El diputado de Podemos en la Asamblea Regional, Víctor Egío, ha salido indemne de la tormenta política provocada por su polémica intervención en comisión, donde ironizó sobre la legalización del tiro al pichón —propuesta impulsada por VOX y respaldada por el PP— y lanzó una propuesta alternativa: el «tiro al fachón».
Durante el debate, Egío criticó con dureza la moción defendida por la formación de Abascal, que planteaba restaurar esta práctica prohibida por ley desde 2017 en la Región de Murcia y también vetada a nivel nacional. El parlamentario morado tiró de sarcasmo y, visiblemente indignado, planteó una «disciplina deportiva» ficticia que consistiría en lanzar a un diputado de Vox en parapente desde una colina mientras otros participantes practican su puntería. Más tarde, ante las protestas de VOX, matizó que se refería a un «tiro al fachón con paintball».
La Comisión del Estatuto del Diputado y la Actividad Política se ha reunido este jueves para abordar el caso. Aunque sus deliberaciones son confidenciales, según hemos podido saber no se adoptará finalmente ninguna medida disciplinaria.
No es la primera vez que el diputado protagoniza un incidente en la Cámara. El pasado mes de junio fue suspendido durante un mes tras interrumpir una votación plenaria y negarse a abandonar el hemiciclo pese a la orden directa de la presidenta, Visitación Martínez. Aquel enfrentamiento también tuvo como telón de fondo una acusación de Vox, que lo tachó de absentista cuando, en realidad, se encontraba de permiso de paternidad.
Ahora, VOX vuelve a cargar contra él, esta vez por lo que considera una incitación a la violencia. Su portavoz adjunto en la Asamblea, Rubén Martínez Alpañez, ha denunciado públicamente que las palabras de Egío “animan a los cazadores a disparar contra los representantes de VOX, sean diputados o concejales”.
Pese a la controversia, Egío ha mantenido su rechazo frontal al tiro al pichón, al que considera una práctica “cruel y anacrónica”, y ha defendido el carácter satírico de su intervención, con la que —dice— pretendía evidenciar el sinsentido de debatir en 2025 sobre el regreso de un “deporte” basado en matar animales por entretenimiento.