El Gobierno de la Región de Murcia lleva dos años afinando la misma canción: conciertos privados en Madrid, en plena Feria Internacional de Turismo (FITUR), pagados con dinero público y cerrados al público. La letra suena a promoción turística, pero la música huele a despilfarro institucional.
Solo el concierto de Arde Bogotá en FITUR 2024 costó 214.034 euros públicos. 106.344,48 euros salieron del Instituto de Turismo (ITREM) y 107.690 euros del Instituto de las Industrias Culturales y las Artes (ICA), dependiente de la Consejería de Educación. El contrato fue adjudicado a dedo —perdón, mediante “procedimiento negociado sin publicidad por razones de exclusividad”— a la empresa Iniciativas Culturales Mar Menor, S.L., aunque nadie aclara qué exclusividad justificaba ese trato preferente.
Pero si en 2024 la cifra ya era escandalosa, en 2025 el volumen subió aún más: 260.500 euros por otra actuación privada, esta vez de Viva Suecia, también en Las Ventas y también sin público general. Entrada solo por invitación. Un festival para amigos, cargos públicos, medios de comunicación seleccionados y representantes políticos de todos los niveles, de Borja Sémper a Miguel Tellado, entre otros.
¿Promoción turística o fiesta institucional?
El Gobierno se defiende con el mantra de siempre: visibilidad, proyección, campañas, posicionamiento. La campaña «Festivales Región de Murcia, más música» se vendió como una acción para atraer turistas a la comunidad. Según el ITREM, el concierto de Arde Bogotá generó 48 artículos en medios, con un supuesto alcance de 60,1 millones de impactos y un valor publicitario de 438.000 euros. Números redondos que suenan bien. Del concierto de Viva Suecia el ITREM dice que generó 166 artículos en medios de comunicación.
¿Y el impacto real en la llegada de turistas? ¿En la economía local? Silencio administrativo. No hay informes técnicos que lo acrediten. No se conocen criterios de evaluación. No hay trazabilidad del retorno. Solo titulares grandilocuentes, cifras infladas y ninguna evidencia de eficacia.
Dinero para conciertos, pero no para lo esencial
Todo esto ocurre mientras el Gobierno de López Miras se lamenta públicamente de infrafinanciación y de la falta de recursos para educación, sanidad, cultura o servicios sociales. Mientras se recortan ayudas, se cierran líneas educativas y se estira cada euro para cubrir lo básico, el Ejecutivo se permite el lujo de montar conciertos privados para sacar barriga con los jefes del partido.
474.804 euros gastados en dos años para espectáculos que no vio ni un solo murciano de a pie, porque el acceso fue exclusivo para invitados VIP. Una promoción turística que, en realidad, promociona a los de siempre: a los que ya están dentro.
Oposición desaparecida: ¿también estaban en la lista VIP?
¿Y la oposición política? Ni mu. Ni una crítica. Ni una pregunta parlamentaria tras la información revelada por RRNEWS. Nada. El silencio es tan sonoro como sospechoso. ¿Por qué? Porque muchos de ellos también estaban entre los invitados VIP, bailando y disfrutando de los conciertos mientras el resto de murcianos seguía pagando la entrada sin poder asistir.
Aquí no hay grieta política: hay complicidad institucional. Cuando el derroche es cómodo, cuando hay barra libre de visibilidad y los medios aplauden, ¿quién va a levantar la voz?
Y mientras tanto, la ciudadanía calla. En una región que arrastra déficits históricos en sanidad, educación, transporte o vivienda, resulta obsceno que se gasten casi medio millón de euros en dos fiestas privadas en Madrid. Y sin embargo, aquí estamos. Callados. Como si no fuera con nosotros.
Hay un tipo de borreguismo que no necesita pastores. Se reproduce solo. El que asume que “no sirve de nada protestar”, que “peor lo hacen en otras partes”. Ese es el que permite que nos roben a la cara, que se gasten el dinero común en espectáculos exclusivos mientras tú haces cola en el centro de salud o pides cita para una prueba diagnóstica que llegará, con suerte, dentro de varios meses meses.