La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha intensificado las labores de vigilancia tras el vertido de crudo producido en una finca particular del término municipal de Calasparra, próxima al curso del río Quípar. Aunque el vertido se originó a unos 1,8 kilómetros del cauce fluvial, preocupa su posible impacto tanto sobre el Dominio Público Hidráulico como sobre la masa de agua subterránea de la zona.
El derrame de crudo ha afectado a unos 2.000 metros cuadrados de terreno agrícola. Repsol detuvo el oleoducto y activó el protocolo de emergencia.
Los hechos se encuentran actualmente bajo investigación, coordinada por el SEPRONA de la Guardia Civil. Desde el primer momento, técnicos y agentes medioambientales de la CHS se desplazaron hasta el lugar para evaluar in situ el alcance del incidente. Según ha confirmado el organismo de cuenca, “no se ha constatado, por el momento, afección directa al río Quípar”, aunque no se descarta una posible contaminación del acuífero próximo.
Para determinar el alcance real del vertido, el personal técnico ha recogido muestras que serán analizadas en laboratorio. Los resultados de estos análisis permitirán valorar la influencia del crudo en las aguas subterráneas, así como definir las medidas correctoras y preventivas necesarias. “Cuando se disponga de los resultados, serán comunicados a la autoridad competente que dirige la investigación”, ha señalado la CHS.
Desde el organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se ha querido destacar la actuación coordinada con la empresa responsable del oleoducto, el Ayuntamiento de Calasparra, la Comunidad Autónoma y los agentes del SEPRONA. “La respuesta rápida y conjunta ha sido clave para evitar mayores consecuencias ambientales”, han remarcado.
El suceso se produce en un contexto de creciente preocupación por los riesgos ambientales asociados a las infraestructuras de transporte de hidrocarburos en zonas rurales, donde los acuíferos actúan como reserva estratégica de agua. En este caso, el foco está puesto no solo en la contención inmediata del vertido, sino también en el seguimiento a medio plazo del estado de las aguas subterráneas afectadas o en riesgo.
Repsol ha atribuido a una “manipulación ajena a la empresa” la fuga de petróleo registrada este jueves en el oleoducto soterrado que conecta las refinerías de Cartagena (Murcia) y Puertollano (Ciudad Real), y que ha provocado un vertido en una finca rural del término municipal de Calasparra.
Fuentes oficiales de la compañía han confirmado que los hechos ya están siendo investigados por las autoridades competentes y que sus equipos siguen trabajando “de forma continua” en la limpieza de la zona afectada.
Por su parte, la Guardia Civil ha abierto una investigación para determinar el origen exacto del vertido, que según las primeras estimaciones podría haberse extendido a lo largo de unos 2.000 metros.
Este tipo de incidentes ponen de relieve la fragilidad de las infraestructuras energéticas estratégicas, especialmente cuando atraviesan zonas naturales. Aunque Repsol ha descartado que se trate de una avería interna y apunta a una posible manipulación externa, por el momento no se han hecho públicos más detalles sobre cómo se habría producido dicha intervención.
La prioridad en estos momentos, según ha indicado la compañía, es garantizar la seguridad de los trabajos de limpieza y colaborar plenamente con las autoridades que dirigen la investigación.