Cadáveres, sangre y lodos: los residuos de alto riesgo que pueden llegar a la planta de biogás de La Polvorista

El proyecto técnico de la empresa dice que la planta de Molina de Segura tratará 22 toneladas diarias de residuos sandach frente a solo 7 de residuos de golosinas

Ni solo pan duro, ni simples frutas pasadas, ni yogures caducados. La planta de biogás que se construye a en el polígono industrial La Polvorista, en Molina de Segura, tiene permiso para tratar, entre otros, residuos SANDACH Tipo 2 y 3 y sus lodos de depuración. Así lo reconoce, sin ambages, el informe técnico del Servicio de Industrias y Promoción Agroalimentaria de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente.

Según el proyecto técnico de la empresa, la planta tratará 7.260 toneladas al año de residuos sandach, 22 toneladas al día frente a solo 7 toneladas diarias de residuos de golosinas.

¿De qué residuos se trata?

Los Subproductos Animales No Destinados al Consumo Humano (SANDACH) se clasifican en categorías según su nivel de riesgo para la salud pública y animal, de acuerdo con el Reglamento (CE) nº 1069/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo. Las categorías 2 y 3 que tratará la planta de biogás de La Polvorista presentan diferencias:

Categoría 2: Incluye materiales que presentan un alto riesgo sanitario. Entre ellos se encuentran los cadáveres de animales, sangre y vísceras no aptas para el consumo y lodos de matadero.

Categoría 3: Comprende materiales considerados de menor riesgo, como subproductos derivados de animales sacrificados aptos para el consumo humano pero que no se destinan a este fin por razones comerciales. Estos pueden ser utilizados en la fabricación de piensos para animales de compañía, entre otros usos. ​

El riesgo está descrito

Los documentos oficiales no dejan lugar a dudas. El tratamiento de este tipo de residuos implica enfrentarse a riesgos significativos por lo que solo pueden ser gestionados en instalaciones especiales.

  • Riesgos de contaminación microbiológica, con la presencia potencial de aalmonella, Ecoli o enterobacterias.
  • Riesgo de contaminación ambiental, por la emisión de olores, la generación de lixiviados cargados de nitrógeno y fósforo y la atracción de insectos y roedores.
  • Potencial de transmisión de enfermedades zoonóticas, como salmonelosis, brucelosis o peste porcina.

El propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en su documento oficial titulado “Programa de Control Oficial de Establecimientos, Plantas y Operadores SANDACH en Productos Fertilizantes 2022-2025”, reconoce de forma explícita que el uso de subproductos animales no destinados al consumo humano (SANDACH), especialmente los de categoría 2, conlleva riesgos sanitarios, ambientales y de seguridad que deben ser estrictamente controlados. El documento deja claro que los residuos SANDACH —sobre todo los de categoría 2— no son inofensivos ni asimilables a “restos orgánicos comunes«.

Más protección para los cerdos que para las personas

Se da la circunstancia de que buena parte de la información que ha salido a la luz no ha sido difundida por las autoridades ni por la empresa. Ha sido localizada, cotejada y desmenuzada por el equipo de expertos jurídicos y técnicos contratados por la Asociación de Empresarios del Polígono La Polvorista, que desde hace semanas está revisando, línea a línea, cada documento administrativo, informe ambiental, expediente técnico y resolución oficial buscando la forma de detener las obras de la planta de biogás.

Uno de los hallazgos más reveladores del equipo jurídico que representa a los empresarios de La Polvorista es tan absurdo como inquietante: la legislación española establece con claridad distancias mínimas entre este tipo de plantas que tratan residuos SANDACH y las explotaciones ganaderas porcinas para cuidar la salud de los cerdos.

Sin embargo, ni CARM ni Ayuntamiento de Molina de Segura han tenido en cuenta la salud de las personas que trabajan y viven a pocos metros de la planta de biogás. Quizá por eso, no hay informe de la Dirección General de Salud en la Declaración de Impacto Ambiental.

El Real Decreto 306/2020, que regula las condiciones de bioseguridad en granjas porcinas intensivas, establece en su Anexo V que toda instalación que manipule residuos animales de alto riesgo -como los SANDACH tipo 2– debe ubicarse al menos a:

  • 1 kilómetro de cualquier granja porcina.
  • 2 kilómetros si es una explotación de cría o centro de recogida de semen.
  • 3 kilómetros si se trata de un centro de concentración ganadera.

La lógica es evidente: evitar contagios, proteger la salud del ganado, impedir la propagación de enfermedades infecciosas como la peste porcina o la brucelosis, pero qué pasa con las personas.

En el caso de la planta de La Polvorista, hablamos de una instalación que estará a 700 metros de un colegio y a solo diez metros de naves industriales donde trabajan más de 3.500 personas, muchas de ellas mujeres, algunas embarazadas, expuestas diariamente al tráfico de camiones con cadáveres animales, lodos pestilentes y residuos con carga microbiológica.

¿Promesa o estrategia?

En medio de la polémica, el CEO de Heygaz, Francisco de Asís Maza, ha intentado enfriar la inquietud ciudadana. En una entrevista concedida al periódico La Verdad, ha reconocido abiertamente que la planta está autorizada para tratar lodos, purines y cadáveres de animales, pero ha matizado que la empresa ha decidido no hacerlo “por sensibilidad social”.

La frase, lejos de tranquilizar, ha hecho que la desconfianza se dispare porque la pregunta que muchos se hacen es sencilla y brutal: ¿Desde cuándo un fondo de inversión renuncia a los residuos más rentables por empatía?

Heygaz, la promotora, no es una ONG. Es una empresa creada para generar beneficios y maximizar la rentabilidad de un activo industrial. Y los residuos animales -especialmente los más conflictivos, como los SANDACH tipo 2- se pagan muy bien. Por lo tanto, si la autorización ya está concedida y el negocio es viable, ¿qué impediría que en unos meses, o unos años, la planta comience a tratar justo aquello que hoy promete no tocar?

Nada. Legalmente, la licencia lo permite. Y la “sensibilidad social” no figura en ningún BOE, la «sensibilidad social» no es vinculante.

Una web limpia, un proyecto turbio

Ante el revuelo generado entre vecinos y empresarios, Heygaz ha lanzado una página web específica sobre la planta de Molina de Segura: https://www.molinadesegura.heygaz.com.

El sitio está cuidadosamente diseñado y se presenta como una plataforma informativa al servicio de la transparencia. Pero en realidad omite sistemáticamente cualquier mención a los residuos más peligrosos que la planta está autorizada a tratar.

Nada se dice allí de los cadáveres animales, la sangre, los purines, los lodos de matadero o los residuos con restos de medicamentos veterinarios. No hay una sola línea sobre las fitohormonas mencionadas en el informe oficial, ni sobre las emisiones difusas de metano.

En cambio, se habla de energía verde, sostenibilidad, aprovechamiento de residuos orgánicos y apoyo al desarrollo local. Un relato amable y desinfectado, cuidadosamente redactado para inspirar confianza. Pero que no se corresponde con la realidad jurídica, técnica ni sanitaria del proyecto.

Un polígono bajo presión

Los empresarios del polígono La Polvorista no se fían. En las naves cercanas se producen alimentos, se manipulan especias aromáticas, se almacenan sustancias inflamables. Todo un ecosistema industrial que convive con cierta estabilidad, pero que podría verse alterado con la llegada de una planta que moverá más de 100 toneladas diarias de residuos orgánicos pestilentes, entre ellos restos animales en descomposición y lodos de depuradora.

Algunos empresarios ya han comunicado que se plantean abandonar la zona si la planta comienza a operar. Otros temen daños en sus productos o una degradación progresiva del entorno. Todos, sin excepción, reclaman que la planta de biogás se ubique en otro sitio alejado de empresas, viviendas y colegios.

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