El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, concedió este domingo 11 de mayo una entrevista a La Verdad que bien podría titularse “Autobombo y responsabilidad cero”. Su discurso, salpicado de épica sobre el trasvase, victimismo financiero y reproches al Gobierno central, evita cualquier atisbo de autocrítica.
Bajo una retórica de estabilidad, crecimiento y defensa numantina del trasvase, el presidente deja traslucir una gestión política atascada, una visión cortoplacista y un discurso peligrosamente polarizador.
Veamos por qué.
1- La financiación que rechaza por ideología
López Miras insiste en que Murcia es la comunidad autónoma peor financiada desde 2009. Hasta ahí, cierto. ¿La respuesta lógica? Aprovechar cualquier alivio. Pero no: el presidente rechaza la quita parcial de deuda ofrecida por el Estado porque, según él, es “un acuerdo con Puigdemont”.
¿Conclusión? Prefiere mantener una losa financiera sobre los presupuestos murcianos antes que reconocer que una medida pactada por su adversario político puede beneficiar a la Región. Y eso, señor presidente, es anteponer el orgullo partidista al bienestar ciudadano.
López Miras pone su rechazo ideológico por delante del interés financiero de la Región. Aunque la quita no resuelva el problema estructural, supondría un alivio económico inmediato. No aceptar fondos que pueden destinarse a sanidad o educación por razones políticas es una irresponsabilidad fiscal.
2- ¿Presupuestos prorrogados? Mala noticia (y responsabilidad compartida)
La Región de Murcia sigue sin aprobar los presupuestos de 2025. López Miras culpa a Vox. Vox señala al PP.
Sin nuevos presupuestos no hay margen para políticas nuevas, inversiones ni mejora de servicios. Todo sigue funcionando con las cuentas de 2023 prorrogadas. Mientras tanto, la Región acumula tensiones de tesorería y deterioro institucional.
La paradoja es que, pese al bloqueo, el presidente descarta tajantemente un adelanto electoral. “Sería irresponsable”, dice. Pero mantener una Región sin presupuestos durante meses, con tensiones de tesorería repetidas desde 2024, ¿qué es entonces? ¿Ejemplar?
3- Agua: entre la épica y la manipulación
La defensa del trasvase Tajo-Segura se convierte en el eje emocional de su discurso. “Cerrarlo sería cerrar el futuro, la identidad y la razón de ser de la Región”. Poco más y lo convierte en dogma religioso.
Pero lo que no dice López Miras es que los cambios en las reglas de explotación del trasvase responden a exigencias legales, informes técnicos y sentencias. El agua no se quita por capricho político, sino para garantizar el caudal ecológico del Tajo, como obliga la ley. La revisión de las reglas del trasvase responde a sentencias del Tribunal Supremo y a criterios ecológicos avalados por el Consejo Nacional del Agua.
Hablar de “apocalipsis hídrico” sin mencionar alternativas como la desalación, la eliminación del regadío ilegal o la modernización de regadíos no es defender a la Región. Es mentirle y bloquea soluciones reales.
4- Menores migrantes: cuando la insolidaridad se disfraza de firmeza
El presidente se niega a acoger menores migrantes no acompañados en el marco de un reparto nacional pactado por el Gobierno. La razón: ese acuerdo, dice, “lo firmó Sánchez con Puigdemont”.
Esto no es una postura de firmeza. Es una vergüenza. Convertir a menores vulnerables en arma política es una muestra más de cómo López Miras ha normalizado el discurso de la ultraderecha mientras negocia con ella en la Asamblea. Además, negar la acogida puede traducirse en pérdida de fondos y daña la imagen institucional de la Región.
5- Bajada de impuestos, populismo fiscal
López Miras se enorgullece de seguir bajando impuestos “aunque nos financien mal”. Suena bien. Pero cuando se es la comunidad que menos recibe y, a la vez, una de las más endeudadas ¿no sería más lógico ajustar ingresos a necesidades?
Reducir ingresos públicos en una Región que necesita invertir más (en médicos, infraestructuras, educación, servicios sociales) es cavar su propio agujero. Y la factura la pagamos todos, sobre todo quienes más necesitan del Estado del bienestar. Es pan para hoy y deuda para mañana.
En una comunidad crónicamente mal financiada, reducir los ingresos propios es cavar su tumba fiscal. Las bajadas de impuestos no benefician a todos por igual, y restan capacidad para reforzar la sanidad pública, contratar médicos o mejorar escuelas.
Esto no es gestión eficiente, es populismo fiscal. Y a largo plazo lo pagaremos todos, sobre todo las clases medias y bajas.
6- El fantasma de la falta de médicos
Dice que el problema es que “no hay médicos”, no que falte presupuesto Esta afirmación es a medias verdad. Cierto, hay déficit estructural de médicos en España. Pero también es cierto que la Región no ha impulsado incentivos eficaces para cubrir la plazas que faltan, ni ha presionado lo suficiente para ampliar plazas MIR en áreas deficitarias.
Hay comunidades que gestionan mejor este mismo problema. Aquí falta planificación, y sobra resignación. Omite que su Gobierno no ha impulsado políticas efectivas para atraer profesionales: ni incentivos reales, ni mejores condiciones laborales, ni presión suficiente para ampliar plazas MIR. En los centros sanitarios privados, sin embargo, no faltan médicos. Mientras tanto, las listas de espera siguen creciendo. López Miras se se limita a señalar culpables ajenos.
7- Infraestructuras: el kilómetro 0
La Región de Murcia no ha construido un solo kilómetro de autovía en 14 años. Literalmente. López Miras lo reconoce y culpa a la falta de financiación estatal. Pero ¿qué ha hecho para buscar alternativas? Nada tangible, aparte de vaciar las arcas regionales con sus irresponsables bajadas de impuestos. Otro síntoma de inmovilismo crónico. Eso sí, anuncios no han faltado.
8- Vox marca la agenda, aunque López Miras no lo diga
Desde la condena del Pacto Verde Europeo hasta el rechazo a los menores migrantes, pasando por el cuestionamiento del centro de Santa Cruz, todo indica que Vox no solo condiciona los presupuestos: condiciona el discurso del propio Gobierno.
Lo más preocupante no es la presencia de Vox, sino la asimilación progresiva de sus tesis por parte del presidente. Y eso sí que es una amenaza a largo plazo para la Región: una política cada vez más reaccionaria, aislada e ideológica, en detrimento del bien común. No hay rechazo a los excesos de la extrema derecha, sino mimetismo.
9- ¿Otra vez candidato?
En la entrevista, López Miras deja claro que quiere volver a ser candidato en 2027. No está cansado, dice. Al contrario: se siente más fuerte, más ilusionado, más murciano que nunca. Pero no basta con estar fuerte, hace falta estar lúcido. Gobernar no es gritar más fuerte, ni repetir mantras. Es resolver. Y, por ahora, la Región de Murcia no necesita más épica, necesita gestión. Ya se encargó el PP de derogar la ley que limitaba los mandatos a ocho años. ¿Regeneración democrática? Para qué.
También afirma que no hay desgaste. Pero los datos (y los hechos) lo contradicen: la Región de Murcia está empantanada en conflictos, sin presupuestos, sin hoja de ruta clara y sin soluciones reales a problemas estructurales. El propio barómetro del CEMOP refleja estancamiento electoral del PP y fuga de votos hacia Vox. Negar el desgaste es vivir en una burbuja. Gobernar sin autocrítica conduce a la soberbia institucional. Y sin reconocer errores, no hay mejora posible.
A veces, no hay mayor desgaste que creerse invencible.