Aagesen defiende el biogás con garantías ambientales y emplazamientos sin conflicto

Los colectivos en defensa del Mar Menor aprovecharon su reunión con la ministra Aagesen para expresar su rechazo a las plantas de biogás cerca de colegios, núcleos urbanos y de la laguna
La ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen

La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, ha subrayado la importancia de garantizar el máximo respeto ambiental en la instalación de plantas de biogás en España. Durante su visita a Murcia, la ministra ha insistido en que el desarrollo de estas infraestructuras debe realizarse bajo estrictos criterios de sostenibilidad y en ubicaciones que no generen conflictos con el territorio ni con las comunidades locales.

Las declaraciones de Aagesen llegan en un momento en el que la expansión de las plantas de biometano ha despertado inquietud entre la ciudadanía, especialmente en aquellas zonas donde estas instalaciones se encuentran cerca de núcleos urbanos.

En su intervención ante los medios, la ministra ha reconocido la existencia de un debate social en torno a este modelo energético, pero ha defendido su implementación como una alternativa eficiente para la gestión de residuos ganaderos y una fuente de energía renovable clave en la transición ecológica del país.

Medioambiente y gestión ganadera

Uno de los principales temas tratados durante la reunión que Aagesen ha mantenido en Murcia con agentes sociales ha sido precisamente el impacto de las plantas de biogás en el entorno y la preocupación de distintos sectores. En el encuentro se han puesto de manifiesto dos visiones: por un lado, la inquietud de ciertos colectivos por la proliferación de este tipo de infraestructuras y su posible impacto ambiental y social; y, por otro, la necesidad del sector ganadero de contar con soluciones eficientes para la gestión de los residuos orgánicos que generan sus explotaciones.

«Hay preocupación en algunos sectores por el crecimiento de estas instalaciones, pero también hay un sector ganadero que necesita una gestión adecuada de sus residuos. Por eso, debemos abordar este asunto con rigor, con el máximo respeto ambiental y con una planificación estratégica que tenga en cuenta todas las sensibilidades», ha señalado Aagesen.

Defiende que se busquen ubicaciones adecuadas

En este sentido, la ministra ha defendido la viabilidad de las plantas de biogás y ha asegurado que existen múltiples soluciones tecnológicas para reducir su impacto en el entorno. Entre ellas, destaca la implementación de sistemas avanzados de desodorización, algunos de los cuales utilizan procesos biológicos para mitigar los olores generados durante la producción de biogás.

«Contamos con numerosas tecnologías para evitar molestias a la población. Los avances en desodorización permiten reducir significativamente la emisión de olores, y la planificación logística puede evitar que el tráfico rodado de vehículos pesados afecte a los núcleos urbanos cercanos», ha explicado Aagesen.

Además, la ministra ha insistido en la necesidad de buscar ubicaciones adecuadas para estas plantas, de modo que su instalación no genere conflictos con el territorio ni con las comunidades locales. «No se trata solo de aplicar la mejor tecnología, sino también de mantener un diálogo constante con los actores implicados para encontrar los emplazamientos más idóneos».

Impacto en el Mar Menor y la gestión de residuos agrícolas

Uno de los puntos clave en la intervención de la ministra fue la relación entre la gestión de los residuos agrícolas y ganaderos y la situación medioambiental del Mar Menor. Aagesen ha alertado de que una mala gestión de los purines y otros residuos puede provocar vertidos contaminantes que agraven el deterioro de la laguna salada, un ecosistema que en los últimos años ha sufrido graves crisis ecológicas debido al exceso de nutrientes y la contaminación procedente de actividades agrícolas e industriales.

«Lo que necesitamos aquí es muchísimo diálogo y una planificación responsable. Los purines requieren una gestión eficiente porque, de lo contrario, podrían derivar en nuevos episodios de contaminación que afectarían directamente al Mar Menor», ha advertido la ministra.

Para evitar estos problemas, Aagesen apuesta por una estrategia de gestión integrada de residuos que combine la generación de biogás con medidas estrictas de control medioambiental. En este sentido, defiende el papel del Ministerio para la Transición Ecológica en la supervisión de estas instalaciones y en el desarrollo de normativas que garanticen su sostenibilidad a largo plazo.

La ministra ha reiterado que el impulso de las energías renovables, incluido el biogás, es una pieza clave en la estrategia de descarbonización de España. Sin embargo, subraya que este desarrollo debe realizarse con criterios de equilibrio territorial y con la participación de todas las partes implicadas.

«Nuestro objetivo es avanzar hacia un modelo energético más sostenible, pero siempre desde el diálogo y el respeto al territorio. La transición ecológica no puede generar nuevos conflictos sociales ni medioambientales, sino que debe ser una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas y la sostenibilidad de nuestros recursos», afirmó.

En este sentido, Aagesen ha llamado a las administraciones locales, al sector empresarial y a la sociedad civil a trabajar de forma conjunta en la búsqueda de soluciones que permitan compatibilizar el desarrollo de energías renovables con la protección del medioambiente y el bienestar de las comunidades.

«Estamos ante una oportunidad para hacer las cosas bien. El biogás puede ser una herramienta clave para la gestión de residuos y la generación de energía limpia, pero su desarrollo debe estar basado en el consenso, la innovación y el compromiso con la sostenibilidad», ha concluido la ministra.

Biogás, los riesgos crecen

El divulgador y científico del CSIC, Fernando Valladares, ha firmando el documento de constitución de la plataforma Stop Biogás Mar Menor como un integrante más.

Valladares explica que una planta de biogás, a día de hoy, se convierte con demasiada frecuencia en una fuente de nuevos riesgos y problemas. Especialmente cuando la planta se hace de gran tamaño por economía de escala, es decir, abaratar costes netos y aumentar las ganancias económicas.

«Dado el ambiente favorable, con subvenciones y ayudas, muchos inversores y otros tantos ayuntamientos solo tienen en cuenta la cara amigable de esta industria y olvidan a la ciudadanía que será quien sufra las pestilencias y todos los problemas sanitarios, ambientales, económicos y sociales que generan estas instalaciones, sobre todo cuando son de gran tamaño» concluye Valladares.

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