La televisión autonómica de la Región de Murcia, La 7, ha anunciado que retransmitirá en directo once corridas de toros desde la Plaza de Las Ventas, en la Feria de San Isidro. No se trata de una cobertura puntual, sino de una apuesta fuerte por un contenido que llega a la parrilla en pleno horario de protección infantil. La pregunta que resuena es simple y contundente: ¿es ético que una televisión pública, sostenida con dinero de todos, emita violencia animal en horario protegido? ¿Qué hace la televisión murciana retransmitiendo la fiestas de los toros de Madrid?
RTVE dijo no
La televisión pública estatal, RTVE, dejó de emitir corridas de toros en 2006, por dos razones claras: coincidían con el horario infantil y su coste era muy elevado. En 2012, se levantó brevemente el veto tras un cambio en el Manual de Estilo, pero desde 2016 las corridas han desaparecido por completo de su programación. Una decisión coherente con el cambio de sensibilidad social y con el principio de protección de menores.
En cambio, La 7 de Murcia parece mirar hacia otro lado. Emitirá once festejos taurinos en directo -con previas desde las 18:30 h- en una franja que coincide directamente con el “horario de protección reforzada” que establece la ley.
La Ley 13/2022, de Comunicación Audiovisual, en vigor desde julio de 2022, es clara: Artículo 87. Protección de los menores frente a contenidos audiovisuales perjudiciales:
«Los prestadores del servicio de comunicación audiovisual deberán adoptar medidas para que los contenidos que puedan perjudicar el desarrollo físico, mental o moral de los menores no se emitan en horario de protección reforzada.»
Este horario se aplica de lunes a viernes, de 08:00 a 09:00 y de 17:00 a 20:00. Sábados, domingos y festivos, de 09:00 a 12:00.
Las corridas de toros en La 7 comenzarán a las 18:30, por tanto, en pleno horario protegido, justo cuando menores pueden estar delante del televisor. Aunque la ley no menciona explícitamente a la tauromaquia como contenido perjudicial, el sentido común y el contexto legal hacen legítimo el debate: ¿es compatible la emisión de espectáculos con sangre, banderillas y muerte en directo con la protección de la infancia?
Durante veinte minutos el toro es sometido a un acto de tortura, equiparable a cualquier otro caso de tortura, ya que implica infligir intencionalmente sufrimiento extremo y prolongado a un ser sensible e indefenso, sin su consentimiento. El toro es apuñalado con lanzas, banderillas y rematado con una espada. No hay dudas de que hay sufrimiento, y de sobra. Además, el dolor infligido es deliberado, no accidental. Se hace a propósito como parte del espectáculo. La evidencia muestra que los toros sufren dolor, angustia, miedo y que son conscientes de su entorno, incluida su propia muerte agónica.
Organizaciones como la Fundación Franz Weber han expresado su preocupación por la exposición de los menores a la violencia inherente a las corridas de toros. Argumentan que presenciar estos espectáculos puede tener efectos negativos en el desarrollo emocional de los niños, desensibilizándolos ante el sufrimiento animal y normalizando la violencia como forma de entretenimiento. Algunos representantes de la ONU han llegado a calificar las corridas como “violencia extrema” ante la cual la infancia requiere protección especial.
¿Cultura o imposición con dinero público?
La tauromaquia está protegida por la Ley 18/2013 como Patrimonio Cultural Inmaterial, pero eso no la convierte en intocable ni obliga a su difusión pública. Al contrario: en un contexto de pluralidad, los medios públicos deberían garantizar la neutralidad, fomentar la reflexión y ofrecer contenidos inclusivos, no apostar de forma monolítica por una tradición profundamente cuestionada.
Emitir corridas de toros, con producción propia, locutores, análisis semanales y cobertura institucional, no es neutralidad: es activismo taurino financiado con fondos públicos. Es ignorar que una parte creciente de la sociedad -y especialmente los jóvenes- considera esta práctica incompatible con los valores de respeto y bienestar animal.
¿Y el coste?
No se ha informado del presupuesto destinado a esta operación. Pero es lógico preguntarse: ¿cuánto nos cuesta a los murcianos la emisión de estos festejos? ¿Qué otros contenidos -cultura local, ciencia, divulgación educativa, cine murciano- se quedan fuera para dar entrada a once tardes de muerte ritual? En RRNEWS ya hemos preguntado a la Consejería de Presidencia por el coste económico que supondrá la retransmisión de 11 corridas de toros desde Madrid.
Por si fuera poco, Onda Regional también se suma a la ofensiva taurina con su programa La Montera, presentado como análisis semanal de lo acontecido en los ruedos. Toda una estrategia institucional, sin contrapunto, sin balance, sin voces discordantes. ¿Eso es pluralismo? ¿Eso es servicio público?
Emitir corridas de toros hoy no es solo una decisión editorial: es una declaración de intenciones. Supone apostar por una visión cultural excluyente, anacrónica, y ajena a las nuevas sensibilidades. Supone decirle a la infancia que matar puede ser arte, que el sufrimiento puede ser fiesta. Y todo, con dinero de todos.
No se trata de prohibir. Se trata de preguntar, debatir y decidir en común. Porque si la televisión pública es de todos, lo mínimo es que escuche a todos. No basta con refugiarse en la palabra “tradición”. Las tradiciones también evolucionan. Y si no lo hacen, se fosilizan.
El presupuesto anual destinado a la televisión autonómica 7TV Región de Murcia asciende a 13,1 millones de euros, según la adjudicación realizada por el Gobierno regional a CBM Servicios Audiovisuales, empresa del Grupo Secuoya, para la gestión del servicio público audiovisual televisivo.