Mientras se celebran actos simbólicos por el Día Mundial del Medio Ambiente, el Gobierno de España ha puesto sobre la mesa un dato que resume décadas de descontrol y permisividad institucional: ya se han cerrado casi 9.100 hectáreas de regadío ilegal en el Campo de Cartagena, según confirma el último informe de avances del Marco de Actuaciones Prioritarias para la Recuperación del Mar Menor (MAPMM), publicado este jueves por la Oficina Técnica del Mar Menor (OTMM).
La cifra no es menor. Representa una superficie mayor que todo el municipio de Barcelona dedicada a cultivos sin concesión legal de agua, explotaciones que han estado vertiendo nitratos, fertilizantes y metales pesados al subsuelo y, por arrastre, al ecosistema lagunar del Mar Menor, en uno de los mayores escándalos medioambientales del Mediterráneo occidental. Durante años, el organismo de cuenca como el Gobierno regional negaron la existencia de regadío ilegal en el Campo de Cartagena. Hasta que estalló la sopa verde en 2016.
El informe completo aporta un desglose crucial:
- De las 9.098 hectáreas de regadío ilegal desconectadas, 7.898 ha han cesado voluntariamente el riego (tras apercibimientos).
- Hay 494 expedientes sancionadores, con 469 remitidos a la Comunidad Autónoma (CARM) y 411 a la Fiscalía, abarcando 6.553 ha en total.
- Se han desconectado 1.200 hectáreas más cortando el suministro desde las desaladoras de Valdelentisco y Escombreras.

A los excesos agrícolas se suman los vertidos ganaderos: 161 expedientes sancionadores, más de 950.000 euros en sanciones y 437 granjas de porcino inspeccionadas, muchas de ellas aún sin medidas adecuadas para evitar filtraciones de purines al subsuelo.
El informe constata que la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha intensificado sus actuaciones de control y clausura, en paralelo al impulso de otras líneas del plan MAPMM, dotado con 675 millones de euros y considerado la mayor inversión ambiental en la historia reciente de la Región de Murcia.
Estado del Mar Menor
El estado del Mar Menor presenta signos de estabilización, según el Instituto Español de Oceanografía. El oxígeno se mantiene en niveles aceptables y la clorofila ha bajado a valores normales tras picos en 2024. Sin embargo, persiste la llamada “mancha blanca”, una zona de aguas blanquecinas donde la vegetación submarina ha desaparecido por completo en más de 6 km². La causa: la filtración constante de aguas subterráneas con alto contenido en carbonatos, que precipitan como calcita en suspensión, alterando profundamente el ecosistema.
El otro frente: la herida minera
Además del control del regadío ilegal, el Gobierno central ha acelerado las actuaciones en la Sierra Minera de Cartagena y La Unión, uno de los focos de contaminación más antiguos y persistentes de la cuenca vertiente del Mar Menor. Están ya en ejecución las obras de remediación de los depósitos mineros abandonados de Llano del Beal, Descargador y Brunita, con un presupuesto conjunto que supera los 46 millones de euros.
Estas intervenciones forman parte del llamado Cinturón Verde, un conjunto de medidas destinadas a frenar el flujo de contaminantes desde las zonas altas hacia la laguna, y que incluye también la renaturalización de ramblas y la recuperación de humedales como Bocarrambla y los ubicados en San Pedro del Pinatar.
También se ha completado la primera fase de recuperación de las ramblas mineras, cauces donde durante décadas se han depositado sedimentos contaminados que, con cada episodio de lluvias, acaban arrastrados al Mar Menor.
El ambicioso Cinturón Verde empieza a materializarse. El Ministerio ha iniciado las expropiaciones para construir humedales y filtros verdes destinados a frenar la entrada de nitratos. Sólo en los filtros verdes se invertirán 57 millones de euros. Además, se ha planificado la renaturalización de más de 500 hectáreas entre Los Nietos y Mar de Cristal, donde se busca recuperar el paisaje tradicional del Campo de Cartagena.
Puerto Mayor, Estacio y Los Alcázares: frentes abiertos
El informe publicado este jueves, disponible en la web del MITECO, señala además que se han logrado avances relevantes en la tramitación de proyectos largamente esperados, como la retirada de las estructuras de Puerto Mayor en La Manga, una actuación bloqueada durante más de una década por litigios urbanísticos. El Ministerio prevé también la recuperación ambiental de la Caleta del Estacio, cuyo expediente ya cuenta con Declaración de Impacto Ambiental favorable y será licitado próximamente.
Otro proyecto en marcha es el de la recuperación de la avenida Muñoz Zambudio hasta la desembocadura de la rambla de la Pescadería, en el municipio de Los Alcázares, uno de los más golpeados por inundaciones en los últimos años. El diseño prevé un parque inundable que actuará como colchón de contención y mejora paisajística.
Monitoreo en tiempo real y visitas ciudadanas
Desde enero de 2025, una red de monitorización ambiental permite seguir en tiempo real el estado de la laguna, gracias a una inversión de 1,22 millones de euros de la Dirección General de la Costa y el Mar. El sistema recopila datos clave sobre calidad del agua, niveles de oxígeno, presencia de fitoplancton y otras variables esenciales para anticipar episodios críticos como la anoxia.
Como parte de la campaña de transparencia, la Oficina Técnica del Mar Menor ha organizado visitas guiadas gratuitas a varios puntos donde se ejecutan estas actuaciones. Los recorridos se celebrarán los días 10 y 12 de junio, con salidas desde Cartagena y Murcia, y están abiertos al público general, que podrá ver sobre el terreno el avance de los proyectos y conversar con los técnicos responsables.
A pesar de los avances técnicos y administrativos, el Mar Menor sigue siendo un ecosistema frágil, cuya recuperación no puede medirse sólo en millones invertidos ni en hectáreas clausuradas. La clave, según expertos en hidrología y ecología, sigue estando en reducir la presión agrícola, garantizar el cumplimiento legal efectivo y consolidar un modelo de desarrollo compatible con el equilibrio ecológico.