Riña ideológica en la Asamblea Regional

"El Comunismo es un modelo teórico, que nunca se ha llevado a la práctica. No sé si sería posible a gran escala. Ha habido experiencias a nivel de pequeñas comunas en Israel, pero fracasaron. Nunca como Estado. Sin embargo, lo que sí se ha llevado a la práctica, es el Fascismo"

La Asamblea Regional de Murcia es el lugar donde se debaten y se aprueban las leyes y reglamentos que afectan a todos los murcianos y murcianas de la Región de Murcia. También es el lugar donde, a veces, nuestros diputados y diputadas se enzarzan en alguna riña ideológica.

Hubo un tiempo en España donde las proclamas ideológicas provenían de lo que todo el mundo conoce como “la izquierda”, debido a su necesidad de existir y darse a conocer después de cuarenta años de oscuridad. Había que presentarse en sociedad y explicar muy bien las políticas que se pretendían hacer. Era necesario no asustar; era necesario ser comprendidos, y aceptados. Hoy día, este papel lo está desempeñando el neofascismo.

Efectivamente, después de cuarenta años desde que “otras políticas” echaron a andar allá por octubre de 1982, el neofascismo trumpista, analfabeto, salvaje, ultramontano, fanático y atroz, tiene necesidad de explicarse. Quieren salir del armario más oscuro y maloliente para imponernos su terraplanismo y sus infames rosarios. Así, en un debate sobre el aborto, otro más, (que analizaremos en el siguiente artículo), los señores y señoras de VOX (Violencia, Odio y Xenofobia) tuvieron a bien recordarnos a todos y a todas, sin motivo alguno más allá de su contumacia y facundia, que el Comunismo había causado cien millones de muertos. La verdad es que no sé de dónde se sacan esa cifra y a cuento de qué, pero yo creo que confunden algo esencial, y es la ideología con el gobernante, con la persona en sí misma. Vamos a exponer, someramente, algunas características ideológicas para ver si somos capaces de determinar de qué tipo de ideología estamos hablando.


Nacionalismo extremo, es decir, exaltación de la nación por encima de todo, con un fuerte sentido de identidad nacional y superioridad. Este nacionalismo exacerbado no solo implica un amor profundo por el propio país, sino también una creencia en su excepcionalismo y, a menudo, una desconfianza o desdén hacia otras naciones y culturas. Se manifiesta en políticas que priorizan los intereses nacionales por encima de la cooperación internacional, y en un discurso que glorifica el pasado y los logros de la nación, a veces de manera acrítica e incluso distorsionada.


Autoritarismo, es decir, un gobierno centralizado y represivo, con un líder todopoderoso y un partido único. El autoritarismo se caracteriza por una concentración de poder en manos de un solo individuo o un pequeño grupo, con una supresión efectiva de la oposición política y una limitación severa de las libertades civiles. Este tipo de régimen se sostiene mediante la fuerza, la vigilancia y el control de la información, y busca moldear todos los aspectos de la vida pública y privada de los ciudadanos para asegurar su lealtad y obediencia.


Militarismo, es decir, gran importancia a las fuerzas armadas, la guerra y la expansión territorial. El militarismo impregna la sociedad con una cultura de la fuerza y la disciplina, donde el poderío militar se considera un símbolo de estatus y un instrumento para alcanzar objetivos políticos y económicos. Esto se traduce en un gasto desproporcionado en defensa, la glorificación de los héroes militares y una retórica agresiva que justifica la guerra y la conquista como medios legítimos para expandir la influencia y el territorio de la nación.

Corporativismo, es decir, organización de la economía en corporaciones controladas por el Estado, con colaboración forzada entre clases. El corporativismo busca eliminar el conflicto de clases mediante la creación de estructuras donde trabajadores, empresarios y el Estado colaboran bajo la supervisión y el control del gobierno. En la práctica, esto a menudo resulta en una supresión de los derechos laborales y una subordinación de los intereses económicos a los objetivos políticos del régimen, que utiliza estas corporaciones para movilizar recursos y controlar la actividad económica.


Represión, es decir, uso de la violencia, el terror y la propaganda para silenciar a la oposición y mantener el control. La represión es una herramienta fundamental de los regímenes autoritarios, que la emplean para eliminar cualquier desafío a su poder y mantener a la población en un estado de sumisión. Esto incluye el uso sistemático de la violencia física, la tortura, las detenciones arbitrarias y los asesinatos políticos, así como la manipulación de la información a través de la propaganda y la censura para moldear la opinión pública y justificar las acciones del régimen.


Culto al líder, es decir, adoración y obediencia ciega al líder carismático del régimen. El culto al líder es un fenómeno donde el líder del régimen es elevado a una posición de veneración casi religiosa, con sus palabras y acciones consideradas infalibles y su autoridad incuestionable. Este culto se construye mediante la propaganda, la manipulación de los medios de comunicación y la creación de una imagen idealizada del líder, que es presentado como un salvador o un guía iluminado. La adoración al líder sirve para unificar a la población, movilizarla en apoyo del régimen y suprimir cualquier disidencia.


Antiliberalismo, es decir, oposición feroz a la democracia liberal y al individualismo. El antiliberalismo rechaza los principios fundamentales de la democracia liberal, como el Estado de derecho, la separación de poderes, las libertades individuales y los derechos humanos. En su lugar, promueve un modelo de sociedad donde el Estado tiene un poder ilimitado para intervenir en todos los aspectos de la vida de los ciudadanos, y donde el individuo está subordinado a los intereses colectivos y a la voluntad del líder.


Racismo y xenofobia, es decir, frecuente discriminación y persecución de minorías étnicas, raciales o religiosas. El racismo y la xenofobia son manifestaciones de intolerancia y odio hacia aquellos que son considerados diferentes por su origen étnico, racial o religioso. Estos prejuicios se traducen en políticas y prácticas discriminatorias que marginan, excluyen y persiguen a las minorías, a menudo con el objetivo de mantener la pureza de la nación o de consolidar el poder de un grupo dominante. El racismo y la xenofobia pueden llevar a la violencia, la segregación y el genocidio.


Bien, si preguntamos a alguien de VOX nos dirá sin duda que en esta exposición de ideas reconoce al régimen dictatorial comunista de Stalin, de Mao Tse Tung, o de Kim Jong Un. Pero no es así. Se trata de la definición académica de FASCISMO. El Comunismo es otra cosa. Nadie sabe, a efectos prácticos, qué es el Comunismo, ya que jamás se ha puesto en práctica. Lo que se vivió en la época soviética en la URSS, o en la China de Mao, o actualmente en la Corea del Norte de Kim, no es Comunismo. Es una forma de Fascismo con otro nombre. También Putin es un pseudofascista que gusta mucho entre las filas de VOX.

El Comunismo es un modelo teórico, que nunca se ha llevado a la práctica. No sé si sería posible a gran escala. Ha habido experiencias a nivel de pequeñas comunas en Israel, pero fracasaron. Nunca como Estado. Sin embargo, lo que sí se ha llevado a la práctica, es el Fascismo. Y los muertos del Fascismo, solo en la Segunda Guerra Mundial, fueron cincuenta millones, y éstos sí, con nombres y apellidos. Echarle la culpa a una ideología “desconocida” y nunca puesta en práctica de los crímenes de unos dictadores “académicamente fascistas” solo demuestra la ignorancia de quien hace el análisis.

Sí, es cierto, Stalin llevaba la hoz y el martillo en la solapa, pero usaba el martillo para romper cabezas, y la hoz para cortar cuellos. ¡Qué lo entiendan ya de una vez los del Odio, la Violencia y la Xenofobia (VOX)!: romper cabezas y cortar cuellos no forma parte de la ideología comunista; del Fascismo, sí. Y en la asamblea regional no reconozco a ningún comunista (especialmente porque no tienen la formación necesaria), pero a algunos fascistas (precisamente porque no tienen la formación necesaria), sí los reconozco. Un saludo a todo el mundo.

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