En tres años, el Gobierno regional ha retirado del Mar Menor 40.324,77 toneladas de biomasa vegetal. Solo entre enero y abril de 2025, se han extraído 2.231,56 toneladas, superando las 1.873 del mismo periodo del año anterior. Una maquinaria pública -literal y política- que no se detiene: brigadas de limpieza, retroexcavadoras, notas de prensa, declaraciones institucionales, y toneladas de algas apiladas en camiones.
Desde el año 2017, se han destinado aproximadamente 41 millones de euros a la retirada de biomasa del Mar Menor por parte del gobierno regional.
La escena es ya habitual. Lo que no es tan habitual es lo que se cuenta cuando alguien se atreve a preguntar. Y eso es exactamente lo que hemos hechos en RRNEWS. Queríamos saber dos cosas:
- ¿Qué informes científicos justifican la retirada de biomasa?
- ¿Qué se hace con toda esa biomasa una vez fuera del agua?
La respuesta llegó. Y aunque formalmente cumple, deja sin responder lo más importante: ¿Cuándo dejará de ser necesaria esta limpieza constante y ese gasto ingente de dinero público.
La base científica
La Dirección General del Mar Menor alude a los informes de seguimiento ecológico de la Universidad de Murcia y, sobre todo, a un estudio específico publicado en 2023 en la Revista Española de Estudios Agrosociales y Pesqueros. El estudio lleva por título: “Efectos de la extracción de Chaetomorpha linum y Ulva spp. sobre el estado ecológico del Mar Menor durante la primavera y verano de 2022”
Ese estudio, firmado por un equipo mixto de técnicos del IMIDA y de la Dirección General de Ganadería, Pesca y Acuicultura concluyó que retirar biomasa en 2022 ayudó a eliminar del sistema más de 430 toneladas de nitrógeno y casi 17 de fósforo. Es decir, evitó que esas sustancias -procedentes de fertilizantes agrícolas y otros vertidos- volvieran a circular por la columna de agua al descomponerse las algas. También mejoró la transparencia, redujo el riesgo de putrefacción y la falta de oxígeno en las zonas someras.
En resumen: sí, retirar biomasa sirve. Pero el mismo estudio lo dice sin rodeos: es una medida correctiva y paliativa, no una solución. La presión de nutrientes sobre la laguna es tan alta que las algas volverán una y otra vez mientras no se actúe sobre las causas de fondo que es la entrada masiva de nutrientes (nitrógeno y fósforo) desde la cuenca vertiente.
Un ciclo que se repite
Desde 2022, cada primavera y verano se repite el mismo proceso. La biomasa se multiplica por la acumulación de nutrientes. Se extrae. Se transporta. Se certifica su entrega a gestores autorizados. Y al año siguiente vuelta a empezar.
El contrato actual para la retirada de biomasa en el Mar Menor -número 142/2025, formalizado el 31 de enero de 2025 fue adjudicado a la UTE ENTORNO-TRECARSA MAR MENOR, un consorcio empresarial sin la consideración de PYME, con sede en Águilas (Murcia).
La adjudicación asciende a 13.196.322,28 euros (IVA incluido), lo que convierte a esta operación de limpieza en una de las más cuantiosas de la política ambiental regional. El contrato estipula que el 100 % de la biomasa retirada debe entregarse a gestores de residuos autorizados, tal y como exige el artículo 202 de la Ley de Contratos del Sector Público, pero no se sabe qué gestores autorizados son. Tampoco se sabe qué se hace con la biomasa: no se especifica si se composta, valoriza energéticamente, almacena, exporta, ni dónde termina exactamente. ¿Se está vendiendo?
La pregunta clave: ¿cuándo dejará de haber biomasa?
La biomasa no aparece por arte de magia. Prolifera por un exceso de nutrientes -sobre todo nitratos y fosfatos- que llegan al Mar Menor desde múltiples vías:
- El regadío intensivo del Campo de Cartagena.
- La rambla del Albujón, auténtico canal de carga contaminante.
- Los vertidos urbanos, legales e ilegales.
- El flujo constante de agua subterránea contaminada desde el acuífero.
Mientras todo eso siga funcionando sin cambios profundos, las algas seguirán creciendo. Puedes sacar 10.000 toneladas este año, 15.000 el que viene y 50.000 el siguiente. Da igual. La limpieza se vuelve infinita si no se cierra el grifo.
«La retirada de biomasa solo es efectiva si se reduce al mismo tiempo el aporte externo de nutrientes”, reconoce el propio estudio técnico que la Consejería ha aportado como base científica.
Es decir, las brigadas de limpieza pueden evitar daños inmediatos, pero no solucionan nada a medio o largo plazo. Lo urgente está tapando lo importante.
Es fácil mostrar camiones retirando algas. Es mucho más difícil enfrentarse al modelo agroindustrial que las hace crecer.
¿Cuándo dejará de haber biomasa en el Mar Menor?
Cuando se tomen decisiones valientes. Cuando se reforme el modelo agrícola. Cuando se controle la rambla del Albujón. Cuando se deje de externalizar el coste ambiental a la ciudadanía. Y cuando los políticos empiecen a gobernar con la mirada puesta en la sostenibilidad, no en la próxima campaña.
Mientras tanto, las brigadas seguirán sacando biomasa. Y nosotros seguiremos pagando.