Colapsados y al borde del precipicio. Así están los Servicios Sociales y de Vivienda del Ayuntamiento de Murcia, según denuncia la Sección Sindical de CCOO. La organización sindical no se anda con rodeos: asegura que las políticas de recortes en personal están asfixiando a los equipos municipales y provocando un atasco monumental en la tramitación de ayudas económicas, con demoras que alcanzan los cuatro meses.
Pero más allá del desbordamiento administrativo, CCOO lanza una advertencia con carga de profundidad: teme que esta dejadez no sea casual, sino parte de una estrategia encubierta para deteriorar el servicio público hasta hacerlo inviable y así justificar su externalización.
Radiografía del abandono
El sindicato aporta datos demoledores. Solo en el Centro Municipal de Servicios Sociales Ciudad de Murcia, que da cobertura a más de 250.000 personas, hay actualmente sin cubrir cinco plazas de trabajador/a social, dos de educador/a social y la única plaza de asesor/a jurídico/a. A eso se suman la coordinadora y la directora del centro, que están asumiendo sus funciones sin el reconocimiento ni la retribución que les corresponde.
En el centro de Murcia Norte, faltan dos trabajadoras sociales, una educadora y la única psicóloga, además de dos ordenanzas. En Murcia Sur, también hay vacantes en todas las categorías: una trabajadora social, la única asesora jurídica, una auxiliar administrativa y dos ordenanzas.
El panorama no mejora en el Servicio de Vivienda. De 29 puestos previstos, 9 están vacantes: tres trabajadores/as sociales, tres administrativos, un vigilante, la jefatura de administración y un arquitecto técnico —este último, asignado a otra unidad—. Si no se corrige, en julio el número de vacantes ascenderá a 12.
Y eso no es todo: la Oficina de Rehabilitación tiene a dos de sus cinco profesionales de baja sin cubrir, y el concurso de traslados que debería haberse realizado antes de la estabilización del personal lleva meses paralizado sin explicación oficial.
Denuncia y movilización
Desde CCOO insisten en que la reciente estabilización de 66 trabajadoras no resuelve el problema de fondo, ya que no implica incorporación de personal nuevo, sino simplemente consolidar empleos ya existentes. “Seguimos igual de desbordados”, afirman.
Francisco Javier Illán Gómez, secretario de la Sección Sindical de CCOO en el Ayuntamiento de Murcia, pone voz al malestar: “Están dejando morir un servicio fundamental. Y no sería la primera vez que el caos administrativo se utiliza como excusa para privatizar lo público”.
Ante esta situación, cerca de un centenar de trabajadores se han concentrado en la plaza Belluga al grito de «¡Menos flores y más trabajadores!» puesto que hoy precisamente, el concejal José Guillén, ha informado de la plantación de miles de flores de temporada en los maceteros y parques de la ciudad con motivo de las Fiestas de Primavera.
Apoyo político a las protestas
La falta de personal, la no cobertura de bajas laborales, jubilaciones y vacantes, y los retrasos inadmisibles en la tramitación de ayudas básicas están dejando en una situación de abandono a cientos de familias murcianas.
El portavoz socialista, Ginés Ruiz, acompañado de las concejalas Esther Nevado y Ainhoa Sánchez, ha asistido a la concentración convocada por la Sección Sindical de CCOO, respaldando sus reivindicaciones y denunciando el “desmantelamiento de los servicios públicos por parte del Gobierno de Ballesta”.
Los socialistas han lamentado cómo la inacción del PP de La Glorieta está llevando al límite del colapso no solo a los Servicios Sociales y al área de Vivienda, sino también al resto de servicios municipales. “Como alcalde, Ballesta no puede seguir ignorando esta crisis”, han afirmado.
Ratios insostenibles, familias en espera
Según detalló Nevado, la sobrecarga del sistema ya es insostenible: cada trabajador social atiende a 10.843 vecinos, una cifra que triplica los estándares recomendados de un profesional por cada 3.000 habitantes. “Con estas cifras es imposible ofrecer una atención digna, menos aún en casos de emergencia social, dependencia o exclusión”.
La Región de Murcia es la tercera comunidad con mayor retraso en las ayudas a la dependencia (514 días de espera), y en el municipio hay familias en riesgo de pobreza que llevan hasta seis meses esperando para recibir ayudas básicas.