En la Consejería de Cultura de la Región de Murcia hay más prisa por salir en prensa que por tener los papeles en regla. Así lo demuestra lo ocurrido este pasado fin de semana con el expediente de protección del entorno del paseo del Malecón, donde se volvió a poner el carro por delante de los bueyes.
El domingo 1 de junio por la tarde, los medios de comunicación recibieron una nota de prensa enviada por la propia Consejería, encabezada por Carmen Conesa, en la que se anunciaba con entusiasmo que se había resuelto proteger el entorno del emblemático paseo. El problema es que, en ese momento, la resolución no existía formalmente. No estaba firmada. Ni notificada.
El director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez López, no estampó su firma en la resolución hasta el día siguiente, lunes 2 de junio, a las 11.17 de la mañana. Es decir, al día siguiente de que el anuncio se hubiera difundido públicamente.
Este proceder vulnera uno de los principios básicos de la administración pública: el de la seguridad jurídica. Según establece la normativa, las resoluciones deben ser notificadas a las personas interesadas en el expediente antes de hacerse públicas. Pero en este caso, la Consejería de Cultura optó por lanzar el titular antes de que el procedimiento estuviera concluido.
La asociación Huermur, que ha venido impulsando la protección del Malecón y su entorno, ya ha anunciado que va a presentar una queja formal ante la propia Consejería por este modo de proceder. “Se ha informado a los medios antes de que exista resolución oficial y sin haber sido notificados los interesados, lo que podría suponer una vulneración del procedimiento administrativo”, explican desde la entidad.
No es la primera vez que la Dirección General de Patrimonio Cultural actúa con prisas mediáticas. Pero esta vez, el ansia informativa ha cruzado una línea peligrosa: la de anunciar decisiones oficiales sin respaldo documental, sin firma y sin notificación.
Huermur ha tachado de “insulto” el entorno BIC de 40 metros para el Malecón y anuncia batalla legal
La asociación conservacionista carga contra la Consejería de Cultura por reducir la protección del monumento a una “simple franja sin sentido” y anuncia alegaciones y recursos judiciales para frenar lo que considera una “simulación de protección”.
Según Huermur, esta propuesta “ni protege ni conserva”, y supone “una claudicación total ante los intereses urbanísticos que acechan desde hace años al entorno del Malecón”. Lejos de blindar el paisaje histórico que da sentido a este emblemático paseo -su conexión con la huerta, el río Segura y los suelos agrícolas colindantes-, la Consejería plantea una delimitación que “ni siquiera cubre las vistas esenciales del monumento”.