Abascal agita el fantasma de la islamización y amenaza un «pacto del ventorro» en la Región

El Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí se imparte desde hace años en cinco comunidades autónomas españolas. Son clases extracurriculares, no obligatorias ni evaluables

Santiago Abascal ha encontrado un nuevo enemigo: 348 alumnos murcianos que estudiarán —de forma voluntaria y fuera del horario lectivo— Lengua Árabe y Cultura Marroquí. Con ellos ha cargado este sábado para exigir su eliminación inmediata como condición para aprobar, por ejemplo, los presupuestos de la Región de Murcia.

https://twitter.com/Santi_ABASCAL/status/1903484784816300263

“El programa parece más un plan de islamización que una medida de integración”, bramó el líder de Vox. Y con esa frase pone en duda la legitimidad de un convenio internacional firmado por España y Marruecos en 1980 y revalidado sin objeciones por gobiernos de distinto signo.

De hecho, fue el propio Gobierno de Mariano Rajoy, en 2016, el que reactivó este programa en varias comunidades autónomas, incluida la Región de Murcia, donde se implantó por primera vez en cinco colegios públicos. Aquel curso arrancó sin ruido mediático ni discursos apocalípticos. Y nadie —ni siquiera Vox, que ya existía— habló entonces de “suicidio cultural”. Tampoco puso pegas en 2023 cuando alcanzó un pacto de gobierno con el PP de López Miras.

El programa se basa en un Convenio Cultural firmado por España y Marruecos el 14 de octubre de 1980 en Rabat, y publicado en el BOE del 30 de abril de 1990. En su artículo 12, establece que ambos países facilitarán la enseñanza de la lengua y cultura de origen a los hijos de emigrantes residentes en el país receptor.

El artículo 12 es clave:

“Las partes firmantes facilitarán la enseñanza de la lengua y cultura de origen a los hijos de los trabajadores emigrantes residentes en el país receptor.”

Este convenio es la base legal que ampara el programa que Marruecos desarrolla en varios países europeos, incluida España, para ofrecer clases de árabe clásico y cultura marroquí a sus nacionales residentes en el extranjero. El programa se concretó más adelante con acuerdos específicos entre ambos Ministerios de Educación y ha sido validado por sucesivos gobiernos españoles, tanto del PP como del PSOE.

Además de en España, el programa se aplica en Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania e Italia.

Cinco comunidades, miles de alumnos

El Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí se imparte actualmente en cinco comunidades autónomas españolas:

  • Cataluña: 1.500 alumnos
  • Andalucía: 1.200 alumnos
  • Castilla-La Mancha: 300 alumnos
  • Murcia: 348 alumnos
  • La Rioja: 100 alumnos

En total, unos 3.500 estudiantes de origen marroquí participan en estas clases voluntarias, impartidas por profesorado designado y financiado por el Ministerio de Educación de Marruecos, en coordinación con el Gobierno español. Son clases extracurriculares, no obligatorias ni evaluables, dirigidas exclusivamente a hijos de inmigrantes marroquíes que desean conservar su lengua y cultura de origen.

En el caso murciano, el programa se implantará en diez centros educativos de municipios con alta presencia de población extranjera, como San Pedro del Pinatar, Águilas, Torre Pacheco y la pedanía murciana de El Palmar. La Consejería de Educación defiende que el programa fomenta el respeto, la diversidad y la integración, sin sustituir en ningún caso a la enseñanza oficial.

Racismo de manual, crisis política en puerta

Para Vox, sin embargo, el programa es una rendición. Abascal lo ha calificado como una “herramienta de islamización” y ha acusado tanto al PP como al PSOE de colaborar en un supuesto plan para diluir la identidad española.

Nada nuevo bajo el sol. Es el mismo discurso identitario que el partido ha enarbolado desde su fundación. Pero esta vez con una novedad: la Región de Murcia depende de Vox para aprobar los presupuestos. Y Abascal lo sabe.

Con su amenaza, el líder ultra no solo pone en jaque las cuentas regionales, sino que dinamita otro posible pacto del ventorro en la Región de Murcia entre PP y Vox. Lo hace a sabiendas de que el programa es legal, marginal (afecta al 0,1% del alumnado) y fue reactivado por su propio socio de gobierno en 2016.

¿Y ahora qué?

El PP de López Miras debe decidir entre ceder al chantaje ideológico de Vox o defender un compromiso institucional y educativo avalado por el Estado desde hace 40 años. Si cede, se pliega al racismo político. Si resiste, pone en peligro la estabilidad parlamentaria dado que rechaza cualquier pacto con el PSRM-PSOE. López Miras prefiere pactar con la extrema derecha como viene haciendo desde hace tiempo.

En cualquier caso, Abascal ha conseguido lo que buscaba: convertir a unos pocos alumnos en carne de campaña, agitar el miedo al “otro” y reforzar su relato de choque de civilizaciones. Una estrategia tan burda como peligrosa.

Porque no se trata del árabe. Se trata del miedo como herramienta de poder. Y del uso descarado de los más vulnerables para ganar titulares y condicionar gobiernos.

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