Con la firmeza de quien aprieta el cinturón ajeno, el Partido Popular y VOX han aprobado esta semana en la Asamblea Regional el techo de gasto para 2025, una cifra límite que garantiza que la Región de Murcia seguirá funcionando sin sobresaltos, sin derroches y sin ocurrencias sociales innecesarias.
“Este es un techo que no agobia, pero tampoco deja margen para tonterías como la vivienda pública o la igualdad de oportunidades”, ha declarado el consejero de Hacienda, visiblemente satisfecho por haber logrado cuadrar el presupuesto sin tener que mirar de frente a los datos de pobreza.
El nuevo techo de gasto asciende a una cifra “prudente, austera y muy compatible con el clientelismo moderado”, y ha sido definido por el Gobierno regional como “una muestra de responsabilidad fiscal sin interferencias emocionales ni estadísticas molestas”.
Un techo de gasto hecho con cemento ideológico
El acuerdo establece un límite firme de gasto en áreas sensibles como vivienda, inclusión social y medio ambiente, mientras que se garantiza la “flexibilidad técnica” para seguir financiando: bandas de música tradicional en actos institucionales, contratos menores para gente de confianza con apellidos tranquilizadores y proyectos culturales que no ofendan a nadie y que huelan a incienso.
“Hay partidas que se recortan por necesidad, y otras que simplemente sobran desde el punto de vista moral”, explicó un diputado de VOX al ser preguntado por qué el gasto en igualdad queda congelado “hasta nueva orden o milagro”.
La oposición denuncia que el techo es bajo y está lleno de goteras
Desde la oposición, se ha criticado que el techo de gasto es “una tapadera para seguir no invirtiendo en lo que no interesa”. Algunos diputados incluso propusieron llamar a la medida “techo de gasto selectivo con respiradero clientelar”, pero la enmienda fue rechazada por sonar demasiado literal.
Fuentes del Gobierno insisten en que no se trata de recortes, sino de “priorización patriótica de los recursos”. Y recuerdan que lo importante no es cuánto se gasta, sino en qué tipo de foto sale el consejero cuando lo anuncia.
El nuevo techo también consolida la estrategia de contención en políticas sociales. “La clave está en gastar menos pero parecer que se hace más. Es la magia del presupuesto en modo austeridad decorativa”, explican desde San Esteban.
Además, se ha dejado una “reserva estratégica” para posibles nuevas plantas de biogás, festivales sin subvención ideológica y posibles demandas del Mar Menor “si vuelve a las andadas”.