Titula que algo queda. Cuatro palabras para resumir la gestión política del Gobierno de López Miras. Un presidente acostumbrado a mentir sin consecuencias porque sus votantes disfrutan siendo engañados. Solo así se se entiende tanta sinvergonzonería.

El presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, acaba de conmemorar el 50 aniversario del hospital Virgen de la Arrixaca con un acto institucional en el que ha destacado la importancia de este centro sanitario como referente. Sin embargo, entre los discursos y las loas a su medio siglo de historia, hubo un gran ausente: la ambiciosa ampliación del hospital, prometida en 2019 con una inversión de 100 millones de euros, de la que, cinco años después, no hay rastro alguno.
En 2019, el Gobierno regional presentó con gran despliegue mediático un plan de ampliación que, según se anunció entonces, permitiría modernizar las infraestructuras del hospital y mejorar la atención sanitaria en la región. Grandes titulares periodísticos, declaraciones en las emisoras de radio y decenas de tuits en redes sociales a pocas semanas de las elecciones autonómicas de 2019. Ya se encarga San Esteban de que todos los medios abran con López Miras. Se habló de nuevas unidades, mayor capacidad de hospitalización y servicios médicos reforzados para hacer frente a la creciente demanda asistencial. Sin embargo, con el paso de los años, el proyecto ha quedado en el olvido y, a día de hoy, no se han puesto en marcha las obras ni se ha dado ninguna explicación sobre su paradero.
El silencio del Ejecutivo autonómico sobre esta cuestión es estruendoso. Durante la reciente conmemoración, López Miras no hizo mención alguna a la ampliación prometida ni ofreció datos sobre su estado actual. Tampoco se han registrado avances en los presupuestos autonómicos ni se han facilitado plazos de ejecución. Ya no hay elecciones autonómicas a la vista ¿verdad? Los ciudadanos, mientras tanto, continúan enfrentándose a un hospital con instalaciones saturadas, listas de espera interminables y un personal sanitario desbordado.
El caso de la Arrixaca no es un hecho aislado en la política sanitaria del Gobierno murciano. La falta de inversión en infraestructuras y la desatención de los compromisos adquiridos han sido y son una constante en la gestión sanitaria del Partido Popular en la Región de Murcia. La ampliación del hospital parecía una apuesta clara para mejorar la calidad asistencial, pero la falta de voluntad política ha condenado el proyecto al olvido.
Esta tendencia del Gobierno de López Miras a hacer grandes anuncios que luego quedan en el limbo no es nueva. La política de gobernar a golpe de titular parece haberse convertido en la norma: promesas ambiciosas que generan expectación en los medios, pero que rara vez llegan a materializarse. Así ocurrió con la ampliación de la Arrixaca, pero también con otros proyectos que han quedado en el aire, dejando tras de sí una estela de decepción a corto plazo, pero de éxito electoral a largo plazo.
Paradójicamente, lejos de castigar estas prácticas, los votantes murcianos del Partido Popular parecen celebrarlas, otorgando más apoyo electoral al Gobierno regional en cada elección. Esta dinámica, en la que las promesas incumplidas son recompensadas con más votos, perpetúa una política basada en anuncios vacíos y en la ausencia de rendición de cuentas.
La falta de consecuencias electorales para los políticos que incumplen sus promesas tiene una explicación profunda. Filósofos como Harry Frankfurt en On Bullshit explican que la mentira política moderna no busca simplemente engañar, sino construir una realidad alternativa en la que los hechos importan menos que las emociones o la lealtad partidista. No es casualidad que López Miras repita de manera absurda que «la Región de Murcia es la mejora tierra del mundo» estando a la cola de la cola en casi todos los indicadores económicos y sociales.
Desde la sociología, Zygmunt Bauman señalaba que en la modernidad líquida las personas buscan información que reafirme su visión del mundo en lugar de desafiarla. Este sesgo de confirmación hace que los votantes ignoren las mentiras de los políticos de su partido. Además, la fragmentación del consumo de noticias ha debilitado el papel de los medios de comunicación como verificadores de la verdad.
La política actual se ha convertido en un espectáculo donde importa más la imagen que los hechos. Eso lo saben bien en San Esteban. Guy Debord, en La sociedad del espectáculo, señalaba cómo la política se ha transformado en una puesta en escena en la que los líderes deben dominar la narrativa emocional. ¿Acaso la luna y las estrellas no se ven más cerca desde la Región de Murcia? Claro que sí. Si lo dice López Miras será verdad ¿no? Slavoj Žižek añade que en la política contemporánea ya ni siquiera se espera la verdad, sino que se asume que todos los políticos mienten, lo que reduce el impacto de la mentira.
El filósofo y politólogo español, Daniel Innerarity, sostiene que la mentira no es solo una estrategia de manipulación, sino una forma de reducir la complejidad de los problemas políticos y advierte de que la democracia no solo se enfrenta al problema de la desinformación, sino a una crisis de la exigencia de verdad.
Mientras López Miras celebra el pasado de la Arrixaca, algunos pacientes y algunos profesionales sanitarios exigen respuestas sobre su futuro. La ampliación del hospital no debiera quedar como una simple promesa electoral caducada; es una necesidad urgente para la sanidad murciana. A cinco años del anuncio, la pregunta sigue en el aire: ¿Dónde están los 100 millones de euros prometidos para la Arrixaca? ¿Hubo alguna vez 100 millones para ampliar el hospital? No, solo fue una promesa electoral en un momento de desgaste político importante para el PP de la Región de Murcia por los casos de corrupción de Pedro Antonio Sánchez y la inefable e intolerable gestión de Francisco Bernabé al frente de la Delegación del Gobierno con los vecinos del soterramiento a los que multó, zarandeó y aporreó. Recuerden que el cerco policial en las vías ordenado por Bernabé supuso más de 2,2 millones de euros de gasto al Estado y ahí está, ocupando un escaño en el Senado y viviendo a cuerpo de rey.
En 2019, López Miras buscaba desesperadamente un conejo dentro de la chistera y sacó un plan para ampliar el hospital Virgen de la Arrixaca del que nunca más de supo. El presidente mintió, pero eso dejó de ser la excepción.