El pasado 29 de abril, el paraje natural de La Hita, entre San Javier y Los Alcázares, ardió sin contemplaciones. Las llamas devoraron más de 25 hectáreas de carrizal, saladar y matorral mediterráneo, zonas de altísimo valor ecológico y hábitat de aves migratorias como la cigüeñuela o el flamenco. El fuego, que se propagó rápidamente por el viento y la vegetación seca, obligó a activar el nivel 2 del Plan Infomur y movilizó medios aéreos, terrestres y hasta personal de la Academia General del Aire. Fue controlado al anochecer, pero lo que quedó fue mucho más que ceniza.
La tragedia ha encendido todas las alarmas sobre la creciente desprotección del Mar Menor y su entorno. Y no es para menos.
La Hita no es un descampado sin nombre. Está incluida en varias figuras de protección: ZEPA, LIC, RAMSAR y ZEPIM. Es, además, uno de los últimos criptohumedales funcionales del entorno del Mar Menor. Su vegetación filtra el agua dulce y los nitratos procedentes del Campo de Cartagena antes de que lleguen a la laguna. Pero nada de eso impidió que ardiera.
Sospechan de incendio provocado
La Policía investiga si el incendio fue provocado. Cámaras de seguridad captaron un coche entrando a gran velocidad poco antes de que apareciera el humo. La zona no tenía vigilancia específica, pese a estar junto a urbanizaciones en expansión como Nueva Ribera Beach Club. La especulación urbanística vuelve a planear sobre la costa del Mar Menor.
Las organizaciones ecologistas han sido contundentes. Jorge Sánchez, de ANSE, lo resume así: “Esta zona tiene una enorme importancia ecológica. Llevamos años denunciando su abandono”. El colectivo Nuestro Mar Menor denunció en redes que La Hita es una “zona protegida acosada por intereses urbanísticos y de ocio”.
El fuego, dicen, no es un accidente aislado, sino el síntoma de una enfermedad política: la falta de voluntad para proteger de verdad el entorno.
Sin moratoria y sin Plan de Ordenación Territorial
A este incendio se suma un contexto urbanístico explosivo. La moratoria que paralizaba nuevos desarrollos urbanísticos en la cuenca vertiente del Mar Menor -aprobada en 2020- decayó en julio de 2023. El Plan de Ordenación Territorial de la Cuenca Vertiente, que debía estar aprobado en ese plazo, sigue sin ver la luz. Aunque estaba listo desde 2022, fue guardado en un cajón por el Gobierno regional por su posible impacto electoral.
El incendio de La Hita no solo ha sido un golpe a la biodiversidad. Es también un símbolo de una gestión que, a juicio de los expertos y ecologistas, prioriza la especulación frente a la conservación.
Una protección internacional que tampoco llegará
Por si fuera poco, el Ejecutivo regional ha descartado solicitar la declaración del Mar Menor como Reserva de la Biosfera por la UNESCO, una figura internacional que reconoce y protege ecosistemas únicos en equilibrio entre la naturaleza y el ser humano. La Consejería de Medio Ambiente ha asegurado que “no contempla en estos momentos” esa vía y que da prioridad a la recuperación de la laguna según informa el periódico La Verdad.
La Consejería de Medio Ambiente encargó el pasado mes de noviembre un estudio a una consultora ambiental para analizar la viabilidad de implantar esta figura internacional en la laguna. VOX criticó que el Gobierno regional destinase dinero a tal menester.
En diciembre de 2024, la Asamblea Regional ya rechazó una moción de Podemos para impulsar esta distinción, con los votos en contra de PP y Vox y la abstención del PSOE. Vox llegó a calificar la propuesta de “antiprotección”, mientras que desde Podemos se denunció que el rechazo responde a presiones de sectores productivos que siguen viendo en el Mar Menor una oportunidad especulativa, no un tesoro natural a conservar.
Las Reservas de la Biosfera son áreas designadas por la UNESCO que buscan armonizar la conservación de la biodiversidad con el desarrollo sostenible de las comunidades locales. En España, existen 55 reservas de este tipo, pero la Región de Murcia es la única comunidad autónoma que carece de una.