Mientras el discurso oficial celebra cifras de crecimiento y titulares optimistas, el último informe de BBVA Research lanza un mensaje más complejo: la economía murciana avanza a buen ritmo, pero con desequilibrios estructurales que amenazan su sostenibilidad a medio plazo. Crecimiento, sí. Estabilidad, no tanto.
El documento, titulado “Situación Región de Murcia 2025”, dibuja un panorama en apariencia positivo: el Producto Interior Bruto (PIB) de la comunidad creció un 3,6 % en 2024 y se espera un aumento del 2,9 % en 2025. Esto coloca a Murcia entre las regiones más dinámicas del país, por encima de la media nacional, que apenas rozará el 1,6 %. A finales de 2026, el PIB regional podría superar en un 12 % el nivel anterior a la pandemia de COVID-19.
Hasta ahí, la foto es luminosa. Pero al mirar el negativo, aparecen los detalles que no caben en los eslóganes: un sistema fiscal regional desequilibrado, falta de inversión en vivienda, baja productividad en pymes, estancamiento industrial, y un modelo excesivamente dependiente de estímulos externos como los fondos europeos o la llegada de inmigrantes para cubrir vacantes de baja cualificación.
Muchas empresas dependen de mano de obra intensiva y barata, en lugar de apostar por la automatización, la digitalización o la mejora de procesos.
El informe atribuye el buen comportamiento de la economía murciana a una serie de factores coyunturales: el impulso del sector público, que sigue siendo el principal generador de empleo; el auge del consumo privado, favorecido por la moderación de la inflación y la mejora del poder adquisitivo; el dinamismo del turismo nacional e internacional, con un crecimiento del gasto extranjero del 33 % en lo que va de 2025 (frente al 11 % en España); la recuperación de la agricultura, gracias a la normalización del clima tras la sequía y a una caída de los costes de producción; el aumento de la afiliación a la Seguridad Social, especialmente en la capital y el entorno metropolitano.
Todo esto, además, impulsado por el efecto palanca de los fondos europeos Next Generation EU, que están regando la economía regional con inversiones públicas y subvenciones privadas.
Fondos europeos: el músculo invisible
Según BBVA, la Región de Murcia ha recibido 1.450 millones de euros en fondos europeos hasta marzo de 2025, el equivalente al 3,4 % del PIB regional. Esta cifra incluye 780 millones en licitaciones públicas y 670 millones en subvenciones financiadas con el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR).
Este volumen coloca a la Región de Murcia por encima de la media nacional en ejecución. Pero el informe advierte: estos fondos están apuntalando el crecimiento, no transformándolo. Y si no se traducen en reformas estructurales -como una nueva financiación autonómica o una estrategia industrial clara- el efecto será temporal. “Más impulso que timón”, resume el documento.
Finanzas públicas: el punto ciego del relato
La gran sombra que recorre todo el informe es el desequilibrio fiscal crónico de la comunidad. En 2024, la Región cerró con un déficit del 1,1 % del PIB, ligeramente mejor que en 2023, pero todavía insostenible a largo plazo. Sin un presupuesto aprobado para 2025 y con una elevada dependencia del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), la Región de Murcia se asoma al abismo financiero si no hay cambios profundos.
BBVA propone una reforma del sistema de financiación autonómica que contemple: una distribución más justa de los recursos estatales; la limitación del endeudamiento estructural; condiciones claras para el acceso y salida del FLA y el cumplimiento de reformas como condición para la sostenibilidad de la deuda.
La vivienda, cuello de botella del desarrollo urbano
Uno de los grandes lastres para el crecimiento es la escasa inversión en vivienda. El informe apunta que la Región no está iniciando suficientes nuevas construcciones para absorber la demanda existente, lo que encarece el alquiler, limita la movilidad y dificulta la llegada de nuevos trabajadores, especialmente inmigrantes.
Esto es especialmente grave en una comunidad que, pese a tener precios más bajos que la media española, carece de oferta suficiente en las zonas donde más empleo se está generando: Murcia capital, Cartagena y el litoral. El crecimiento, sin vivienda, no es inclusivo ni sostenible.
Inmigración: la fuerza de trabajo que sostiene el modelo
Uno de los datos más potentes del informe -y más invisibles en el debate público- es que el 54 % del empleo creado en la Región de Murcia entre 2021 y 2024 fue ocupado por inmigrantes. En el conjunto de España, el porcentaje fue del 47 %.
Se trata de un cambio radical respecto a la etapa anterior a la pandemia, cuando el 92 % del empleo generado iba a parar a trabajadores españoles. Ahora, en sectores como la agricultura, la hostelería o la construcción, la economía murciana depende del trabajo migrante.
BBVA subraya que, si no se mejora la oferta de vivienda y la integración social, este flujo laboral podría agotarse. También pide una mejor adaptación de la población local a las vacantes reales del mercado de trabajo, mediante formación específica y políticas activas de empleo.
Riesgos latentes
El informe no oculta su preocupación por el contexto internacional. La incertidumbre política en Estados Unidos, con Donald Trump de nuevo en la Casa Blanca, podría suponer un aumento de los aranceles a productos europeos, afectando directamente a las exportaciones murcianas. El turismo, además, sigue expuesto a la desaceleración económica de Alemania, Reino Unido o Francia.
La Región de Murcia crece. Pero lo hace sin haber resuelto sus desequilibrios de fondo. La economía avanza gracias al gasto público, a las transferencias europeas, al esfuerzo migrante y al tirón de sectores como el turismo y la alimentación. Pero no ha diversificado su tejido productivo ni ha consolidado sus finanzas.
“El reto no es crecer. Es sostener el crecimiento sin desequilibrios que lo hagan inviable” según el informe BBVA Research, 2025.