La planta de biogás promovida por Heygaz Spain, S.L. —antigua Efedos Biogás— no será considerada como una “industria especial de alta incidencia ambiental” en Molina de Segura. Así lo ha resuelto la Dirección General de Medio Ambiente de la Región de Murcia, en un informe emitido el 25 de marzo de 2025, en respuesta a la solicitud del Ayuntamiento de Molina de Segura.
El razonamiento es, cuanto menos, llamativo: como el proyecto ha pasado por los procedimientos legales de evaluación ambiental y ha obtenido la autorización ambiental integrada, se considera que los posibles impactos negativos están ya controlados. Por tanto, se concluye que la planta no tiene una “alta incidencia ambiental” y no se justifica su inclusión en esa categoría urbanística especial.
Pero, ¿cómo se entiende que una instalación que procesa residuos orgánicos, genera biometano y trabaja con gases y digestión anaerobia no se considere de alto impacto ambiental? ¿Basta con cumplir los trámites para eliminar de golpe la peligrosidad inherente a la actividad?
La lógica del informe se apoya en que todos los procesos estarán confinados en naves cerradas y depósitos estancos, con sistemas de depuración de emisiones y cumplimiento de las llamadas “Mejores Técnicas Disponibles” exigidas por la normativa europea. Sobre el papel, todo controlado. En la práctica, nadie menciona qué pasará si algo falla.
Lo paradójico es que el propio hecho de haber exigido una evaluación de impacto ambiental ya indica que la planta tiene un potencial de afección relevante. De hecho, esa es la razón por la que se activa ese tipo de procedimiento obligatorio.
¿Han maquillado la realidad?
Confundir el procedimiento con la ausencia de riesgos reales es una forma elegante de maquillar la realidad técnica, y puede abrir la puerta a que actividades industriales complejas se instalen en zonas donde, de otro modo, estarían vetadas.
El PGMO de Molina de Segura contempla la figura de “industria especial” precisamente para establecer un mayor control y una localización adecuada de actividades con posible impacto ambiental o sobre la salud. Pero ahora, con esta interpretación administrativa, esa categoría pierde parte de su sentido.
Desde el Ayuntamiento de Molina de Segura se había planteado la necesidad de ese informe para valorar si esta planta debía tener una consideración especial. La respuesta regional ha sido clara: no lo ven necesario, porque los papeles están en regla. Y mientras tanto, los vecinos se preguntan si, en cuestiones ambientales, cumplir trámites basta para dormir tranquilos.
Más aún si se tiene en cuenta un dato clave: los ayuntamientos de Murcia y de Mula han denegado licencias de obra a sendas plantas de biogás por considerarlas, con razón, industrias de alto impacto ambiental. Y ambas estaban mucho más alejadas de núcleos de población que la de La Polvorista.
No obstante, el informe también deja claro que aunque los informes medioambientales sean positivos, la última palabra siempre la tiene el ayuntamiento que da la licencia de obras. Y el Ayuntamiento de Molina de Segura dirigido por José Ángel Alfonso dio licencia de obras a en julio de 2024.
Los empresarios no dan valor al informe
Los empresarios del polígono la Polvorista no dan ningún valor a ese informe de la Dirección General de Medio Ambiente porque son parte del procedimiento. Los empresarios están trabajando para que sea un juez, a priori imparcial, quien decida si se trata o no de una industria especial de alto impacto.
En opinión de los empresarios y de su equipo de abogados, lo que ha hecho la Dirección General de Medio Ambiente es redefinir el concepto de «alta incidencia ambiental».
Como el Plan General de Molina de Segura habla de actividades con “alta incidencia ambiental”, pero no dice exactamente qué significa eso ni da una lista cerrada, la Dirección General de Medio Ambiente, en lugar de aplicar el principio de precaución, ha interpretado que «si el proyecto pasa todos los trámites legales y se le ponen suficientes medidas correctoras, entonces ya no tiene alta incidencia ambiental.”
Es decir, para ellos, una planta de biogás solo sería de alta incidencia si no pasara la evaluación ambiental con éxito. Absurdo. Es como decir que un coche no es peligroso si tiene frenos y airbag, aunque vaya a 200 por hora.
Pero el hecho de que el proyecto haya superado la evaluación ambiental ordinaria y la autorización ambiental integrada, que son trámites obligatorios, no elimina el hecho de que es una instalación industrial que trata residuos orgánicos, genera gases como metano, que son altamente inflamables; implica transporte, almacenamiento, digestión anaerobia, riesgo de olores, emisiones, vertidos…Es decir: riesgo hay. Pero como “todo está previsto y documentado”, dicen que no pasa nada.
El argumento que usan es este: si pasa la evaluación ambiental, es que no tiene impacto significativo. Y como no tiene impacto significativo, no es de alta incidencia ambiental. Y como no es de alta incidencia, no es una industria especial.
Se trata de un argumento tramposo porque se supone que se ha pedido el informe a la Dirección General de Medio Ambiente precisamente para saber si lo es, no para que te digan que no lo es porque ha pasado otro informe. La pescadilla que se muerde la cola.