergida?
R: Dos sectores clave: hostelería y agroalimentario. Ahí hay muchas horas extra sin pagar, contratos precarios, irregularidades. Pedimos reactivar el pacto contra la economía sumergida y trabajar con datos, como los del informe solicitado a la Universidad de Murcia.
P:¿Qué piensa cuando escucha a López Miras decir que vivimos en la mejor tierra del mundo?
R: Que queda muy bonito, pero no se puede decir eso con un 40% de pobreza infantil, un 21% de trabajadores pobres y un 42% de jóvenes que no pueden emanciparse. Esta región es preciosa, pero mucha gente lo está pasando muy mal. Hay que hacer políticas que mejoren la vida de la gente.
P: ¿Se están haciendo políticas en la Región que mejoren la vida de la gente?
R: No lo sé. Las desconozco. Creo que hay mucho margen de mejora y se pueden hacer muchas cosas.
P: ¿Algo más que añadir?
Gracias a ti. Vamos a seguir defendiendo los derechos de la clase trabajadora. Siempre.
Teresa Fuentes no se anda con eufemismos. Habla de pobreza con datos, de desigualdad con nombres y de explotación sin maquillaje. En una región donde decir la verdad molesta, ella lo hace con voz propia. No ha llegado a Comisiones Obreras para decorar un despacho, sino para hacer sindicalismo desde el barro, con la gente que limpia, cosecha y cuida. Dice que hay que dialogar hasta la extenuación, pero también que hay que salir a la calle si hace falta. Porque las cosas no cambian protestando en la barra de un bar. Cambian organizándose.