La huella del Papa Francisco ha calado hondo en la Región de Murcia. Así lo revela el estudio especial del CEMOP-PANEL, realizado entre el 24 de abril y el 5 de mayo de 2025, tras el fallecimiento del Pontífice argentino. Lejos del ruido mediático y de la frialdad institucional, las cifras muestran un reconocimiento generalizado a su labor y un deseo casi unánime de que su sucesor mantenga el rumbo iniciado.
Aunque no mayoritaria, la atención al fallecimiento del Papa ha sido significativa. Un 54% de los encuestados declara haber seguido las noticias con “mucho” o “bastante” interés. El dato no es menor si se tiene en cuenta el contexto de creciente secularización y desafección institucional.
Una gestión papal bien valorada
El 84% de los murcianos valora positivamente la actuación del Papa Francisco a lo largo de su pontificado, según el informe encargado por La Verdad. Solo un 6,5% expresa una opinión negativa. La admiración trasciende ideologías: el respaldo es mayoritario entre votantes de PP, PSOE y Podemos, y solo desciende ligeramente entre los de Vox.
La mitad de los encuestados (51,8%) considera que Francisco ha logrado llevar a cabo reformas importantes en la Iglesia. Aunque no es un consenso aplastante, muestra una percepción mayoritaria de cambio, especialmente si se tiene en cuenta que otro 19% reconoce no tener una opinión formada.
El dato más revelador del estudio es este: un 73,5% cree que la Iglesia necesita modernizar sus postulados y reglas para adaptarse a la sociedad actual. Apenas un 16,6% defiende mantener las enseñanzas y tradiciones aunque choquen con las tendencias sociales. Las mujeres se muestran más proclives al cambio que los hombres, y el consenso por la modernización es mayoritario incluso entre católicos practicantes.
Francisco deja una estela que no se quiere borrar
Cuando se pregunta por el perfil del próximo Papa, el mensaje es claro: tres de cada cuatro murcianos (75,6%) quieren que siga la línea de Francisco. Solo un 10% aboga por volver a posiciones más tradicionales. La continuidad del espíritu reformista y cercano del Papa argentino es una exigencia social, no una ocurrencia de élites.
La prioridad: el progreso
Finalmente, al plantear qué debe ser lo más importante para el nuevo Papa, casi la mitad (48,3%) responde sin titubeos: “abrirse a los cambios y al progreso”. Un 18,3% apunta al compromiso con los más pobres y solo un marginal 3,2% pide reforzar la moral tradicional. Incluso entre los católicos practicantes, el ala aperturista gana con claridad.
Francisco no solo ha sido un Papa distinto, sino un referente moral y humano para una sociedad que quiere una Iglesia más cercana, humilde y moderna. La Región de Murcia, en este estudio, lanza un mensaje directo al Vaticano: el futuro de la Iglesia se juega no en las sacristías, sino en las calles. Y ahí, Francisco sigue siendo el Papa de la gente.