Murcia celebra sus 1200 años a golpe de talonario de dinero público. El Ayuntamiento de Murcia ha destinado 11.325 euros de dinero público a la adquisición de “bruma aromática” conmemorativa del 1200 aniversario de la ciudad. Un gasto tan surrealista como innecesario, en una ciudad con el aire contaminado y sin que nadie sepa exactamente para qué acto, cuándo ni por qué.

LA creación de un perfume institucional bautizado como ‘Ritual del fuego’, cuyo aroma pretende encapsular la esencia olfativa de la ciudad de Murcia. El encargo ha sido realizado a la empresa murciana Iberchem, especializada en fragancias, y ha contado con el trabajo de Luz Vaquero, perfumista y miembro de la Real Academia del Perfume.
Desde la Glorieta justifican la inversión alegando que muchos turistas que pasan por la Oficina de Turismo coinciden en destacar “el olor a azahar” como uno de los rasgos más memorables de la ciudad. De ahí la idea: embotellar Murcia. O al menos una versión aromática de ella. LA fragancia servirá como regalo institucional para delegaciones, peñas huertanas en el extranjero y participantes en eventos culturales tanto dentro como fuera del país.
Olor a historia… y a marketing
Según el Ayuntamiento, esta iniciativa nace en el marco del proyecto ‘Murcia 1200’ y pretende convertirse en una acción permanente de proyección exterior. La fragancia, aseguran, está inspirada tanto en la naturaleza como en las tradiciones murcianas, con ingredientes como el mirto y el azahar, vinculados al supuesto origen etimológico del nombre de la ciudad. También incorpora toques orientales, notas ambaradas, especias, humo y madera, en un intento de recrear el “olor del fuego” que caracteriza el final de las Fiestas de Primavera, con la emblemática Quema de la Sardina como trasfondo simbólico.
La elección del nombre, ‘Ritual del fuego’, no es casual: se trata de una referencia directa a ese momento festivo en el que las llamas consumen el catafalco de la sardina, dando cierre a una de las celebraciones más conocidas de la capital.
El aroma de la polémica
Lo que para el Consistorio es una “apuesta innovadora” y una forma sensorial de promocionar la ciudad, para otros no deja de ser un gasto prescindible, sobre todo teniendo en cuenta el consistorio murciano no deja de subir los impuestos. El perfume, que aún no ha sido presentado oficialmente, se inscribe dentro de una política institucional cada vez más enfocada a la imagen, el marketing y los gestos simbólicos.
¿Una fragancia para el recuerdo o para el olvido?
La pregunta que queda en el aire es si esta fragancia dejará huella más allá del marketing. Mientras se afinan los últimos detalles de su presentación oficial, el aroma a incienso, madera y azahar se mezcla con un cierto tufo a propaganda institucional. Habrá quien lo huela como una bruma cultural. Y quien lo perciba, simplemente, como humo.
No es el único gasto prescindible
Lo que sí sabemos es que no es el primer capricho pagado por todos. En RRNEWS ya hemos destapado otros gastos asociados a esta celebración: pebeteros simbólicos, tazas de porcelana, alfombras a medida, servicios de catering y un largo etcétera de compras con aroma a despilfarro.
Lo insólito es que, en plena crisis climática y con informes que alertan sobre la mala calidad del aire en la ciudad, el Consistorio decida invertir en bruma aromática, pero no establece las obligatorias Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) exigidas por ley desde enero de 2023 en todos los municipios de más de 50.000 habitantes.
En RRNEWS hemos conocido el gasto en bruma aromática el mismo día que un informe de Ecologistas en Acción confirma que el aire que se respira en la capital es oficialmente insalubre debido a la contaminación. El área metropolitana de Murcia es uno de los principales focos de contaminación por partículas en suspensión, pero parece que, en lugar de poner en marcha medidas correctoras, el Consistorio prefiere perfumar la realidad.
En la ciudad de Murcia, el aire que se respira sigue siendo un problema estructural que las autoridades locales no están afrontando con la seriedad que exige la ley. En 2024, la capital regional incumplió el nuevo límite legal anual de dióxido de nitrógeno (NO₂) fijado por la UE para 2030, y la estación de medición de San Basilio superó los niveles permitidos de partículas PM10. Para colmo, las mediciones independientes realizadas junto a centros escolares muestran niveles de contaminación más altos que los registrados por las estaciones oficiales, lo que sugiere una infravaloración de la exposición real, especialmente en la población infantil.
Murcia no huele a historia. Huele a despilfarro
En una ciudad donde la contaminación atmosférica ya es un problema de salud pública, gastar miles de euros en aromatizantes institucionales roza el esperpento. Porque, como bien saben los vecinos el aire no se limpia con fragancia: se limpia con voluntad política.
Para colmo, el Ayuntamiento de Murcia no deja de subir los impuestos a los ciudadanos. El IBI que el consistorio ya ha puesto al cobro aumenta este año 2025 un 3,4%, mientras la corporación malgasta dinero público en pebeteros, alfombras, tazas de porcelana y brumas aromáticas.