En un país donde los derechos conquistados parecen estar constantemente en revisión, hay lugares que aún entienden lo que significa avanzar. Mientras algunos ayuntamientos de la Región de Murcia -y del resto de España- se han contagiado de una ola retrógrada que prefiere guardar la bandera arcoíris en un cajón y fingir que aquí no pasa nada, Los Alcázares ha decidido no agachar la cabeza. No solo no ha reculado, sino que redobla su apuesta: este julio, del 7 al 12, celebra por segundo año consecutivo el evento “Mar Menor vibra con Orgullo”. Y lo hace con más días, más actividades y más visibilidad.
En plena involución simbólica -ayuntamientos que eliminan banderas, recortan actos o se desmarcan con la excusa de la “neutralidad institucional”- este pequeño municipio costero da una lección de compromiso, coherencia y valentía institucional. Aquí el Orgullo no se celebra por postureo ni por presión social: se vive, se defiende y se amplifica.

Una semana entera de celebración, conciencia y salud
La programación de este año no deja lugar a dudas: estamos ante un evento maduro, ambicioso y con vocación de permanencia. Seis días cargados de actividades para todos los públicos: desde conciertos, teatro y cine hasta concursos populares como la carrera de tacones o el lanzamiento de bolso. Pero no se trata solo de divertirse -que también-, sino de crear espacios donde la diversidad no sea una consigna vacía, sino una realidad palpable.
La Plaza Real de la Feria acogerá actuaciones musicales de artistas de referencia, como Sonia y Selena, mientras que el Atrio Beach Club será escenario del humor más irreverente y desinhibido. La I Gala Mr Orgullo Mar Menor (9 de julio) promete convertirse en uno de los momentos icónicos del festival, con artistas como Samantha Ballantines, Lolita Versache o Angelita la Perversa sobre el escenario.
Pero lo más relevante es que esta celebración pone el foco también en la salud y el bienestar. Habrá puntos de pruebas rápidas de VIH gracias a la colaboración con Cruz Roja y entidades especializadas, así como charlas y coloquios sobre visibilidad, diversidad y lucha contra la LGTBIfobia, con colectivos como “¿Lo tienes claro?”, Vihsibles y Adhara al frente. No es solo una fiesta. Es una declaración política, social y humana.
“Celebrar el Orgullo es reafirmar nuestro compromiso”
“Desde el Ayuntamiento de Los Alcázares creemos que es totalmente necesario celebrar eventos como este, porque la celebración del Orgullo es una forma de reivindicar y reafirmar nuestro compromiso con los derechos y la visibilidad del colectivo”, asegura sin ambages el concejal de Política Social, Francisco Javier Pacheco. No es una frase vacía: basta con observar el esfuerzo organizativo y el apoyo institucional para darse cuenta de que aquí no se improvisa. Aquí se cree y se actúa.
Por su parte, Luis Sánchez, presidente de la asociación LGTBIQ+ local, lo resume con contundencia: “Invitamos a vecinos, vecinas y visitantes a participar en esta gran celebración, que convierte a Los Alcázares en un espacio de libertad, respeto y alegría para todas las personas, sea cual sea su orientación o identidad”.

La otra cara del Orgullo: el silencio de los cobardes
Mientras tanto, en otros municipios de la Región, lo que antes era habitual -colgar una bandera, organizar un acto, invitar a la reflexión- hoy se convierte en motivo de discusión o directamente se elimina del calendario institucional. Se ha instalado una tendencia peligrosa: disfrazar de imparcialidad lo que no es más que miedo o, peor aún, connivencia con discursos de intolerancia.
Es por eso que lo que ocurre en Los Alcázares no es anecdótico, ni localista. Es, en realidad, profundamente simbólico. Mientras otros retroceden, este pueblo costero avanza. Mientras algunos dudan, aquí se afirma. Y mientras muchos se refugian en la comodidad del silencio, Los Alcázares grita con Orgullo que no va a renunciar ni a la diversidad, ni a la alegría, ni al derecho de cada persona a ser quien es sin pedir permiso.
Un modelo a seguir
Desde RRNEWS aplaudimos este tipo de iniciativas. Porque cuando la defensa de los derechos LGTBIQ+ se convierte en un acto de coraje institucional, es deber del periodismo independiente destacarlo. Ojalá más ayuntamientos se atrevieran a mirar de frente y a plantar cara a quienes quieren hacernos retroceder. Porque no hay nada más político que elegir entre la visibilidad y el silencio.