Lo que debía ser un acto festivo en honor a la Virgen de la Salud se convirtió en un hervidero de indignación. El Centro Cultural Infanta Elena de Alcantarilla, gestionado por el Ayuntamiento y financiado con dinero público, acogió este 3 de mayo un pregón religioso que ha desatado una tormenta política. El motivo: el discurso del sacerdote Pedro César Carrillo Martínez, que en plena retransmisión en directo desde el canal oficial del Ayuntamiento lanzó un alegato ideológico con tintes reaccionarios que ha encendido todas las alarmas.
Durante su intervención, el sacerdote criticó abiertamente los avances sociales en materia de igualdad de género, el uso de anticonceptivos y los modelos familiares que no encajan en la estructura tradicional. Un discurso que, para el Grupo Municipal Socialista, supone “una agresión ideológica directa” no solo hacia sus representantes presentes en el acto, sino hacia “una parte significativa de la ciudadanía” que no se ve representada por esos mensajes retrógrados.
El sacerdote Pedro César Carrillo Martínez desplegó un discurso que no escatimó en diagnósticos morales sobre la sociedad actual. Aunque reconoció como “positivo” el avance de la mujer en espacios laborales y sociopolíticos durante el siglo XX, acto seguido denunció las “consecuencias negativas” de esa misma emancipación. Entre ellas, citó el “desprestigio de la maternidad”, el “perjuicio de la esponsalidad”, la “autosuficiencia respecto del varón” y la “pérdida de la esencia de la femineidad”. Para el progonero la mayor presencia de la mujer en el ámbito público conlleva “enfermedades espirituales”.
El sacerdote vinculó esta evolución social con lo que denominó una “revolución sexual”, centrada en la aparición de la píldora anticonceptiva en los años 60, que, según sus palabras, “separaba los significados unitivo y procreativo del acto conyugal”. A partir de ahí, citando al Papa Pablo VI, vaticinó un escenario de “infidelidad conyugal, degradación moral y pérdida del respeto hacia la mujer, convertida en objeto de placer”.
Carrillo prosiguió con una enumeración de males actuales -desde el consumo de pornografía hasta la violencia de género, pasando por el desprecio a la virginidad y la decadencia del matrimonio- como consecuencia directa del uso de anticonceptivos y del cambio en los roles de género. De hecho, agrupó el aborto, la eutanasia, el suicidio voluntario y la trata de mujeres en una misma lógica de “ataque contra la vida”, alertando de que el ser humano, en su afán de bienestar, ha pasado a “dominar la vida humana” y “tratar al otro como medio y no como fin”.
A modo de conclusión, el pregonero pintó una sociedad “líquida, sin corazón, sin convicciones firmes”, manipulada por ideologías “feministas, de género o neoliberales” que -según él- han contribuido a la pérdida de sentido de la femineidad, a la confrontación entre hombres y mujeres y a la degradación general de la moral. Frente a este diagnóstico, ofreció como alternativa el retorno a los valores tradicionales encarnados en la figura de la Virgen María.
“La alcaldesa, recién investida y que se ha declarado públicamente defensora de la igualdad entre hombres y mujeres, no se ha pronunciado ni mostrado el más mínimo rechazo ante este discurso”, denuncian los socialistas en una nota de prensa. Para ellos, el silencio de Francisca Terol, del Partido Popular, es “una grave incoherencia” con los valores que asegura defender.
El equipo de gobierno municipal, por su parte, guarda silencio. Fuentes del Ayuntamiento se han limitado a señalar que el evento fue “organizado por la Hermandad de la Virgen de la Salud”, intentando así desvincularse de un acto que, sin embargo, fue celebrado en una instalación municipal, con retransmisión oficial y con la presencia destacada de la propia alcaldesa.
Ante la falta de explicaciones, el PSOE ha presentado una queja formal en la que exige: Información detallada sobre la financiación, organización y contenido del acto, medidas que garanticen la neutralidad y pluralidad en eventos públicos, una declaración institucional de rechazo a discursos excluyentes y una aclaración pública de la alcaldesa sobre su postura y su silencio.
“Defenderemos siempre una institución pública respetuosa, plural y alineada con los valores constitucionales de igualdad y libertad”, concluyen los socialistas, que consideran inaceptable que se utilicen espacios y recursos de todos para propagar ideas que discriminan a una parte de la sociedad.
El debate está servido. Y la pelota, ahora, está en el tejado de la alcaldesa que no quiere pronunciarse y con su silencio respalda el impresentable pregón.