El cambio necesario

El PSRM tiene que ser el custodio del Socialismo. Tiene que guiar el camino a seguir por esta sociedad, si la sociedad quiere seguirlo. Tiene que salir al paso de los dislates neoliberales, dar la batalla ideológica, reivindicar, por tierra, mar, y aire, que la solución a los problemas de la ciudadanía es el Socialismo

Cuando se habla con la militancia todo el mundo parece tenerlo claro: “esto no va bien, hay que hacer cambios”. La cuestión es qué cosas son las que no van bien, qué cambios hay que hacer, de qué manera, y con qué personas.


Hace mucho tiempo que el PSRM-PSOE se ha convertido en una “agencia de colocación” con el argumento de una “vocación política de mejorar la vida de la gente”. Y es cierto, solo que lo que lo han estado diciendo lo decían en primera persona: las vidas que querían mejorar eran las suyas propias.

Aparte de vivir de la política funcionarizándose dentro del partido, hay otro uso espurio que hemos tenido que soportar una y otra vez de manera inmisericorde, y es el uso del partido como instrumento para medrar en política a través del control de las listas electorales.

De esa forma los interesados e interesadas se han estado asegurando el posicionamiento en lugares “de salida” en las elecciones y algo más, algo todavía más sucio, más sórdido: la aquiescencia y la fidelidad de los estómagos, ahora agradecidos por estar en esa lista, y la purga de los “enemigos políticos” y de los críticos que jamás podrían tener la oportunidad de desarrollarse políticamente y aportar sus ideas a la ciudadanía. Es decir, el partido ha sido, y es, una máquina de control político y para el control de las personas. Un mercado de puestos y cargos. Un sistema de listas blancas, y negras.


Al convertirse en esto, el partido perdió su esencia. Se olvidó de qué es el Socialismo hasta el punto de que no aparece definido ni en los Estatutos. Nadie sabe lo que era. Nadie sabe lo que es. Solo así se explica la disparidad de discursos, muchos de ellos de naturaleza antisocialista, el conflicto de los comportamientos, muchos de ellos antisocialistas, y la falta de un proyecto socialista reconocible para esta sociedad.

Los problemas de la ciudadanía no parecen interesar, e incluso parece que la ciudadanía no tuviera problemas. La participación de la militancia es inexistente en la práctica por la obligada representación en unos líderes que, sobrecargados por su exceso de cargos, parecen estar siempre en “otra cosa”.

La Formación, como área de trabajo y desarrollo, no existe. No se hace nada, y es precisamente donde más trabajo hay que hacer. Debería ser la joya de la corona del PSRM ¿Cómo queremos si no que nuestra militancia pueda expresarse políticamente no solo dentro, sino, sobre todo, fuera del partido? ¿Con qué conocimientos esperamos dar la batalla a las políticas neoliberales? ¿Sabemos quiénes somos, o a dónde vamos? ¿Sabemos qué es lo que la gente necesita, y sobre todo, sabemos si somos nosotros y nosotras los más adecuados para dárselo?

El PSRM está desaparecido no solo para la sociedad, lo está también para su militancia. La Formación no garantiza el éxito, pero la falta de Formación sí garantiza el fracaso ¿O es que acaso no lo estamos viendo?


El Partido Socialista de la Región de Murcia necesita en su Ejecutiva un conjunto de personas extraordinariamente preparadas cuyo interés no sea medrar, sino trabajar por el partido. Un conjunto de personas que no vea en el partido una salida laboral, sino una estancia temporal breve donde dejarse la piel y después ser sustituidos por otro equipo de personas.

Todos y todas debemos tener la oportunidad de poder trabajar por el partido y por esta sociedad, y para eso tiene que haber un sistema de relevos. Nada de atornillarse al sillón, con cuatro años de sacrificio por el partido es más que suficiente si nos involucramos todos y todas. Porque este partido necesita a toda su gente.


Todo el que se presenta para algo, y cuando se trata de pedir el voto, habla de que “hace falta ilusionarse”. Pero lo que en realidad quieren decir es “votadme con ilusión”. La gente no se ilusiona votando. La gente se ilusiona participando. Quienes mejor conocen un problema son las personas que lo sufren. Y además, suele ocurrir que quienes sufren un problema suelen tener la mejor solución para resolverlo por el hecho de llevar mucho tiempo pensando en ello. La solución de los problemas de la ciudadanía tiene que provenir de la propia ciudadanía a través de la militancia del PSRM. Hay que fomentar y desarrollar los Foros de Participación de la Militancia para que funcionen activamente aportando esas soluciones. Y a través de la participación revitalizar el partido.

El partido debe tener un protagonismo activo en las reivindicaciones sociales, volviendo a estar al lado de un pueblo del nunca debió alejarse. Donde haya un problema, una reivindicación, una manifestación, una huelga, un conflicto social, hay tiene que estar el PSRM. El partido debe volver a tomar las universidades, los foros vecinales, debe ser parte activa de la ciudadanía, y, sobre todo, de la juventud.

El PSRM tiene que ser el custodio del Socialismo. Tiene que guiar el camino a seguir por esta sociedad, si la sociedad quiere seguirlo. Tiene que salir al paso de los dislates neoliberales, dar la batalla ideológica, reivindicar, por tierra, mar, y aire, que la solución a los problemas de la ciudadanía es el Socialismo.


El PSRM no puede abandonar ante unas circunstancias que puedan resultar insuperables a nuestros concejales y colaboradores en los distintos ámbitos. El partido debe dar el asesoramiento técnico y la cobertura ideológica necesaria para hacer frente a las políticas neoliberales y ofrecer alternativas socialistas. No todo el mundo tiene ese bagaje, y el partido debe dar esa cobertura, tanto si estamos hablando de compañeros y compañeras en la oposición, o en el gobierno de un municipio.

Y por último, lo más importante. El PSRM debe profundizar y mejorar la democracia interna. Es típico que cuando se pide el voto de la militancia se le diga, para halagarle el oído, “este partido es de la militancia”. Pero los que lo dicen suelen olvidar un pequeño detalle: que es verdad. El PSRM es de la militancia del PSRM. Por eso en la confección de las listas electorales debe mandar la militancia.

El partido debe buscar a las personas más preparadas según criterios curriculares, no como hasta ahora se ha hecho según criterios personales. Los criterios de elección deben ser objetivos, conocidos, transparentes, aceptados, y denunciables. Debe valorarse la formación universitaria, doctorados, másteres, trayectoria profesional, implicación en actividades sociales, y años de militancia. Todo el mundo tiene que poder estar en esa lista si cumple los requisitos, y si no lo está, tiene que poder denunciarlo.

Una vez confeccionada una lista con las mejores opciones, entonces la militancia, libremente y de manera soberana, votaría a esas personas candidatas y reorganizaría la lista con sus votos, siendo pues la militancia quien decidiría en último término quién saldría y quién no saldría elegido. Se debe terminar con el control de las listas electorales por parte de una camarilla para su uso personal. Se debe terminar con lo que en el mundo interno de la política se llaman acuerdos de mesa de camilla, según los cuáles “tú me apoyas a mí hoy, y mañana te apoyo yo a ti”.

El PSRM tiene ser un instrumento de emancipación política de la militancia al servicio de la ciudadanía. Nunca más un sistema de control de estructuras y personas para el manejo de las listas electorales en beneficio propio.

Esto es lo que hay, y así lo hemos contado. Un saludo al todo el mundo.

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