Ahora sí, después de haber expresado de una manera somera cuál es la situación de la Región de Murcia, y a tenor de los datos, toca hacer una reflexión política de los mismos preguntándonos el porqué de la situación, la intención de los gobernantes, la respuesta de la oposición, y la actitud de la ciudadanía.
La Región de Murcia está en coma inducido. Está moribunda, sí, pero no por falta de recursos o errores propios culturales, históricos o idiosincrásicos (salvo tal vez el error de votar de según qué manera…). La Región de Murcia lleva 30 años redondos siendo gobernada, con gran autonomía, por una fuerza política cuyo objetivo es proteger los intereses de una pequeña, pero extraordinariamente poderosa, clase social: los ricos. Por este motivo el partido que gobierna la Región de Murcia se llama Partido de los Poderosos, más conocidos por sus confusas siglas ‘PP’.
Los ricos son ricos no porque sean más listos, sino porque han heredado una riqueza generada por injusticias de otras épocas (cuando son riquezas antiguas), o porque han sabido unirse a ese grupo y medrar con subterfugios, cuando son riquezas más contemporáneas. Nadie se hace rico trabajando, pagando impuestos, y cumpliendo la Ley. Nadie. Si fuera por inteligencia todos los Premios Nobel serían ricos. Si fuera por valor, lo serían los bomberos. No, esto es otra cosa. Es la falta de escrúpulos, la corrupción… y la suerte lo que te hace rico. Sin embargo, hay más ricos que gente sin escrúpulos o corruptos, y no todos los sinvergüenzas son ricos. Esto es así porque la mayor parte de las fortunas son heredadas.
Debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿En el mundo actual, democrático y con libertades, qué tipo de políticas son aquéllas que sostienen la riqueza de los que ya son ricos? Pues bien, son políticas de desigualdad e injusticia. Son políticas de robo y corrupción; son políticas de asignación de culpas.
Vamos a poner algunos ejemplos, no muchos, porque entrar en profundidad equivaldría a un máster. La gente que tiene pasta no quiere pagar impuestos. Piensan que su dinero es suyo. Les ha costado mucho robarlo, y han asumido riesgos, como para tener que compartirlo. Incluso aquellos empresarios que ganan mucho dinero porque su empresa va bien tienen que entender que la plusvalía del trabajo es una forma de robo si no se redistribuye la riqueza que la sociedad genera, entre la propia sociedad. Y deben entender que los Servicios Públicos y las infraestructuras son usadas en mucha mayor medida por ellos (que tienen muchas personas a su cargo -trabajadores y trabajadoras-) que por la ciudadanía de manera individual. Si luego, utilizando subterfugios y leyes fiscales injustas, evaden impuestos, nos están robando a todos y a todas.
El porcentaje de personas ricas que efectivamente se han hecho ricos de manera honrada es estadísticamente despreciable. Debemos asumir como un principio básico que nadie se hace rico trabajando honradamente. Aquí viene un concepto clave: el concepto de Control Social.
Cuando gobierna el Partido de los Poderosos es necesario que el Control Social se ejerza sobre la ciudadanía (Ley Mordaza, por ejemplo) criminalizando la protesta, la crítica, la desobediencia, y el libre pensamiento. Para evitar tener que dar demasiados garrotazos cuando la gente se cabree hay dos métodos. Uno, el adoctrinamiento. Si conseguimos “engañarlos” desde pequeños haciéndoles creer que el único modelo social es éste, igual lo aceptan y no protestan cuando los tratemos como borregos y nos aprovechemos de ellos, y ellas. A los que aún estén cabreados, a esos hay que señalarles un culpable (política de asignación de culpas). El culpable ya sabemos quién es: Pedro Sánchez.
Para aquellos que no hayan claudicado todavía, una minoría, está la Ley del Garrote, la marginación social, el aislamiento o expulsión laboral, o incluso la cárcel. Democracia en estado puro.
Esta es la estrategia de lo que denominamos La Derecha, término a que mi no gusta nada. Pero ¿qué hay de la táctica? La táctica es usar dinero negro, todo lo que se pueda, poner cosas a nombre de la empresa (que paga menos impuestos), hacer donaciones a fundaciones controladas por los que hacen la donación, y, sobre todo, cargarse los Servicios Públicos, que son de todos, para así: adelgazar el Estado, de manera que resulte más barato de mantener (y haya que pagar menos…), hacer negocios dando esos mismos servicios de manera privada y usar el malestar creado por el no funcionamiento de esos servicios para culpabilizar a La Izquierda, y encima, ganarles las elecciones. Reconozcámoslo, es una jugada maestra.
¿Qué hace mientras tanto La Izquierda en la Región de Murcia? Ir detrás del Partido de los Poderosos ofreciéndose a pactos y ofreciéndose, y esta es la mayor abominación, a aprobar los Presupuestos Generales de la Región de Murcia. Está claro que el adoctrinamiento funciona. Y lo hace hasta el punto de que en el PSRM creen que no hay otro gobierno posible al del PP. Aunque digan lo contrario, demuestran que en el fondo piensan así.
No hay un proyecto ni unos políticos socialistas reconocibles y creíbles que la ciudadanía pueda identificar como cambio a mejor. Y para dar “saltos al vacío”, mejor nos quedamos como estamos, que para eso nos han adoctrinado.
Un saludo a todo el mundo.