El calor vuelve a golpear con fuerza en las aulas de la Región de Murcia y la historia se repite: alumnado y personal docente expuestos a temperaturas insoportables, sin climatización adecuada, y con una administración que -según denuncia el sindicato Comisiones Obreras- sigue mirando hacia otro lado.
La Federación de Enseñanza de CCOO ha interpuesto una denuncia ante la Inspección de Trabajo por lo que considera un problema de salud laboral grave y estructural: la falta de condiciones térmicas seguras en los centros educativos públicos.
Según datos recabados por el sindicato esta misma semana, se han registrado temperaturas por encima de los 30 grados y más de un 30 % de humedad relativa en aulas del CEIP Los Álamos. El resultado: una situación de «disconfort térmico acusado», que afecta tanto a docentes como al alumnado. Pero no se trata de un caso aislado. Desde CCOO advierten de que este escenario se repite en muchos otros colegios e institutos de la región.
“Los centros educativos públicos deben ser refugios climáticos”, ha declarado Nacho Tornel, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO en la Región de Murcia. “No es de recibo que estemos midiendo más de 30 grados dentro de las aulas con las plantillas y menores dentro”, ha añadido.
El sindicato denuncia que la Consejería de Educación lleva años ignorando sus peticiones. “Reclamamos por enésima vez un plan integral de infraestructuras que contemple soluciones ante las altas temperaturas, que cada vez llegan antes, duran más y afectan a toda la comunidad educativa”, subraya Tornel.
Emergencia climática y negligencia institucional
La Región de Murcia es una de las más vulnerables al cambio climático, y cada año bate nuevos récords de temperatura. Sin embargo, los centros escolares -muchos de ellos con construcciones obsoletas, mala ventilación y sin aislamiento térmico- no están preparados para afrontar esta nueva realidad. A pesar de las reiteradas advertencias de CCOO, la administración educativa sigue sin implantar medidas generalizadas de adaptación climática: ni sistemas de climatización adecuados, ni aislamientos, ni rediseños de horarios lectivos en los días más críticos.
Desde el sindicato exigen que el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Consejería, así como el resto de áreas competentes, “dejen de escurrir el bulto” y actúen de forma inmediata para garantizar condiciones de seguridad y bienestar térmico en las aulas. La denuncia presentada ante la Inspección de Trabajo se fundamenta en la obligación legal de la administración de proteger la salud de los trabajadores y del alumnado, especialmente cuando los riesgos son previsibles y evitables.
Aulas convertidas en hornos
Este tipo de situaciones no solo repercuten en el confort: afectan directamente al aprendizaje, a la salud y a la igualdad de oportunidades. “Quienes tienen recursos, instalan aire acondicionado en sus casas. Pero en la escuela pública seguimos sufriendo una negligencia institucional que castiga a las familias que no pueden permitirse alternativas”, advierte Tornel.
Lo que pide CCOO
- Un plan regional de climatización sostenible para todos los centros escolares públicos.
- Evaluaciones térmicas en los centros más afectados.
- Medidas urgentes en los casos más críticos (sistemas provisionales, adaptaciones de horarios, etc.).
- Una estrategia de adaptación al cambio climático en el ámbito educativo, con presupuesto, plazos y seguimiento.
Mientras tanto, con el verano a la vuelta de la esquina, miles de niños, niñas y docentes de la Región de Murcia siguen soportando jornadas escolares bajo temperaturas extremas. Y la pregunta, un año más, sigue siendo la misma: ¿cuántos avisos más necesita la Consejería para actuar?
Las familias recaudan dinero para aire acondicionado
Ante la pasividad de la administración, las familias se ven obligadas a organizar colectas para instalar aparatos de aire acondicionado en los colegios de sus hijos. ¿El problema? Que muchos centros no cuentan con la potencia eléctrica suficiente y no pueden encender todos los aparatos a la vez sin que salte el diferencial. ¿La solución improvisada? Crear cuadrantes con las llamadas horas pingüino, turnos en los que cada aula sabe cuándo puede poner el aire acondicionado. Es una situación propia de un país en vías de desarrollo.