La tragedia de Alquerías no solo duele, también indigna. Acabamos de saber, a través de una entrevista concedida por Mariano Sánchez, coordinador de la Agrupación de Protección Civil de la pedanía, a RRNEWS, que no había ningún voluntario de Protección Civil presente el día del accidente mortal en las atracciones. Solo cuatro agentes de Policía Local se encontraban destinados a la vigilancia del desfile de carrozas, en una calle próxima al recinto ferial. Nada más.
Y no, no es lo habitual. En fiestas y celebraciones de barrios y pedanías, la presencia de Protección Civil es una constante, no solo como gesto simbólico, sino por su función clave: balizan zonas de riesgo, inspeccionan tendidos eléctricos, comprueban la toma de tierra de las atracciones, e intervienen en caso de indisposición o accidente con su mochila de primeros auxilios al hombro. Pero este año, por primera vez en dos décadas, no hubo vigilancia civil en Alquerías. ¿Por qué?
La respuesta está en un conflicto político: según relató Mariano Sánchez, los voluntarios habían solicitado hace meses chalecos reflectantes, emisoras, uniformes de verano y un nuevo vehículo -el actual está con la transmisión rota-. El concejal delegado de Seguridad Ciudadana y Emergencias, Fulgencio Perona, no solo se opuso a la petición, sino que, en palabras del entrevistado, lo hizo con cierto desdén, dejando a la agrupación sin recursos, sin respuesta y, en consecuencia, ausente.
Tras conocerse estos hechos, Izquierda Unida-Verdes de Murcia ha exigido la dimisión inmediata de Perona, y señala que el problema va mucho más allá del comportamiento de un concejal.
“Hace 20 años que el Estado transfirió las competencias en Festejos a la Comunidad Autónoma, y aún no existe una Ley regional que regule con claridad los permisos y requisitos para montar ferias o atracciones”, denuncian desde la formación.
La Región de Murcia carece de una Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, lo que ha generado un limbo normativo donde cada administración interpreta lo que puede, como puede.
Durante años se aplicaron supletoriamente normas estatales como la Ley Orgánica 1/1992 de Seguridad Ciudadana o el Reglamento General de Policía de Espectáculos Públicos. Hoy, con el Decreto-ley 4/2023, la inspección recae en los ayuntamientos, a través de sus funcionarios. Pero sin una ley clara y unificada, esos funcionarios operan a ciegas, sin criterio común ni respaldo jurídico sólido.
Así, el vacío en Alquerías no es una excepción, sino el síntoma de una desorganización estructural que ya vimos en la tragedia de las discotecas Teatre y Fonda Milagros: nadie vigila, y cuando ocurre lo peor, todas las administraciones se borran.
“Este accidente no es un hecho aislado. Es fruto de la falta de acción política de la Glorieta. Mientras Ballesta riega con millones a empresas de flores de temporada, recorta en partidas para inspección y emergencias. Fulgencio Perona no es el único responsable: la negligencia es compartida”.
Una niña de dos años ha muerto. Y lo hizo en una feria sin vigilancia, sin control y sin ley. El luto no puede ser excusa para seguir mirando hacia otro lado.
RRNEWS desveló en primicia esta semana, a través de una entrevista con Mariano Sánchez, coordinador de Protección Civil de Alquerías, que el día del accidente mortal en las atracciones infantiles no había ningún dispositivo de emergencias civiles en la zona.
Una ausencia inédita en dos décadas de festejos en la pedanía murciana, que deja al descubierto un vacío de vigilancia provocado por la falta de medios, el desencuentro con el concejal responsable y una preocupante descoordinación institucional.