El nuevo escándalo que salpica al PSOE no solo ha causado un terremoto político. Según el sociólogo Juan José García Escribano, codirector del barómetro CEMOP, La dimisión del secretario de organización socialista por presunta corrupción evidencia un problema mucho más profundo: la crisis de legitimidad de las instituciones y la erosión de la democracia representativa en España.
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Aunque Pedro Sánchez niega conocer los hechos, el entrevistado considera inevitable señalar una responsabilidad política en la elección de sus colaboradores más cercanos. Santos Cerdán y, antes, José Luis Ábalos, no eran actores secundarios: ambos han sido figuras clave del aparato del partido y personas de máxima confianza del presidente. Para García Escribano, lo ocurrido demuestra que el PSOE “está tocado, y muy tocado”.
Pese a la gravedad, el sociólogo cree que el Gobierno podría resistir hasta 2027. Los socios parlamentarios del PSOE -como Junts, ERC o el PNV- no tienen incentivos para provocar elecciones anticipadas, ya que la única alternativa sería un Gobierno del PP con Vox, una fórmula que ni siquiera la derecha nacionalista desea.
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista es la reflexión sobre cómo la corrupción golpea más duramente a la izquierda que a la derecha. Según García Escribano, esto se debe a que los votantes de izquierda esperan coherencia entre el discurso ético y la acción política. Cuando se traicionan esos valores, la decepción es más profunda. En cambio, el votante conservador tolera con mayor pragmatismo los escándalos, porque actúa menos por principios y más por intereses.
El análisis también apunta al otro lado de la corrupción: las empresas que corrompen. El sociólogo denuncia una lógica empresarial donde no se compite, sino que se negocia con sobres. Y rememora incluso un intento de soborno que él mismo vivió durante su etapa en la administración: un empresario le ofreció un cheque a cambio de una adjudicación. “Rompí el cheque delante de él y le dije que seguro no iba a ganar”, relata.
El deterioro institucional no se limita a los partidos. La entrevista denuncia la falta de neutralidad de algunos aparatos del Estado, con filtraciones judiciales que parecen dirigidas y actuaciones que generan sospechas. García Escribano menciona el caso Begoña Gómez como ejemplo de acoso judicial y considera que el clima de confrontación permanente impide al Gobierno sacar adelante cualquier mensaje o iniciativa.
Finalmente, critica el uso partidista de conceptos como “libertad” o “democracia”, ahora apropiados por el PP mientras ignoran su propio historial. En su opinión, ni PSOE ni PP pueden presumir de limpieza sin antes asumir sus errores y comprometerse con reformas reales. Lo que hace falta, concluye, no es más polarización, sino más democracia, pactos de Estado y una moderación que hoy parece en vías de extinción.