El juego y las apuestas en adolescentes alcanzan niveles alarmantes en la Región de Murcia, según un estudio de la UMU

Los salones de juego en Murcia ha crecido un 7.320% en solo cuatro años. La edad media de inicio en el juego es de 14,7 años, tanto para apuestas presenciales como online. El problema del juego ha llegado incluso a las aulas
Imagen generada con IA

La adicción a los juegos de azar entre los adolescentes se está convirtiendo en una epidemia silenciosa en España. La facilidad de acceso a las apuestas, la publicidad agresiva y la falta de regulación efectiva han disparado las cifras de menores que juegan con dinero real. En algunas comunidades autónomas, como la Región de Murcia, el fenómeno alcanza niveles alarmantes. Un estudio del Departamento de Sociología de la Universidad de Murcia pone cifras a esta realidad y expone cómo las estrategias del sector del juego están captando cada vez a más jóvenes.

El estudio «La adicción de la población adolescente a los juegos de azar…, entre la influencia cultural, la accesibilidad y la permisividad legal», realizado por Juan Carlos Solano Lucas, Juan Antonio Clemente Soler y Marcos Bote Díaz, del Departamento de Sociología de la Universidad de Murcia, pone cifras a esta realidad y expone cómo las estrategias del sector del juego están captando cada vez a más jóvenes, especialmente en la Región de Murcia, donde el fenómeno alcanza niveles alarmantes.

Murcia lidera el ranking del juego entre adolescentes

Los datos del estudio son demoledores:

  • El 25,6% de los jóvenes murcianos han jugado online con dinero real en el último año, más del doble de la media nacional (10,7%).
  • El 28,9% ha jugado de manera presencial, mientras que en el resto de España el porcentaje es del 17,7%.
  • El 31,6% de los chicos y el 25,5% de las chicas en Murcia han jugado en locales físicos o casas de apuestas.
  • La edad media de inicio en el juego es de 14,7 años, tanto para apuestas presenciales como online.
  • En la Región de Murcia hay 47,6 salas de juego y apuestas por cada 100.000 habitantes, casi tres veces más que la media nacional y la mayor concentración de España.

La edad media de inicio en el juego es de 14,7 años, tanto para apuestas presenciales como online

Los datos reflejan una realidad inquietante: en Murcia, jugar con dinero se ha convertido en una actividad cotidiana para muchos adolescentes. Mientras que en el resto del país la brecha de género en el juego sigue siendo evidente (los chicos juegan más que las chicas), en Murcia la diferencia se ha reducido drásticamente, lo que indica que las apuestas están calando en ambos sexos por igual.

La Región de Murcia: un paraíso para el negocio del juego

Entre 2018 y 2022, el número de salones de apuestas en España creció un 49,4%, pasando de 621 a 928. Sin embargo, el caso de la Región de Murcia es extremo: en esos cuatro años, el número de salas de apuestas pasó de 5 a 371, un aumento del 7.320%. La comunidad tiene más establecimientos de este tipo que Madrid (597) y la Comunidad Valenciana (562), a pesar de contar con una población significativamente menor.

Este crecimiento descontrolado se debe en parte a una mala gestión política (legislativa y ejecutiva) por parte del Gobierno regional. En 2018, el gobierno murciano anunció que iba a paralizar la concesión de nuevas licencias de juego. Sin embargo, el aviso previo permitió que las empresas solicitaran una avalancha de permisos antes de que la restricción entrara en vigor. Como resultado, en lugar de frenar la expansión, se produjo una explosión de nuevos locales que han convertido a Murcia en la capital del juego en España.

La cercanía de estos establecimientos a centros educativos y barrios residenciales facilita el acceso de los menores. Estudios internacionales han demostrado que vivir a menos de 250 metros de un casino o salón de apuestas aumenta hasta un 55,3% la probabilidad de jugar de manera regular y agrava el riesgo de desarrollar ludopatía. En la Región de Murcia, la proximidad de estos negocios a zonas escolares es alarmante, lo que plantea serias dudas sobre la aplicación de la normativa que prohíbe la entrada de menores.
Una ley ineficaz: la permisividad que permite a los menores jugar sin restricciones

Aunque la ley prohíbe el acceso de menores a los juegos de azar, en la práctica no se está cumpliendo. Según el estudio, los adolescentes murcianos no solo juegan con dinero, sino que lo hacen con una frecuencia preocupante. El 20% de los jóvenes que juegan lo hacen al menos una vez a la semana.

El documento también señala que las medidas de control en los salones de juego son insuficientes y que, en muchos casos, la supervisión es mínima. Además, los operadores han encontrado formas de esquivar la regulación con estrategias como:

  • Apuestas de bajo coste: permiten a los jóvenes invertir pequeñas cantidades de dinero, generando la sensación de que es una actividad sin riesgo.
  • Ofertas y promociones encubiertas: aunque la ley prohíbe ofrecer incentivos en los salones de juego, muchos locales en Murcia han encontrado maneras de atraer a los jóvenes con desayunos a precios irrisorios o promociones disfrazadas.
  • Uso de intermediarios: algunos adolescentes cuentan con la colaboración de adultos que apuestan en su nombre.

El estudio también pone el foco en la publicidad y el marketing del juego, que sigue estando presente en redes sociales, eventos deportivos y plataformas digitales frecuentadas por jóvenes. Aunque el Real Decreto 958/2020, de 3 de noviembre, trató de limitar la publicidad del juego, en 2021 el Tribunal Supremo eliminó varias restricciones clave, como la prohibición de usar personajes famosos en anuncios o la limitación de la publicidad en plataformas de vídeo online. Como resultado, los adolescentes siguen expuestos a mensajes que glorifican las apuestas y presentan el juego como una oportunidad de éxito financiero fácil.

El juego en los colegios: apuestas en el aula y ruletas en el móvil

Los testimonios recogidos en el estudio revelan que el problema del juego ha llegado incluso a las aulas. Durante los recreos o en ausencia de los profesores, los adolescentes organizan apuestas dentro del colegio:

“En mi clase, cuando falta un profesor, veo a un grupo de gente jugando a la ruleta en el móvil.” (Testimonio recogido en un grupo de discusión).

Otro fenómeno preocupante es el auge de las “cajas de botín” en los videojuegos, un mecanismo que funciona de manera similar a las apuestas y que está introduciendo a los menores en el mundo del azar desde edades tempranas. Según los jóvenes entrevistados:

“Yo creo que una de las primeras formas de ludopatía que se pueden encontrar los jóvenes son los videojuegos. Las cajas de botín te hacen querer comprar más y más.”

Estos comportamientos indican que la adicción al juego ya no es un problema aislado, sino una tendencia que se está normalizando entre los menores.

Consecuencias devastadoras

El estudio advierte que la adicción al juego no es solo una cuestión de cifras, sino que tiene un impacto devastador en la vida de los adolescentes. Entre las principales consecuencias detectadas en los jóvenes con hábitos de juego, se destacan:

Aislamiento social y conflictos familiares: la adicción al juego no solo afecta al joven, sino también a su entorno. Las discusiones en casa aumentan, la confianza se rompe y las relaciones personales se deterioran. Algunos adolescentes se aíslan de sus amigos y familiares, evitando hablar sobre su problema.

Fracaso escolar y abandono educativo: los adolescentes que desarrollan adicción al juego tienen un mayor riesgo de bajo rendimiento académico y deserción escolar. La obsesión por apostar puede llevarlos a descuidar sus estudios, perder el interés en las clases e incluso faltar al colegio para ir a los salones de juego.

“Yo dejé de hacer trabajos porque me pasaba toda la tarde viendo apuestas. Al final me quedaba sin tiempo para estudiar y empecé a suspender.» (16 años)

Problemas económicos y endeudamiento precoz: muchos jóvenes empiezan apostando pequeñas cantidades, pero con el tiempo aumentan su inversión en un intento de recuperar pérdidas, lo que los lleva a gastar dinero destinado a necesidades básicas. En algunos casos, recurren a préstamos familiares, amigos o incluso pequeños hurtos para seguir apostando.

“Al principio solo ponía un euro, luego cinco, luego diez… Un día llegué a meter 50 y lo perdí todo. Me sentí fatal, pero quería recuperarlo. Terminé pidiendo dinero a mis padres sin decirles para qué era.” (17 años)

Ansiedad, estrés y depresión: la incertidumbre de las apuestas, la presión por ganar y la frustración de las pérdidas generan un alto nivel de estrés y ansiedad en los jóvenes. Los sentimientos de culpa, impotencia y baja autoestima son comunes entre los adolescentes que han caído en la trampa del juego.

“Cuando pierdes dinero te quedas mal. No lo puedes sacar de la cabeza y piensas en cómo hacer para ganarlo otra vez. Y si ganas, te emocionas y quieres más. Es un círculo vicioso.” (15 años)

Mayor riesgo de consumo de alcohol y drogas: diversos estudios han señalado que la ludopatía en adolescentes está relacionada con un mayor consumo de sustancias, especialmente alcohol y cannabis. La falta de control impulsivo y la búsqueda de sensaciones extremas llevan a muchos jóvenes a combinar ambas adicciones.

«Algunos amigos que juegan también beben. Dicen que les ayuda a relajarse cuando pierden, pero en realidad solo hace que apuesten más.” (16 años)

Conductas delictivas: en los casos más graves, los jóvenes adictos al juego pueden incurrir en robos o fraudes para conseguir dinero, poniendo en riesgo su futuro legal y su reputación.

Mis padres empezaron a sospechar cuando vieron que siempre estaba con el móvil y que me ponía muy nervioso cuando me preguntaban en qué gastaba el dinero.” (16 años)

¿Cómo frenar esta crisis?

El estudio concluye que es imprescindible una intervención urgente y multidimensional para frenar la expansión del juego entre los adolescentes. Las principales medidas que proponen los investigadores incluyen:

  • Aplicación estricta de la ley: Reforzar los controles en los salones de juego y sancionar de manera efectiva a quienes permitan la entrada de menores.
  • Mayor regulación de la publicidad del juego: Prohibir la publicidad en plataformas digitales dirigidas a jóvenes y restringir la aparición de figuras influyentes en anuncios de apuestas.
  • Limitación de la densidad de salones de juego: Establecer una distancia mínima entre estos locales y los centros educativos.
  • Educación y prevención en las escuelas: Implementar programas que enseñen a los adolescentes sobre los riesgos del juego y la manipulación de la publicidad
  • Atención psicológica especializada: Crear programas de detección y tratamiento para menores con problemas de juego y ofrecer apoyo a sus familias.

Los datos evidencian que el juego está capturando a cada vez más adolescentes, con la permisividad de un sistema que no ha sabido frenar su expansión. Si no se toman medidas urgentes, la ludopatía juvenil podría convertirse en la próxima gran crisis de salud pública en España y, por supuesto, en la Región de Murcia convertida ya en un paraíso para el negocio del juego.

¿Puede haber relación entre economía sumergida y locales de juego?

La alta tasa de economía sumergida en la Región de Murcia puede estar influyendo directamente en la proliferación de locales de juegos y apuestas. ¿Por qué? Porque el juego ofrece una vía eficaz y relativamente sencilla para blanquear dinero que no ha sido declarado, y eso en una economía con mucha actividad informal es especialmente atractivo.

Cuando una parte importante del dinero que circula en una región no pasa por el control fiscal —ya sea porque proviene de trabajos sin declarar, negocios que evaden impuestos o actividades ilícitas—, muchos buscan formas de legalizarlo. Y los salones de juego son ideales para eso: basta con meter dinero en una máquina, hacer unas pocas apuestas, y luego retirar el efectivo o justificarlo como «ganancias». Ya está: el dinero ahora tiene una apariencia legal.

Según un estudio elaborado en 2024 por el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Murcia, por encargo del Consejo Económico y Social (CES) y la Consejería de Empresa, Empleo y Economía Social, la economía sumergida en la Región de Murcia representaba en 2022 el 17,4% de su Producto Interior Bruto (PIB). Este porcentaje se traduce en una cifra que oscila entre 5.600 y 6.900 millones de euros anuales, equivalente al presupuesto anual de la comunidad autónoma o al triple de la inversión en sanidad. La Región de Murcia sigue estando por encima de la media nacional, que se sitúa en el 15,8%.

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