El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha vuelto a recurrir a su estrategia habitual de confrontación con el Gobierno central a cuenta del trasvase Tajo-Segura. En una entrevista televisiva, en la 7, calificada como “urgente” por su gabinete, el líder autonómico no escatimó en calificativos como “atropello”, “hachazo”, “tropelía” o “vergüenza nacional”, tras el rechazo del Congreso a una proposición del PP que pretendía “blindar” el trasvase por ley.
Pero, ¿hay realmente un intento de cerrar el Tajo-Segura? ¿Qué hay detrás de los discursos encendidos y las acusaciones de “traición” dirigidas a los diputados murcianos del PSOE? RRNEWS ha analizado punto por punto las afirmaciones de López Miras para separar los hechos del relato político.
No hay cierre: hay cambio de reglas avalado por sentencias
El trasvase Tajo-Segura no se cierra. Lo que está en marcha es una actualización técnica de sus reglas de explotación, motivada por las sentencias del Tribunal Supremo (2019) que obligan al Estado a respetar los caudales ecológicos del río Tajo. Es decir, se exige que el río mantenga una cantidad mínima de agua para garantizar su supervivencia ecológica. Esto no es una decisión política arbitraria, sino una imposición judicial inapelable. Todos y cada uno de los recursos están siendo tumbados por el Supremo. El recurso del Gobierno murciano también decaerá ¿Son acaso los magistrados del Supremo fanáticos antitrasvasistas disfrazados?
El Gobierno central, a través del Ministerio para la Transición Ecológica, está aplicando esa jurisprudencia con la lógica que impone el cambio climático y los principios de sostenibilidad. Negar eso es como taparse los ojos ante el desierto que avanza. Por cierto, la modificación de las reglas aún no se ha aprobado. Se trata de una propuesta de la Comisión Central de Explotación del acueducto.
Feijóo no votó y la ley del PP era inviable
López Miras intenta presentar al PP como el único defensor del trasvase, pero omite que el presidente de su partido, Alberto Núñez Feijóo, ni siquiera votó la proposición. Es más, ni se presentó al debate. Su escaño estaba vacío. Alegó que “no fue decisivo”, pero si uno presume de “alinear” a todos los diputados, debe predicar con el ejemplo.
Además, la proposición del PP carecía de recorrido legal: pretendía “blindar” un sistema hidráulico nacional a golpe de ley, ignorando que la política del agua se rige por planes hidrológicos revisables y condicionados por la disponibilidad del recurso y la normativa europea. Lo que proponía el PP era jurídicamente ineficaz y técnicamente inviable.
«Francisco Lucas subió a la tribuna del Congreso a defender el cierre del trasvase»
Otra falsedad. Fue el único que dijo abiertamente, delante de los diputados socialistas de Castilla La Mancha, que el trasvase del Tajo no se va a cerrar frente a un discurso de López Miras diluido, tibio. Apenas mencionó el trasvase, abogó por un Pacto Nacional del Agua. Poco más. La postura del grupo parlamentario popular la fijó un diputado tránsfuga de Navarra. Los cuatro diputados del PP por Murcia en el Congreso se limitaron a aplaudir. López Miras se guarda la beligerancia para la Región de Murcia. En Madrid, se achanta.
El agua desalada no es el enemigo: es parte de la solución
Otro de los mantras repetidos por López Miras es que “el agua desalada no sirve para la agricultura”. Falso. Las plantas desaladoras en España (como las de Águilas o Torrevieja) ya están suministrando agua apta para el regadío gracias a procesos de remineralización. Países como Israel o Australia han demostrado que la desalación puede integrarse con éxito en sistemas agrícolas eficientes. El agua desalada ya está integrada perfectamente en el circuito de regadío de la cuenca del Segura.
¿Que no llega a todas las zonas de interior? Cierto. ¿Que no puede sustituir por completo al trasvase? También. Pero eso no significa que no sea útil ni viable como parte de un modelo hídrico más equilibrado. Apostar por el trasvase como principal fuente de agua es no querer adaptarse a un futuro sin garantías hídricas.
¿»Embalses en máximos históricos»? Otra falsedad más
El presidente murciano afirmó que el recorte al trasvase es más grave aún porque “los embalses están en máximos históricos”. Eso no es cierto. Según los últimos datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica, el nivel medio de los embalses en España ronda el 77% y en algunas cuencas del sureste está por debajo del 50%. El país no está en máximos, sino en una situación de vulnerabilidad estructural, agravada por sequías recurrentes. Manipular los datos para generar alarma social no es gobernar. Es hacer propaganda.
¿Quién está usando el agua como arma política?
López Miras acusa a sus adversarios de “usar el agua para dividir”. Pero es él quien recurre a un discurso maniqueo, que presenta al Gobierno central como enemigo y a quien no apoye su cruzada como traidor. La realidad es que los cambios en el trasvase buscan cumplir con la ley, garantizar la sostenibilidad y reducir la dependencia estructural de un recurso limitado.
Usar la identidad murciana como escudo para tapar una gestión hídrica estancada es una falta de respeto a los ciudadanos que esperan soluciones, no broncas.
Menos épica, más gestión
López Miras quiere llevar su cruzada al Parlamento regional. Bien. Pero los murcianos no necesitan más comparecencias dramáticas. Necesitan agua garantizada, modelos viables, costes asumibles y políticas con visión de futuro. Lo demás es ruido. Ruido para construir relato político sabedor de que en la Región de Murcia tiene a la prensa a su entera disposición para amplificarlo.