El cambio climático es un grave problema ambiental, social, económico y político, con impactos negativos en las personas y en la seguridad global. Estamos en la sociedad de la información, pero no del conocimiento (se lee un titular, pero no su contenido). Si alguien piensa que por ser negacionista se librará de las graves consecuencias del cambio climático está en un grave error. Por eso, el negacionismo climático es un cáncer social y un auténtico insulto a la inteligencia.
Decía Mark Twain: “Ninguna cantidad de evidencia persuadirá a un idiota”. El 99,9 % de la comunidad científica mantiene que somos los responsables del cambio climático. Los informes del IPCC son elaborados por cientos de científicos, y sus conclusiones son analizadas por miles de investigadores y revisadas por 194 países, por lo que es absurdo que alguien dude de la existencia del cambio climático.
La gran hipocresía de las multinaciones petroleras
El cambio climático está provocado principalmente por el CO2 , de la combustión del carbón, petróleo y gas natural. Todas las multinacionales hacen investigación prospectiva para prever escenarios futuros y conocer los potenciales daños que pueden originar. Según The Guardian, “la industria de los combustibles fósiles conocía el peligro climático, desde 1954”, lo que supone una prueba irrefutable. De hecho, la petrolera Exxon, difundió información falsa para salvar su negocio, sabiendo el daño que estaba causando.
Si prosperase alguna demanda judicial, se sabe que hasta 2022, las 21 principales empresas fósiles deben casi cinco billones de euros por los daños climáticos causados (Climática, 19-5-2023). De hecho, Guterres afirmó que “Deben rendir cuentas por vender la gran mentira” (El País, 16- 1-2023). Por todo ello, hay que luchar por la descarbonización, aunque no sea fácil. Como dato valga que el lobby fósil gastó 4 millones en desinformación y negacionismo en redes sociales durante la COP27 (Climática, 27-1-2023).
Falacias y manipulaciones sobre el cambio climático
Mark Twain decía que: “Es más fácil engañar a la gente que convencerlos que han sido engañados”. Por eso triunfa en negacionismo climático.
Los “mercaderes de la duda” son científicos de renombre, especialistas en crear polémicas, con argumentos poco rigurosos, cobrando auténticas fortunas. La táctica de sembrar dudas sobre temas científicos se ha usado, para dividir la opinión pública y retrasar la toma de medidas políticas con el tabaco, capa de ozono, lluvia ácida, y con el cambio climático, aunque ahora usan otra estrategia, porque ante la imposibilidad de negar el problema, las grandes petroleras prefieren ignorar las soluciones para mantener el mayor tiempo posible su negocio. Para ello, según la revista JAMA,
generan una “disonancia cognitiva” (que consiste en autoengañarnos cuando nuestras acciones y convicciones chocan), que reconozca la necesidad de abordar el cambio climático, pero no todo lo que conlleva, para no alarmar a la sociedad.
Esos “mercaderes de la duda”, muy influyentes y corruptos, consideran que el cambio climático se debe a causas naturales, lo cual es rigurosamente falso, según el IPCC. Por eso, el objetivo actual del negacionismo es aplazar la lucha por el clima.
¿Por qué existe debate con el cambio climático y no con la ley de gravitación universal, por ejemplo? Somos muy dados a hablar de todo, sin tener un mínimo de conocimientos. Y es que hemos normalizado la mentira y el mentiroso no sufre ninguna sanción, ni tiene problemas cuando es descubierto (Valladares, 5-4-2022).
Por eso, el mejor consejo que podemos dar los divulgadores científicos es: ¡Si no sabes de ciencia, no hables! ¡Lee, infórmate y aprende! Porque ¡SIN CIENCIA, NO HAY FUTURO!
Y es que el cambio climático es una cuestión de ciencia, no de fe. “Nadie puede publicar en una revista científica, con revisión por pares, un artículo que afirme que no existe calentamiento global” (Pág. 360, “Mercaderes de la duda”, Ed. “Capitán Swing”). En este excelente libro se explica claramente cómo los políticos, lobbys, y científicos a su servicio pueden falsear y manipular las evidencias científicas, negándolas descarada y burdamente. Por eso, es crucial diferenciar claramente entre opinión y dato científico, ya que la ciencia no se rige por opiniones, sino por hechos contrastados.
Un 10% de los españoles es negacionista (Europa Press, 17-9-2024) y un 78,5 % considera al cambio climático un problema grave o muy grave (Agencia SINC, 5-5- 2023). Por eso, no se comprende bien cómo es la derecha la más reacia a aceptar el cambio climático y los que más desinformación, y noticias falsas difunden, si muchos de ellos son votantes suyos (Fernando Valladares, CSIC).
En tiempos convulsos, como los actuales, con un incremento de la desigualdad social, intolerancia, odio, racismo, bulos, emergencia climática…, la educación sigue siendo la mejor herramienta para combatir esos graves problemas, por ser la juventud motor de cambio de cualquier sociedad. Además, según Guterres “lo que está en juego es una cuestión de vida o muerte y no actuar contra el cambio climático es mortal, porque el cambio climático mata” (El País, 31-3-2024).
El negacionismo, el retardismo, y el colapsismo, son las tres maneras de fomentar que no se haga nada ante la crisis climática. Dado que el negacionismo mina los cimientos de las democracias más avanzadas, hay que ser crítico con la información, porque no puedes fiarte de lo que escuchas o lees, ya que la sociedad cree estar informada pero sólo está entretenida. El periodismo genuino debería desenmascarar los bulos, y no propagarlos, como hacen algunos medios de comunicación.
¡Comprométete éticamente para luchar contra el cambio climático!