La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Transición Ecológica ha emitido una resolución que podría marcar un antes y un después en la gestión del agua subterránea en el sureste peninsular.
El pasado 2 de junio, el Boletín Oficial del Estado publicó la declaración de impacto ambiental favorable para el proyecto de extracción temporal de aguas del acuífero Sinclinal de Calasparra, que permitirá bombear hasta 7,5 hectómetros cúbicos (hm³) en dos años desde los pozos de sequía “El Moresno-Las Hoyas” y “Los Losares”, ambos situados en el término municipal de Cieza (Murcia).
El volumen se distribuirá entre distintas comunidades de regantes del trasvase Tajo-Segura -Totana, Puerto Lumbreras, Alhama de Murcia, Fuente Librilla, Sierra de Enmedio, Zona II de Riego de las Vegas Alta y Media del Segura- y la empresa agrícola Allozos Producciones SL dedicada al cultivo de vid y uva. Todos ellos captarán el agua desde el río Segura tras el vertido artificial procedente de los pozos. La actuación está promovida por la Junta Central de Usuarios Norte de la Vega del Segura, que lidera el proyecto.
Estos usuarios captarán el agua desde el río Segura, adonde será vertida previamente desde los pozos tras su extracción.
Esta autorización del Gobierno para extraer agua subterránea del acuífero de Calasparra en beneficio de regantes vinculados al trasvase Tajo-Segura se produce en un contexto especialmente contradictorio y políticamente cargado: mientras el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) autoriza bombeos subterráneos que favorecen a los regantes del trasvase, el SCRATS (Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura) mantiene una campaña pública de ataques constantes al propio Gobierno de España y al MITECO.
Sequía, trasvase y recursos subterráneos: una combinación explosiva
La extracción se justifica en el marco del Plan Especial de Sequía de la cuenca del Segura y al amparo del Real Decreto-ley 4/2023, que permite actuaciones extraordinarias ante la situación de emergencia hídrica. Los pozos ya están construidos, las bombas instaladas, y el sistema preparado para activarse durante los meses de marzo a octubre de cada año.
El volumen anual autorizado es de 3,75 hm³: 2,36 desde El Moresno-Las Hoyas y 1,39 desde Los Losares. El bombeo se suspenderá cuatro meses entre campañas. Según el estudio de impacto ambiental, el acuífero dispone de reservas estimadas entre 1.400 y 3.000 hm³, y puede soportar extracciones temporales sin daño irreversible. Sin embargo, la propia Confederación Hidrográfica del Segura y el IGME admiten que la extracción conjunta con otros proyectos, como la llamada Batería de Sondeos de Calasparra, degradará temporalmente el estado del acuífero y provocará el cese de la surgencia del manantial del Gorgotón, principal descarga natural del sistema.
¿Qué puede suceder si el nivel del manantial del Gorgotón desciende como consecuencia del bombeo autorizado para los regantes del trasvase? Pues que, llegado el caso, la Confederación Hidrográfica del Segura no podría activar su propia batería de sondeos de emergencia. Esta batería, compuesta por 19 pozos de sequía ejecutados en los años 90 y situados también en el acuífero Sinclinal de Calasparra, fue diseñada precisamente para incrementar la disponibilidad de agua durante episodios de sequía prolongada. Su función es estratégica: asegurar recursos hídricos básicos cuando la cuenca entra en situación crítica. Si el Gorgotón se seca por el uso agrícola adelantado del acuífero, la cuenca del Segura podría quedarse sin su “reserva de urgencia” cuando más la necesite. Una paradoja trágica en tiempos de emergencia climática.
Ecologistas en Acción: “Un expolio encubierto a favor del trasvase”
La resolución ha desatado serias críticas por parte de Ecologistas en Acción de la Región de Murcia, que considera que el proyecto supone un uso ilegítimo de recursos estratégicos para fines agrícolas que no deberían tener prioridad.
“El acuífero Sinclinal de Calasparra debe considerarse reserva estratégica para el abastecimiento humano en situaciones de emergencia. Su uso para satisfacer regadíos vinculados al trasvase Tajo-Segura es inaceptable”
Los ecologistas recuerdan que el trasvase se diseñó para llevar agua del Tajo a territorios del sureste con escasez de recursos propios. Utilizar aguas subterráneas del Segura para regantes del trasvase supone, en su opinión, un fraude ambiental y político, ya que “estos regadíos fueron creados con recursos ajenos y no tienen derechos sobre las aguas del Segura”.
El Gorgotón: de manantial a sumidero
El corazón del conflicto está en un lugar singular: el manantial del Gorgotón, declarado Lugar de Interés Geológico e incluido en la Red Natura 2000. Se trata de la principal surgencia natural del acuífero de Calasparra, que vierte más de 12 hm³/año al río Segura. Según los estudios oficiales, si el nivel piezométrico baja por debajo de la cota del manantial, el flujo se invertirá y el río empezará a filtrar agua hacia el subsuelo, transformando el Gorgotón en un sumidero.
El informe ambiental reconoce este riesgo:
“Resulta contraproducente aumentar las extracciones de aguas subterráneas para verter artificialmente al Segura, mientras se rebaja el nivel del acuífero en el manantial El Gorgotón. La conexión natural con el río debe mantenerse en todo momento.”
Por ello, se imponen condiciones estrictas: detener el bombeo si el Gorgotón deja de manar, mantener cotas mínimas de agua subterránea (193,5 msnm el primer año; 191,8 msnm el cuarto), y realizar un seguimiento conjunto con el proyecto de la Batería de Sondeos. Aun así, Ecologistas en Acción considera que:
“La surgencia del Gorgotón se verá comprometida durante los bombeos, con consecuencias graves para los hábitats, caudales y biodiversidad ribereña.”
El efecto acumulado: un ecosistema bajo presión
El acuífero no está solo. Se ubica en plena Red Natura 2000: ZEC “Sierras y Vega Alta del Segura y Ríos Alhárabe y Moratalla”, ZEPA “Sierra del Molino”, y espacio protegido del Cañón de Almadenes. En la zona hay hábitats prioritarios, especies sensibles como la nutria, quirópteros protegidos y bosques de ribera con alamedas y tarayales. El manantial del Gorgotón es clave para su conservación.
El Ministerio reconoce que el bombeo podría provocar una pérdida del afloramiento de agua necesaria para estos hábitats. Por eso, otra condición es clara: si desaparece la surgencia del Gorgotón, deben detenerse ambos proyectos de extracción. Pero Ecologistas denuncia que en los expedientes no se ha aportado cartografía detallada ni valoración actualizada del estado de conservación de los hábitats prioritarios afectados, como exige la declaración de impacto del proyecto paralelo.
“No se garantiza la protección de los valores ambientales de la ZEC. Se prioriza el riego a costa de la conservación.”
¿Un modelo que agota el subsuelo?
Pese a que el IGME afirma que las reservas del acuífero permiten estas extracciones “sin comprometer su integridad”, también advierte que la recuperación tras los bombeos necesitará entre tres y cinco años. En anteriores campañas (1993–2006, 2015–2019), la recuperación fue lenta. En 2022, cuatro años después del último uso, la recuperación fue del 93 %, pero sólo tras años sin extracción.
El modelo actual, según Ecologistas, es insostenible: “Se trata de un sistema que no respeta las prioridades del agua ni los objetivos ambientales fijados para 2027 en el Plan Hidrológico. Se está sacrificando el acuífero para mantener un modelo de regadío que depende estructuralmente de recursos ajenos.”
El proyecto ha sido autorizado, sí, pero con importantes condiciones impuestas por el órgano ambiental. Condiciones que, en gran medida, responden a las advertencias expresadas por entidades científicas y organizaciones ecologistas. Aun así, la decisión política está tomada: el agua del subsuelo saldrá a la superficie para sostener el regadío asociado al trasvase.
La resolución se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 2 de junio de 2025. El proyecto contempla la extracción de hasta 3,75 hectómetros cúbicos (hm³) anuales de agua durante un periodo máximo de dos años, a través de los pozos «El Moresno-Las Hoyas» y «Los Losares», ubicados en el término municipal de Cieza (Murcia).