La paradoja murciana: una región rica en percepción, pobre en realidad

Los murcianos sufren el síndrome del "todo va bien" porque hace buen clima y luce el sol. Solo así se entiende que una mayoría crea que la Región de Murcia está en la media de riqueza del país

Al fin lo entiendo. Un estudio de la Universidad de Murcia ha destapado una de las paradojas más fascinantes de la psicología social murciana: los habitantes de la región parecen convencidos de que viven en un vergel de riqueza y prosperidad… aunque los datos económicos oficiales indiquen lo contrario. Así se entienden muchas cosas. Se trata de la I Encuesta de Calidad y Hábitos de Vida en la Región de Murcia, que ha revelado que un 50,2% de los encuestados cree que la comunidad está en la media de riqueza y desarrollo del país, y un 8,9% incluso la coloca entre las cinco más prósperas. Murcianos visionarios, sin duda, que ven lo que las estadísticas no alcanzan a reflejar. En San Esteban deben estar dando saltos de alegría pues han logrado hacer creer a un buen número de personas que viven en «la mejor tierra del mundo».

La realidad, sin embargo, es un poco menos amable. Los números fríos y desalmados del PIB per cápita, los niveles salariales y otros indicadores de desarrollo económico sitúan a la Región de Murcia por debajo de la media nacional. Entonces, ¿cómo es posible este desajuste entre percepción y realidad? ¿Acaso el sol murciano no solo broncea, sino que también induce estados de optimismo desmedido? La respuesta está en un fenómeno conocido como sesgo de autopercepción positiva, ese mecanismo psicológico que hace que incluso quien vive en un piso sin ascensor y con goteras siga creyendo que su hogar es «acogedor y con encanto».

Entre la percepción y la realidad

La encuesta realizada a 1148 personas arroja datos aún más desconcertantes: el 72,9% de los encuestados otorga a la calidad de vida en la región un notable alto (7 o más sobre 10), y un 65% asegura haberse sentido feliz «siempre» o «casi siempre» en el último mes. Datos que, comparados con las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), dejan a la ciencia social en una situación delicada: en 2023, la Región de Murcia registró un índice de calidad de vida de 100,381 puntos, por debajo de la media nacional (101,54) y ocupando la cuarta peor posición en España.

El informe de la Universidad de Murcia destaca que este optimismo se dispara especialmente entre quienes creen que la economía regional es “muy buena” (84,6%) o “buena” (79,4%). Curiosamente, entre quienes la califican como «mala» o «muy mala», un amplio porcentaje sí reconoce que la región está entre las más pobres. Esto nos lleva a concluir que la riqueza es, ante todo, un estado mental. Si crees que vives en la abundancia, enhorabuena, Murcia es tu Dubái particular.

Cuando la realidad económica choca con la burbuja de la percepción

Otro dato llamativo es el factor ideológico en la percepción de la economía. Los votantes de partidos como PP y VOX son los más convencidos de que la Región de Murcia va como un tiro. En cambio, los votantes de PSOE y Podemos-IU-Alianza Verde ven la región como un páramo económico. Una evidencia más de que la realidad, más que una cuestión de hechos, es un asunto de interpretación.

La edad y el nivel de ingresos también influyen. La franja de 31 a 44 años, más conectada con las facturas y la hipoteca, es la que más tiende a situar Murcia entre las regiones más pobres (43,4%). Y aquí viene la ironía suprema: los hogares con ingresos superiores a 5.000 euros al mes son los que más consideran que la región está por debajo de la media (51,7%). Es lo que tiene poder viajar y comparar, que uno se da cuenta de que lo que en la Región de Murcia parece lujo, en otras partes es lo normal. ¿Acaso no celebramos en Murcia como nuevos autobuses contaminantes con más de 12 años de antigüedad?

El síndrome del «todo va bien»

El sesgo de autopercepción positiva tiene múltiples raíces. El arraigo cultural y el sol perpetuo pueden contribuir a esa sensación de bienestar. Pero, según los autores del estudio, influye el hecho de que la comparación se haga más con el pasado inmediato que con otras regiones más desarrolladas. Es decir, si ayer había un socavón en la calle y hoy hay una acera, pues claro, la Región de Murcia está en pleno progreso.

Por otra parte, según el estudio, los murcianos solo reconocen los problemas cuando se les pregunta de forma directa, de lo contrario ni los mencionan. Entre las principales preocupaciones destacan la mala imagen que se tiene de la región en el resto del país, la falta de empleo y el subdesarrollo. Pero como estas preocupaciones no forman parte de la conversación diaria, no alteran la percepción general de que «aquí se vive bien».

¿Optimismo o complacencia?

Aquí entra la cuestión clave: ¿es bueno este optimismo? Desde luego, ayuda a evitar úlceras y noches de insomnio. Pero también puede ser un freno para la reivindicación de mejoras estructurales. Si uno cree que la Región de Murcia está en la media o entre las más ricas, no va a exigir grandes cambios ni reformas.

Y esto se traduce en lo que ya se ve: pese a las evidentes desigualdades y déficits económicos, la Región de Murcia no es precisamente un hervidero de protestas. La pasividad social y la falta de presión sobre las administraciones públicas pueden estar alimentadas por esta percepción optimista. Si todo va bien, ¿para qué preocuparse?

Confianza en las instituciones: el gran suspenso

El informe también toca un punto espinoso: la confianza en las instituciones. Aquí los datos no engañan. Solo un 30,3% de los encuestados confía en el sistema judicial, un 21,5% en los medios de comunicación y un ínfimo 4,7% en los políticos. Parece que la desafección política y mediática sigue en ascenso, aunque, por alguna razón, esto no se traduce en una demanda activa de cambios. La gente prefiere seguir confiando en su propia percepción antes que en la realidad que le ponen delante.

Si algo deja claro este estudio de la Universidad de Murcia es que la percepción no es un reflejo fiel de la realidad, sino una construcción subjetiva influida por factores biológicos, psicológicos y sociales. Mientras en las estadísticas la Región de Murcia sigue peleando por salir del vagón de cola, en la mente de sus habitantes la región ya está a las puertas de la Champions League económica. Y al final, quién necesita cifras cuando se puede vivir con la certeza de que, con sol, playa y paparajotes, la vida es simplemente mejor. ¡A tomar puñetas las estadísticas que hablan de pobreza! Aquí brilla el sol, el clima es envidiable… y eso es lo que realmente importa, ¿no?.

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