En el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra cada 5 de junio desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas lo instauró en 1972, Ecologistas en Acción ha vuelto a tirar de sarcasmo y contundencia para denunciar a quienes, según sus criterios, “más han contribuido a la destrucción del entorno natural” en la Región de Murcia.
La cita, que conmemora la histórica Conferencia de Estocolmo, no se ha quedado en discursos vacíos ni en campañas de concienciación genéricas: un año más, se ha convertido en la fecha señalada para la entrega de los ya míticos Premios Atila Región Murciana.
Desde 1992, esta organización ecologista otorga estos galardones con la intención de señalar públicamente a instituciones, empresas o individuos que -a su juicio- merecen figurar en la lista negra del ecocidio regional. La edición de 2025 no ha sido una excepción. Al contrario: el listado de candidaturas ha vuelto a ser extenso, razonado y nutrido por la participación ciudadana, que cada vez está más alerta ante los abusos ambientales que se acumulan año tras año en el sureste español.
Premio Atila 2025: Gobierno regional de Fernando López Miras
El principal “reconocimiento” ha recaído en el Gobierno autonómico que preside Fernando López Miras, señalado por “seguir sin poner el medio ambiente en el centro de sus políticas”, en una región especialmente vulnerable a la degradación ecológica.
La crítica es demoledora: “Sigue promoviendo rebajas legales para eliminar o reducir los controles ambientales, medidas que son clave para proteger el interés general y la salud pública”, denuncian desde Ecologistas en Acción.
A juicio del jurado, la situación ambiental de la Región de Murcia es crítica y no mejora, sino que se agrava. Hablan de un “caos urbanístico” que sigue creciendo sin planificación sostenible, de “la sobreexplotación y contaminación de acuíferos”, del “colapso ecológico del Mar Menor”, de un aire cada vez más irrespirable, de “un transporte público tercermundista”, de “la pérdida acelerada de hábitats de especies amenazadas”, de una “nefasta política forestal” y de “una política energética inexistente”.
En resumen: una dejadez sistémica de funciones que, según la organización, favorece al beneficio privado mientras deja atrás al medio ambiente, a la salud de la ciudadanía y al propio desarrollo económico sostenible de la región.
“El Gobierno regional es reincidente. Año tras año se gana el galardón por méritos propios, y no parece tener intención de cambiar de rumbo”, señalan con ironía.
Premio Caballo de Atila 2025: Despliegue especulativo de plantas de biogás
El segundo gran galardón se ha otorgado a uno de los fenómenos más polémicos del último año: la instalación masiva y apresurada de plantas de biogás, que ya superan la veintena de proyectos en trámite o ejecución en el territorio regional.
Ecologistas en Acción alerta sobre un modelo que responde más a una burbuja especulativa alentada por fondos de inversión y el sector porcino industrial, que a una verdadera transición energética sostenible. “Lo que aquí se busca es rentabilidad rápida, no soluciones ambientales. Y todo esto, a espaldas de la ciudadanía y sin una evaluación real de los impactos acumulados que puede generar este despliegue”.
Añaden que el biogás ha sido presentado como una panacea, pero en su versión murciana se está convirtiendo -aseguran- en una herramienta para “tratar residuos de forma barata” y facilitar la expansión de un modelo ganadero intensivo que ya ha sobrepasado los límites ecológicos de la región.
Accésit “El cuento de la lechera”: SCRATS y su comparsa política
Uno de los accésits más ácidos ha sido para el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS) y sus aliados políticos, a quienes acusan de perpetuar una visión victimista y anticientífica del uso del agua. “Llevan décadas reclamando más y más agua, como si fuera un recurso infinito, ignorando las advertencias científicas y judiciales”, afirman.
El jurado denuncia que el Tajo no puede ceder más agua sin comprometer su caudal ecológico -ya infradotado- y recuerdan que varias sentencias exigen su protección. Sin embargo, critican que nunca se plantee públicamente el debate sobre la reducción de la demanda o el redimensionamiento del regadío en la región. “Quieren seguir llenando la jarra aunque ya esté rota. Y si no se llena, culpan a los demás”.
Accésit “Need for Speed”: Usuarios de moto náutica en el Mar Menor
Otro de los dardos del jurado va dirigido al sector de la moto náutica, especialmente en el Mar Menor, donde denuncian “un descontrol absoluto” en la navegación. Critican la falta de vigilancia, el incumplimiento sistemático de normas sobre velocidad y fondeo, y la total despreocupación por el impacto ecológico y las molestias al resto de usuarios.
Mencionan que ni la Ley 3/2020 de protección del Mar Menor, ni el Plan de Gestión Integral de la Red Natura 2000, ni el reciente Real Decreto 118/2024 están sirviendo para controlar el problema. “Hay impunidad, y también falta de autocrítica dentro del propio sector”, sentencian.
Accésit Honorífico “Estamos trabajando en ello”: Consejería de Medio Ambiente
Este accésit -ya clásico- se otorga por la eterna promesa de planes de gestión que nunca llegan. La Consejería recibe este galardón por llevar “décadas repitiendo que están en ello”, mientras los Planes de Gestión de fauna amenazada, espacios protegidos o zonas Red Natura siguen sin aprobarse.
El resultado: un patrimonio natural acorralado, sin herramientas efectivas de protección, y con actividades económicas e infraestructuras avanzando sin criterios de sostenibilidad real.
“Mucho círculo en el mapa y poco control sobre el terreno. Así no se protege nada”.
Accésit “Jennifer López – ¿La regeneración pa cuándo?”: MITERD y la Bahía de Portmán
La última mención especial va para el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD), por la situación de la Bahía de Portmán, que sigue estancada tras décadas de abandono. Aunque se llegó a consensuar un proyecto de regeneración parcial, su ejecución lleva seis años paralizada.
Vecinos, colectivos sociales y ecologistas continúan reclamando la recuperación efectiva del entorno, mientras el MITERD plantea ahora un simple sellado como solución definitiva.
“Una bahía arrasada por la minería y una población olvidada. La historia se repite: promesas incumplidas y soluciones a medias”.
Una llamada final: menos premios, más compromiso
Ecologistas en Acción concluye su comunicado con un mensaje que mezcla la crítica con una invitación al cambio: instan a los premiados a hacer autocrítica y revisar sus políticas y actuaciones. “En un contexto de crisis ambiental global, los errores ya no son anécdotas: son amenazas reales que comprometen el futuro común”, afirman.
Y dejan una última advertencia: estos premios no son una broma, aunque se repartan con sarcasmo. Son una denuncia seria de lo que está ocurriendo ante la pasividad -o complicidad- de quienes deberían proteger lo que queda de nuestro entorno natural.