La salud de los montes murcianos está en jaque. Las condiciones hidroclimáticas extremas, las plagas forestales descontroladas y el abandono progresivo de muchas masas forestales están dejando huella: bosques que se secan, pierden biodiversidad y se convierten en un polvorín listo para arder. En este contexto, el Consejo de Ministros ha autorizado este martes una inyección de 8,2 millones de euros a la Región de Murcia para restaurar sus espacios forestales más vulnerables.
Las actuaciones serán desarrolladas por las comunidades autónomas en el marco de sus competencias, es decir, será la propia Comunidad Autónoma de la Región de Murcia la encargada de gestionar los 8,2 millones de euros asignados.
Este paquete de ayudas forma parte de los 32 millones que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha repartido entre las comunidades autónomas, y que ahora se someterán a la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente. El objetivo: revertir el proceso de deterioro ecológico y frenar el avance de la desertificación, que avanza sin pausa especialmente en zonas como el sureste español.
Los fondos se encuadran en el Componente 4 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), centrado en la conservación y restauración de ecosistemas y biodiversidad. Según informa el Ejecutivo, la situación actual «amenaza la biodiversidad y la capacidad natural de regeneración» de los ecosistemas forestales y exige «una respuesta urgente y efectiva en el contexto de emergencia climática declarado por el Gobierno al inicio de la legislatura».
¿En qué se van a gastar?
Las actuaciones previstas incluyen tratamientos selvícolas para mejorar la estructura y salud de los bosques, la transformación hacia especies autóctonas más resistentes al estrés hídrico, medidas contra plagas y enfermedades, y acciones directas de prevención frente a incendios forestales. También se trabajará en terrenos con alto riesgo de desertificación y se acondicionarán pistas forestales para facilitar el acceso y la gestión.
El dinero se invertirá preferentemente en montes públicos, siempre dentro de los planes de ordenación forestal y la normativa de conservación vigente. Las medidas están alineadas con la Estrategia Forestal Española Horizonte 2050 y el Plan Forestal Español 2022–2032, dos de los hitos ya cumplidos del PRTR.
Objetivos claros
Entre los fines de esta inversión destacan:
- Mejorar la funcionalidad ecológica e hidrológica de los ecosistemas forestales deteriorados.
- Adaptar las especies y su densidad a la nueva realidad climática, potenciando la biodiversidad y reduciendo la mortalidad asociada a las sequías.
- Prevenir incendios forestales, enfermedades y el avance de la desertificación.
- Reforzar el papel de los bosques como reguladores del agua, el suelo y la vida silvestre.
El dinero no lo es todo, pero sin él no se puede abordar una restauración seria ni evitar que los montes se conviertan en una ruina ecológica. Esta inyección supone un balón de oxígeno, aunque el desafío sigue siendo gigantesco: frenar la degradación de un territorio que ya convive de lleno con los impactos del cambio climático.
La sequía extrema arrasa los montes de la Región de Murcia
La muerte de más de un millón de pinos en la Región de Murcia agrava la desertificación, dispara el riesgo de incendios, empeora la calidad del aire y acelera la pérdida de biodiversidad. Un daño ambiental con consecuencias directas sobre el clima, la salud y la economía.
La imagen ya es imposible de ignorar: manchas marrones que salpican montes, laderas y carreteras. Son los cadáveres de un ecosistema que agoniza. Según datos de la Subdirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial de la Región de Murcia, más de 26.000 hectáreas están afectadas y más de un millón de pinos carrascos han muerto, víctimas de una sequía histórica que ha superado todos los límites.
El pino carrasco es una especie acostumbrada a sobrevivir en climas secos y áridos. Sin embargo, el nivel de estrés hídrico actual, agravado por la ausencia de lluvias invernales y un calor extremo sostenido, ha sobrepasado incluso su resiliencia natural.